La estructura financiera del proyecto refleja un modelo de colaboración innovador para Brasil.

Río de Janeiro ha dado un paso decisivo en la electrificación de su transporte público con la aprobación de una inversión de 509 millones de reales brasileños, equivalentes a unos 86 millones de euros, destinada a la adquisición de 175 autobuses eléctricos de batería y la construcción de infraestructura de carga asociada.
Este proyecto, denominado «Elétrico Carioca», marca un hito en la movilidad urbana brasileña al convertirse en la primera asociación público-privada del país centrada específicamente en vehículos de cero emisiones para el transporte colectivo.
El Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) aportará la mayor parte de los fondos a través de su Fundo Clima, con 329 millones de reales, aproximadamente 63,5 millones de dólares.
Esta cantidad está destinada específicamente a la compra de los autobuses eléctricos. El socio privado concesionario invertirá 141,2 millones de reales adicionales, mientras que el municipio de Río de Janeiro completará la financiación con 38,8 millones de reales.
Esta combinación de recursos públicos y privados demuestra el compromiso compartido con la transición hacia una movilidad más sostenible en una de las ciudades más emblemáticas de América Latina.
El contrato de asociación tiene una duración de 16 años: un año inicial dedicado a la implementación de toda la infraestructura necesaria y 15 años posteriores de operación.
Durante este periodo, el socio privado asumirá responsabilidades integrales que incluyen la adquisición de parte de los vehículos, la instalación completa de la infraestructura de carga, la construcción del nuevo depósito y, posteriormente, la operación y mantenimiento de todas las instalaciones.
Este modelo busca garantizar no solo la puesta en marcha del proyecto, sino también su sostenibilidad operativa a largo plazo.
El corazón logístico de esta flota eléctrica será un nuevo depósito público que se construirá en el distrito de Maré, una zona estratégica de la ciudad.
La instalación ocupará aproximadamente 41.000 metros cuadrados, de los cuales unos 23.000 metros cuadrados estarán dedicados exclusivamente a las operaciones de los autobuses eléctricos.
El diseño contempla áreas de estacionamiento, zonas de mantenimiento especializadas, espacios administrativos y de almacenamiento, además de toda la infraestructura de carga necesaria para mantener operativa la flota.
La estrategia de recarga se centrará principalmente en la carga nocturna en el depósito, aprovechando las horas de menor actividad para optimizar la disponibilidad de los vehículos durante el día.
Según el calendario establecido por las autoridades municipales, los primeros autobuses eléctricos comenzarán a circular en la red de transporte Sistema RIO durante la segunda mitad de 2027.
Con la incorporación completa de los 175 vehículos, Río de Janeiro logrará electrificar totalmente las operaciones de autobús que parten desde la Terminal Gentileza, una de las principales estaciones de la ciudad.
Esta electrificación completa de una terminal representa un modelo replicable que podría extenderse a otras zonas de la metrópoli en el futuro.
El proyecto se enmarca dentro de una estrategia de movilidad más amplia que el municipio ha denominado «Elétrico Carioca».
Paralelamente a la electrificación de parte de su flota, Río de Janeiro también planea incorporar progresivamente biocombustibles de baja emisión en los autobuses que aún no sean eléctricos, buscando reducir el impacto ambiental del conjunto de su red de transporte público.
El objetivo municipal es ambicioso: para 2030, los vehículos de cero emisiones deberán representar el 20 por ciento de toda la flota de autobuses municipales, lo que equivaldría a aproximadamente 1.000 autobuses eléctricos circulando por las calles cariocas.
Esta inversión se produce en un contexto favorable para la movilidad eléctrica en América Latina, donde el mercado de autobuses eléctricos está experimentando un crecimiento sostenido. Según datos del E-Bus Radar, Brasil cuenta actualmente con 2.216 autobuses eléctricos en funcionamiento, lo que representa aproximadamente el 21 por ciento de los 10.628 autobuses eléctricos operativos en toda América Latina.
Esta posición convierte al gigante sudamericano en uno de los líderes regionales en la adopción de esta tecnología para el transporte público.
El desarrollo de una industria local también impulsa esta transición. Volkswagen Truck & Bus comenzó a entregar a finales de 2025 su e-Volksbus, un modelo desarrollado específicamente en Brasil.
El primer lote comprendió 100 vehículos, con las 50 unidades iniciales destinadas al operador Transppass en São Paulo.
Significativamente, este modelo se produce en Resende, en el estado de Río de Janeiro, lo que contribuye al desarrollo económico regional.
Por su parte, el fabricante chino BYD también tiene planes de expandir su producción de autobuses en territorio brasileño, reforzando la capacidad manufacturera local.
Desde el punto de vista medioambiental, el municipio estima que los 175 autobuses eléctricos podrían evitar la emisión de aproximadamente 199.400 toneladas de equivalentes de CO2 durante el período completo del contrato de 16 años.
Además de esta significativa reducción de gases de efecto invernadero, las autoridades esperan una mejora notable en la calidad del aire local gracias a la eliminación de emisiones contaminantes como los óxidos de nitrógeno y las partículas finas.
La reducción del ruido es otro beneficio anticipado, particularmente relevante en una ciudad densamente poblada como Río de Janeiro, donde millones de personas viven cerca de las rutas de autobuses.
Esta iniciativa representa un cambio fundamental en cómo las ciudades brasileñas abordan el transporte público y sitúa a Río de Janeiro como referente en la región.
El modelo de asociación público-privada establecido aquí podría servir de ejemplo para otras metrópolis latinoamericanas que buscan electrificar sus flotas de transporte, demostrando que la combinación de financiación climática internacional, inversión privada y compromiso municipal puede materializar proyectos ambiciosos de movilidad sostenible a gran escala.







