La fábrica de Tesla en Alemania no da abasto con los pedidos incluso después de duplicar los turnos de producción.

Tesla está viviendo un importante cambio de escenario en Europa. Después de varios meses en los que las matriculaciones y la disponibilidad de sus coches habían sido uno de sus principales puntos débiles, ahora el problema parece ser justamente el contrario: faltan Model Y para atender la demanda.
El mejor indicador está en el propio configurador de Tesla. El Model Y más económico ya muestra entregas estimadas para enero y febrero de 2027, mientras que en las versiones Long Range el plazo se extiende de forma menos concreta hasta el primer trimestre de 2027.
Quien quiera evitar la espera buscando una unidad ya fabricada tampoco tiene demasiadas alternativas. En estos momentos no hay unidades del Model Y disponibles para entrega inmediata.
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La situación del Model 3 tampoco ofrece demasiado margen, con apenas dos coches disponibles. Incluso se produce la curiosidad de que una de las unidades Long Range con dos motores resulta más cara que configurar el mismo modelo nuevo.
La situación ayuda a explicar los movimientos que Tesla está realizando en Alemania. La fábrica de Grünheide se prepara para aumentar de forma importante su producción precisamente en un momento en el que necesita más coches para responder a los pedidos europeos.
Tesla venía trabajando con una producción de aproximadamente 5.000 Model Y semanales en su fábrica alemana. El plan contempla elevar considerablemente esa cifra.
La primera fase llevó el objetivo hasta las 6.200 unidades semanales durante el verano, mientras que para octubre la compañía pretende alcanzar 7.500 Model Y a la semana.
Para conseguirlo, Tesla está recurriendo a turnos adicionales y también a la incorporación de nuevos trabajadores.
Es un salto considerable. Mantener durante todo un año una producción de 7.500 unidades semanales equivaldría, de forma puramente teórica, a unos 390.000 Model Y anuales.
La producción real será inevitablemente inferior debido a vacaciones, mantenimiento, paradas de las líneas y otros factores, pero la cifra permite hacerse una idea de la escala que Tesla quiere alcanzar en Grünheide.
El incremento resulta especialmente significativo porque no responde simplemente a una búsqueda de mayor capacidad futura.
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Tesla necesita aumentar la fabricación para atender una cartera de pedidos que ya está desplazando las entregas hacia 2027.
Además, la compañía cuenta con margen para incrementar la productividad de la planta gracias a una serie de mejoras introducidas en diferentes partes del proceso de fabricación.
Uno de los ejemplos más claros está en la zona de fundición. Tesla ha conseguido reducir considerablemente el tiempo necesario para completar cada ciclo mediante una refrigeración más eficiente de las piezas y la utilización de una prensa de recorte.
Un proceso que anteriormente necesitaba más de dos minutos se completa ahora en aproximadamente 59 segundos, y el objetivo de la compañía es llevarlo hasta un mínimo de 45 segundos.
Puede parecer una diferencia pequeña cuando se observa un único componente, pero adquiere otra dimensión al trasladarla a miles de coches fabricados cada semana.
Cada segundo eliminado de una operación repetitiva puede terminar teniendo un impacto considerable sobre la capacidad final de la línea.
Algo parecido está ocurriendo en pintura. Tesla ha logrado pasar de tres hornos de secado a dos, reduciendo tanto el espacio utilizado como el tiempo asociado a esta fase de producción.
La organización interna de Giga Berlín también está diseñada para reducir movimientos innecesarios.
Mientras el nivel inferior queda principalmente reservado para los trabajadores y los grandes equipos industriales, buena parte del transporte de componentes se realiza mediante sistemas automatizados situados por encima de las zonas de trabajo.
Esto permite mantener más despejado el suelo de la fábrica y reduce la dependencia del movimiento constante de carretillas para transportar componentes entre diferentes áreas.
Otro dato que permite entender el nivel de optimización de Grünheide es el tiempo necesario para completar un coche.
Según la información proporcionada durante una visita a la fábrica, fabricar un Tesla Model Y requiere alrededor de 10 horas, mientras que el Volkswagen ID.3 necesitaría aproximadamente 30 horas.
La comparación debe interpretarse con cautela, ya que cada fabricante puede contabilizar de manera diferente los tiempos industriales y ambos modelos utilizan procesos de fabricación distintos.
Aun así, la diferencia sirve para mostrar la importancia que Tesla concede a simplificar la producción.
Incluso la última parte del proceso está automatizada. Una vez superados los controles de calidad, los Model Y pueden desplazarse de forma autónoma hasta las zonas de aparcamiento y distribución.
Cuando se detecta algún problema durante las comprobaciones, la unidad correspondiente se separa para ser revisada antes de continuar.
Todo ello ocurre en una fábrica relativamente joven. Tesla anunció el proyecto de Berlín en noviembre de 2019 y la producción comenzó el 4 de marzo de 2022, después de 843 días.
Pero posiblemente lo más interesante de lo que está ocurriendo en Berlín sea el contraste con la situación de otros fabricantes alemanes.
Mientras Tesla añade turnos, incorpora trabajadores y trata de elevar la producción para conseguir más Model Y, Volkswagen está recorriendo el camino contrario, con importantes planes de reducción de costes, capacidad industrial y empleo.
El fabricante alemán acordó inicialmente eliminar más de 35.000 puestos de trabajo en Alemania hasta 2030, junto con una reducción de su capacidad productiva de 734.000 vehículos.
El posterior plan de reestructuración presentado en septiembre contempla otros 50.000 empleos menos a nivel del grupo, lo que elevaría hasta aproximadamente 100.000 los puestos afectados por los diferentes ajustes.
Volkswagen reconoce además un exceso de capacidad superior a las 500.000 unidades en sus fábricas europeas, mientras intenta reducir costes y simplificar una gama cuya complejidad se ha convertido en otro de sus desafíos.
La diferencia entre ambos fabricantes no significa que sus circunstancias sean directamente comparables.
Volkswagen mantiene una estructura industrial, una gama de modelos y una plantilla mucho mayores, mientras que Tesla concentra actualmente su producción europea en una única fábrica y fundamentalmente alrededor del Model Y.
Pero la fotografía industrial resulta difícil de ignorar: Tesla necesita fabricar más coches en Alemania mientras Volkswagen necesita reducir capacidad.
Para Tesla, el cambio resulta especialmente relevante después de los problemas que la marca ha atravesado en Europa.
La compañía ha sufrido periodos de fuertes retrocesos precisamente mientras el mercado europeo del coche eléctrico continuaba creciendo.
Ahora el escenario es diferente. Los plazos de entrega del Model Y se han desplazado hasta comienzos de 2027, prácticamente no existen unidades disponibles de forma inmediata y Giga Berlín está acelerando para elevar su capacidad.
Queda por comprobar cuánto tiempo puede mantenerse este nivel de demanda y si Tesla será capaz de alcanzar y sostener el objetivo de 7.500 Model Y semanales.
Pero, a corto plazo, el problema que tiene Tesla en Europa es uno que muchos fabricantes querrían para sí: su fábrica alemana necesita producir más rápido porque los coches disponibles no son suficientes para cubrir los pedidos.









