Los autobuses autónomos de MAN ya circulan por las calles de Berlín

Todos los fabricantes están invirtiendo en esta nueva tecnología que hará que cambie por completo la manera de entender la movilidad.

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Los autobuses eléctricos autónomos están dando un nuevo paso en Europa. MAN y la empresa de transporte público de Múnich, MVG, han comenzado a probar en las calles de la ciudad un MAN Lion’s City 12 E equipado con un sistema de conducción automatizada desarrollado junto a Adastec.

La principal novedad es que el proyecto ha abandonado ya los recorridos realizados exclusivamente dentro de instalaciones cerradas.

El autobús circula ahora por la línea 178, entre Petuelring y Freimanner Hölzl, siguiendo un recorrido urbano real y compartiendo espacio con el resto del tráfico.

Todavía no transporta pasajeros. Esta primera fase en vías públicas tiene como objetivo recopilar toda la información necesaria sobre el recorrido para que posteriormente el sistema autónomo pueda realizarlo con precisión.

La conducción automatizada necesita un mapa del trayecto de muy alta resolución. Por esta razón, el autobús está recorriendo actualmente la línea para registrar los datos necesarios antes de dar el siguiente paso.

Si se cumplen los plazos previstos, ese momento llegará en noviembre. Entonces un grupo de usuarios podrá subir por primera vez al autobús eléctrico autónomo dentro del proyecto MINGA.

El vehículo se incorporará como una unidad adicional a la línea 178. La intención es reproducir unas condiciones lo más parecidas posible a las de un servicio regular, aunque seguirá tratándose de una operación experimental y habrá un conductor de seguridad a bordo supervisando el funcionamiento del sistema.

El proyecto lleva varios años preparándose. Los primeros planes para probar un autobús urbano autónomo de MAN en Múnich se remontan a 2023, cuando comenzó a tomar forma MINGA, un programa de investigación dedicado a estudiar diferentes aplicaciones de la automatización en el transporte público.

El Departamento de Movilidad de Múnich dirige el proyecto, que recibe alrededor de 13 millones de euros del Ministerio Federal de Transportes alemán dentro de su programa de conducción autónoma y conectada aplicada al transporte público.

La entrada en funcionamiento se había planteado inicialmente para 2025, pero finalmente las pruebas en tráfico urbano se han retrasado hasta 2026.

Para llevarlas a cabo, MAN ha utilizado un Lion’s City 12 E de 12 metros, uno de sus autobuses urbanos totalmente eléctricos, al que se ha añadido el sistema de conducción automatizada de Adastec.

La preparación del vehículo va bastante más allá de instalar unas cámaras y añadir software. El autobús cuenta con cinco sensores LiDAR, seis radares, ocho cámaras y un sistema GNSS de navegación por satélite.

Toda esta información se combina para permitir que el vehículo determine su posición y analice lo que ocurre a su alrededor. El sistema debe reconocer otros vehículos y obstáculos y ejecutar maniobras como acelerar, frenar, girar, señalizar o aproximarse correctamente a una parada.

Antes de llegar a las calles de Múnich, MAN y Adastec realizaron pruebas exhaustivas dentro de un recinto cerrado del fabricante. Una de las maniobras ensayadas fue precisamente la aproximación a las paradas, una operación aparentemente sencilla pero que exige un elevado nivel de precisión en un autobús urbano.

Esta fase también permitió recopilar información y ajustar las funciones de conducción automatizada antes de enfrentarlas al tráfico real.

El siguiente obstáculo no era tecnológico, sino administrativo. El vehículo tuvo que superar las inspecciones técnicas correspondientes del TÜV y completar el proceso necesario para obtener autorización para circular.

Finalmente, la Autoridad Federal de Transporte por Carretera de Alemania, KBA, ha expedido la licencia de explotación correspondiente. Con este trámite se cumplen los requisitos normativos necesarios para realizar las actuales pruebas en las calles de Múnich.

Aunque se habla de un autobús autónomo, esta fase todavía contará con supervisión humana. El conductor de seguridad permanecerá a bordo y vigilará permanentemente el sistema mientras el propio vehículo se ocupa de conducir, acelerar, frenar y señalizar.

La tecnología desarrollada por Adastec está orientada a sistemas de automatización SAE de nivel 4 para autobuses y vehículos comerciales. En este nivel, el vehículo puede encargarse de la conducción dentro de unas condiciones y zonas de funcionamiento previamente establecidas.

Adastec no parte de cero. La compañía ya está involucrada en otros proyectos europeos de autobuses autónomos y su tecnología también se ha utilizado en iniciativas de transporte público fuera de Alemania.

La colaboración con Adastec tampoco supone que MAN haya abandonado su relación con Mobileye. El fabricante alemán mantiene paralelamente su cooperación con la compañía tecnológica, con la que trabaja desde 2023 en el desarrollo de autobuses urbanos autónomos.

La diferencia está en el papel de cada proyecto. Adastec es responsable de integrar el sistema de conducción automatizada utilizado concretamente en MINGA, mientras que la cooperación con Mobileye tiene una perspectiva más amplia y está orientada a una futura industrialización de esta tecnología.

Ese es precisamente el objetivo que MAN persigue a largo plazo. El fabricante quiere aprovechar los datos y la experiencia obtenidos en Múnich para desarrollar futuras generaciones de autobuses y avanzar hacia un vehículo de producción en serie con conducción automatizada de nivel 4.

La fecha marcada como objetivo es 2030.Más allá del desafío tecnológico, detrás de estos proyectos existe también un problema mucho más inmediato para las empresas de transporte público: encontrar conductores.

La escasez de personal se ha convertido en una de las razones que impulsan la automatización de los autobuses. Para una ciudad, disponer de una flota suficiente pierde utilidad si no hay trabajadores suficientes para poner todos los vehículos en circulación.

La conducción autónoma aparece así no solo como una tecnología destinada a mejorar la seguridad o la eficiencia, sino también como una posible herramienta para mantener o ampliar la oferta de transporte público cuando faltan conductores.

Pero antes de llegar a ese escenario quedan etapas importantes. Una de ellas será comprobar cómo funciona el sistema en situaciones cotidianas de tráfico, mucho menos controladas que las de una pista de pruebas.

También será importante conocer la reacción de los pasajeros. Durante la fase piloto se analizarán las opiniones y el comportamiento de los usuarios que participen en los trayectos, un aspecto especialmente relevante para una tecnología que pretende eliminar en el futuro la presencia permanente de un conductor.

El proyecto MINGA entra ahora precisamente en esa fase decisiva. El Lion’s City 12 E ya tiene permiso para circular por las calles de Múnich y está aprendiendo con precisión el recorrido de la línea 178. Si las pruebas avanzan según lo previsto, en noviembre comenzará a transportar a los primeros usuarios del programa.

Todavía habrá un conductor de seguridad y seguirá siendo una prueba controlada, pero la diferencia respecto a los ensayos realizados hasta ahora es importante.

MAN ya no está probando su autobús autónomo únicamente dentro de un recinto preparado para ello. Ahora tiene que demostrar que su tecnología puede funcionar en el escenario para el que realmente ha sido diseñada: las calles de una gran ciudad.