El precio del diésel acelera la compra de camiones eléctricos: el sobrecoste ya se recupera en dos años

Un camión eléctrico comprado en 2026 puede ahorrar hasta 106.000 euros en cinco años con los actuales precios del combustible.

Durante años, uno de los principales obstáculos para la electrificación del transporte pesado ha sido el elevado precio de compra de los camiones eléctricos.

Pero la subida del gasóleo está empezando a darle la vuelta a esta ecuación. En algunos de los principales mercados europeos, pagar más inicialmente por un camión eléctrico puede terminar siendo más barato que continuar utilizando un modelo diésel.

Un nuevo análisis de Transport & Environment (T&E), que compara el coste total de propiedad de camiones eléctricos y diésel en nueve de los principales mercados de la Unión Europea, muestra hasta qué punto está cambiando la situación. Países Bajos, Alemania, Dinamarca, Suecia, Francia y Bélgica ya presentan un coste total de uso inferior para los modelos eléctricos.

No se trata de mercados menores. En conjunto, estos seis países representan aproximadamente el 46% de las matriculaciones de camiones pesados nuevos de la Unión Europea.

Pero es Alemania la que ofrece uno de los ejemplos más claros de cómo el precio del combustible puede acelerar la decisión de electrificar una flota.

Según T&E, un camión eléctrico adquirido en Alemania en 2026 puede generar un ahorro acumulado de 85.000 euros durante sus primeros cinco años de utilización respecto a un camión diésel equivalente.

Al mismo tiempo, el mayor desembolso necesario en el momento de la compra se recuperaría aproximadamente en dos años.

La diferencia puede ser incluso mayor si el precio del diésel continúa en los niveles actuales. En ese escenario, T&E calcula que el ahorro de un camión eléctrico en Alemania podría alcanzar los 106.000 euros después de cinco años.

Es precisamente aquí donde el encarecimiento del gasóleo empieza a convertirse en un factor decisivo para acelerar la compra de camiones eléctricos.

El precio inicial continúa siendo superior, pero una empresa de transporte no toma sus decisiones únicamente en función de lo que cuesta adquirir el vehículo. También debe sumar todo lo que gastará durante los años posteriores para mantenerlo circulando.

Y el combustible supone una parte especialmente importante de esos costes.

Cada subida del petróleo se traslada directamente a las cuentas de las flotas que dependen del diésel. El eléctrico también está expuesto a las variaciones del precio de la energía, pero el impacto no tiene por qué producirse con la misma intensidad. T&E ya calculó durante la crisis energética de 2026 que el incremento mensual del gasto en combustible de un camión diésel alemán podía superar ampliamente el aumento correspondiente de un camión eléctrico.

A esto se añaden unos menores costes energéticos y de mantenimiento para los modelos eléctricos. El resultado es que la diferencia inicial en el precio de compra puede quedar compensada en apenas 24 meses de utilización, según las estimaciones del estudio para Alemania.

Este cambio es especialmente relevante en el transporte de mercancías, una actividad donde los márgenes pueden ser reducidos y pequeñas variaciones en los costes de explotación adquieren una gran importancia cuando se multiplican por cientos de miles de kilómetros y por todos los vehículos de una flota.

La evolución del mercado alemán indica que estas nuevas cuentas ya están empezando a trasladarse a las decisiones de compra.

Durante 2025, los camiones eléctricos alcanzaron alrededor del 7% de las nuevas matriculaciones en Alemania, con un crecimiento superior al 60% respecto al año anterior, según los datos recogidos por T&E.

En el conjunto de la Unión Europea su presencia todavía es menor. Los últimos datos de ACEA incluidos en el análisis indican que los camiones eléctricos alcanzaron una cuota del 4,8% durante el primer semestre de 2026. Un año antes, durante el mismo periodo de 2025, representaban el 3,6%.

La evolución también está modificando la posición de los fabricantes. Daimler Truck está logrando una presencia especialmente elevada en este nuevo segmento.

Según T&E, su cuota entre los camiones eléctricos se aproxima al 40%, aproximadamente el doble de la que mantiene entre los modelos diésel.

Si se suman Daimler Truck y MAN, los fabricantes alemanes concentran actualmente más de la mitad de las matriculaciones de camiones eléctricos correspondientes a marcas europeas.

Pero las marcas europeas no son las únicas que quieren aprovechar el crecimiento.

T&E advierte de que fabricantes procedentes de China y Estados Unidos están comenzando a introducir camiones eléctricos capaces de competir tanto en precio como en prestaciones con los productos europeos.

La diferencia económica puede ser considerable. Según las estimaciones recogidas en el análisis, un camión eléctrico fabricado en China puede tener un precio de unos 210.000 euros, mientras que un modelo europeo equivalente rondaría los 265.000 euros.

Son aproximadamente 55.000 euros de diferencia solamente en el desembolso inicial. Al incorporar los costes de utilización durante cinco años, T&E estima que optar por el modelo chino podría proporcionar a una empresa alemana un ahorro adicional de hasta 34.000 euros.

Esto introduce una segunda transformación en el mercado. Los fabricantes europeos no solamente necesitan conseguir que el camión eléctrico resulte competitivo frente al diésel.

También se enfrentan a nuevos rivales que pueden utilizar un menor precio de adquisición para reducir todavía más el coste total de propiedad.

T&E calcula que estos nuevos competidores podrían aspirar a superar una cuarta parte del mercado europeo de camiones eléctricos en 2030 si cumplen sus objetivos comerciales. Por este motivo, la organización reclama que los fabricantes europeos aceleren y amplíen su producción.

También pide al Gobierno alemán estabilidad regulatoria y que no se rebajen los objetivos europeos de reducción de emisiones para los camiones.

Su argumento es que aumentar la oferta y la producción permitiría aprovechar las economías de escala y continuar reduciendo los precios.

Pero más allá de los objetivos de emisiones y del debate regulatorio, las cifras muestran un cambio mucho más inmediato para las empresas de transporte. La decisión de sustituir un camión diésel por uno eléctrico empieza a poder justificarse directamente mediante la calculadora.

Con un ahorro estimado de 85.000 euros en cinco años en Alemania, que puede alcanzar los 106.000 euros con los actuales precios del combustible, y un sobrecoste inicial que puede recuperarse en alrededor de dos años, el precio del gasóleo está haciendo que retrasar la electrificación resulte cada vez menos atractivo en los mercados y recorridos donde estas condiciones se cumplen.

El camión eléctrico ya no depende únicamente de sus menores emisiones para encontrar compradores. El aumento del coste de mover un camión diésel está convirtiendo la factura del combustible en uno de los principales argumentos para acelerar su sustitución.