CATL afirma que los barcos eléctricos podrán cruzar océanos en menos de tres años

Mientras Europa aún discute el futuro de la movilidad eléctrica, CATL avanza decidida hacia la electrificación del transporte marítimo.

Cuando se habla de movilidad eléctrica, la atención suele centrarse en los coches. Sin embargo, el verdadero cambio estructural está empezando a tomar forma en los océanos.

Contemporary Amperex Technology Co. Limited, más conocida como CATL, no solo domina el mercado global de baterías para vehículos eléctricos, sino que está liderando un proyecto mucho más ambicioso: lograr que los barcos 100% eléctricos puedan cruzar océanos, y hacerlo antes de que acabe esta década.

La predicción de que esto será posible en apenas tres años no solo marca una meta tecnológica desafiante, sino también un punto de inflexión para el transporte marítimo global.

La compañía china entró en el sector de la electrificación marina en 2017. Desde entonces, su evolución ha sido firme y meticulosa.

Lejos de limitarse a pruebas o prototipos, CATL ya ha suministrado baterías para casi 900 embarcaciones, lo que representa aproximadamente un 40% del mercado mundial de baterías marinas.

Pero hasta ahora, esas aplicaciones se han restringido principalmente a ríos, lagos y zonas costeras. La electrificación de buques capaces de navegar en mar abierto sigue siendo el gran desafío pendiente, y CATL afirma estar cerca de superarlo.

Durante una presentación celebrada en Shanghái, Su Yiyi, responsable de la división marina de la empresa, fue clara y contundente:

“En un futuro cercano, posiblemente dentro de los próximos tres años, lograremos que barcos 100% eléctricos naveguen por mar abierto”.

Esta ambiciosa propuesta forma parte de una estrategia que la empresa viene cultivando desde hace años, y que en noviembre de 2022 se reforzó con la creación de una filial especializada exclusivamente en soluciones energéticas para el transporte marítimo.

Pero ¿qué implica realmente esta promesa?. El salto desde las aguas interiores a la navegación oceánica no es simplemente una cuestión de escala.

Los retos técnicos que plantea un barco eléctrico transoceánico son de un calibre completamente distinto.

Desde la necesidad de baterías con autonomías significativamente mayores, hasta la implementación de sistemas de carga portuaria en todo el mundo, la electrificación del transporte marítimo a gran escala implica una transformación completa del sector.

Un claro ejemplo del enfoque progresivo de CATL es el “Yujian 77”, el primer buque turístico totalmente eléctrico de China, que comenzó a operar el 25 de julio de 2025.

Esta embarcación, desarrollada junto a la compañía, está equipada con un sistema de baterías marinas propio de CATL, y fue diseñada específicamente para rutas costeras.

Aunque su alcance es modesto, unos 100 kilómetros de autonomía, el “Yujian 77” ha servido como una prueba real del potencial de la movilidad eléctrica en el mar.

No solo ha demostrado que es técnicamente viable, sino que también ha confirmado que es comercialmente posible ofrecer experiencias turísticas sin emisiones y con un bajo impacto acústico.

Técnicamente, el barco cuenta con baterías de tecnología CTP (Cell-to-Pack) y un sistema de carga CCS integrado.

La densidad energética de las baterías alcanza los 140 Wh/kg, una cifra relevante para una plataforma flotante, aunque aún insuficiente para rutas transoceánicas.

Este tipo de avances intermedios son fundamentales para validar en condiciones reales los sistemas que más adelante podrían escalarse a embarcaciones de mayor envergadura.

El otro proyecto significativo que refuerza la apuesta de CATL por el mar es su colaboración con Autoflight, una empresa china especializada en aeronaves eléctricas de despegue y aterrizaje vertical (eVTOL).

Juntas han creado un vertipuerto flotante completamente eléctrico, diseñado para operaciones sobre el agua.

Este espacio no solo permite cargar aeronaves, sino que también facilita la coordinación de datos y la operación de vehículos aéreos desde el entorno marítimo.

La implicación de CATL en este tipo de proyectos indica una visión integrada de la electrificación del transporte, donde tierra, mar y aire no están desconectados, sino interrelacionados.

No obstante, los retos para la electrificación transoceánica son considerables. Navegar por mar abierto requiere sistemas energéticos con enorme capacidad, infraestructura de recarga robusta en puertos internacionales y soluciones que garanticen seguridad, resistencia al salitre, la corrosión y las duras condiciones marítimas.

Para que un buque de gran tonelaje funcione exclusivamente con baterías, no basta con aumentar su tamaño. Es imprescindible optimizar peso, volumen, autonomía, tiempos de carga y eficiencia energética.

Uno de los mayores obstáculos sigue siendo la densidad energética. Las cifras actuales son todavía insuficientes para lograr viajes de larga distancia sin escalas o sin necesidad de recargas frecuentes.

En paralelo, también se está estudiando la posibilidad de establecer puertos de recarga en puntos estratégicos o incluso sistemas de baterías intercambiables en alta mar, aunque esta última opción requeriría una logística altamente compleja y costosa.

La visión de CATL va mucho más allá de la simple electrificación. El objetivo final parece ser la redefinición de todo el sistema logístico marítimo.

La empresa no solo busca demostrar que puede construir baterías capaces de cruzar océanos, sino que además quiere ser el actor central en una nueva infraestructura global de transporte marítimo sostenible.

Si se cumplen los plazos, el impacto no será únicamente ambiental, sino también económico y estratégico.

Reducir la dependencia de combustibles fósiles en el transporte de mercancías y personas sobre el mar puede cambiar profundamente las reglas del juego en el comercio internacional.

Zeng Yuqun, presidente de CATL, respalda personalmente esta visión. En recientes declaraciones, señaló que los avances tecnológicos están avanzando más rápido de lo previsto, y que pronto será posible alcanzar niveles de rendimiento antes considerados inalcanzables.

Con más de 12.550 millones de euros en ingresos en el último trimestre, la compañía tiene músculo financiero y tecnológico para asumir este reto monumental.

Por ahora, lo cierto es los barcos eléctricos no son una visión futurista. Es una carrera que ha comenzado, y CATL, una vez más, es la pionera en esta nueva apuesta económica en la que Europa parece quedarse rezagada.

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