Iveco presenta dos nuevas furgonetas eléctricas: la eJolly y la eSuperJolly

Iveco se lanza acompetir con Ford y el grupo Stellantis en el segmento de las furgonetas eléctricas.

En un momento clave para la industria del transporte urbano y de reparto, Iveco irrumpe con fuerza en el mercado de las furgonetas eléctricas con dos modelos que prometen hacerlo todo: la Iveco eJolly y la eSuperJolly.

Dos nombres nuevos, sí, pero con una herencia tan reconocible que resulta imposible no levantar la ceja. Detrás de estos lanzamientos no hay una revolución de ingeniería, sino una nueva vuelta de tuerca al libro de recetas de Stellantis, grupo que ha demostrado una habilidad pasmosa para “relogotipar” sus propios productos.

Y esta vez, la receta ha sido compartida con Iveco, que presenta estos modelos como su gran apuesta para disputar el dominio actual de Ford y del propio grupo Stellantis.

Así es el KIA PV5, la furgoneta eléctrica con alma de monovolumen y precio demoledor.

La eJolly y la eSuperJolly se lanzan como las nuevas armas de Iveco para plantar cara a los gigantes del sector, en especial a Stellantis y Ford, los dos actores que han dominado el panorama europeo de furgonetas eléctricas en los últimos años.

De hecho, en 2024 Stellantis alcanzó el 29,1% de la cuota de mercado europeo en este segmento, cifra que parece haber encendido todas las alarmas.

Iveco no solo se ha sumado a la carrera eléctrica, lo ha hecho usando directamente la misma plataforma que Citroën, Peugeot, Opel, Fiat o incluso Toyota en algunos de sus modelos, lo que convierte a la eJolly y la eSuperJolly en parientes casi idénticos de la SpaceTourer, la Zafira Life o la Proace Verso, por citar solo algunas.

Sin embargo, detrás del inevitable déjà vu visual se esconde una oferta técnica que, como mínimo, merece una lectura seria. El Iveco eJolly, el más compacto de los dos, está claramente orientado al entorno urbano.

Llega a España la furgoneta eléctrica eToano del fabricante Foton.

Con un peso máximo autorizado que oscila entre 2,8 y 3,2 toneladas, es ideal para moverse por el interior de las ciudades gracias a su altura inferior a 1,9 metros, lo que le permite entrar en casi cualquier parking.

En términos de propulsión, cuenta con un motor de 100 kW (136 CV) y 260 Nm de par, alimentado por una batería que puede ser de 49 kWh (224 km de autonomía) o 75 kWh (352 km). La carga rápida, a 100 kW, permite recuperar 100 km de autonomía en apenas 15 minutos.

En cuanto a versatilidad, la eJolly se presenta con una toma de fuerza eléctrica de 400 voltios que permite adaptar múltiples configuraciones: desde unidades frigoríficas hasta talleres móviles.

La seguridad tampoco se queda atrás, con sistemas ADAS de Nivel 2+ y certificación Euro NCAP Gold. Sin embargo, el verdadero as bajo la manga es su integración en el ecosistema Iveco Services, con herramientas digitales como la app Easy eJolly y el portal Iveco ON para gestores de flotas, que permiten controlar cada aspecto del vehículo en tiempo real.

Pero si la eJolly representa la estrategia urbana, la eSuperJolly es la respuesta para quienes necesitan más músculo.

Con un motor de 200 kW (272 CV), 410 Nm de par y una batería de 110 kWh, alcanza hasta 420 km de autonomía, situándose como una de las mejores cifras de su categoría.

Su carga útil de hasta 1,4 toneladas y un volumen de hasta 17 m³, junto con su diseño de tracción delantera, la convierten en una herramienta idónea para el reparto de gran volumen en entornos urbanos y periurbanos.

No obstante, por más que se vista de nuevo, el eSuperJolly no logra desprenderse del sabor a Fiat Ducato, un modelo que Stellantis ha exprimido hasta el límite.

Desde Peugeot a RAM, pasando por Citroën, Opel o incluso Lancia, el grupo ha sabido maximizar la rentabilidad de una única plataforma base que ahora también comparte con Iveco. Una estrategia que, si bien es lógica desde el punto de vista económico, puede resultar problemática si la saturación de clones empieza a socavar la identidad de las marcas.

Porque esa es otra de las cuestiones que deberían preocupar a la firma italiana. Aunque el discurso oficial apunte a una “gama completa de vehículos eléctricos ligeros desde 2,8 hasta 7,2 toneladas”, lo cierto es que, visual y técnicamente, los nuevos modelos no son tan nuevos.

Al menos no tanto como cabría esperar de una marca que aspira a liderar la transición energética en el sector industrial.

Eso sí, la propuesta de Iveco no carece de méritos. La integración digital es completa, la infraestructura de carga se ha pensado a conciencia, e incluso se ofrece una solución integral con los eCharge Packs y la tarjeta Iveco eCharge Card para facilitar el acceso a puntos de carga públicos.

Además, la promesa de contar con el respaldo de más de 3.500 puntos de servicio en 160 países le otorga un plus de confianza que no todas las marcas pueden ofrecer.

El problema es que la innovación, en este caso, no ha llegado por donde debía. En lugar de sorprender con una nueva visión del vehículo eléctrico comercial, Iveco ha optado por aliarse con el viejo conocido Stellantis para sacar un nuevo modelo con cara y alma ya vistas.

Con entregas previstas para el primer semestre de 2026, Iveco aún tiene tiempo para perfilar su narrativa y diferenciar su producto.

Pero lo cierto es que la competencia no se va a quedar quieta. Mientras Ford desarrolla soluciones específicas para reparto urbano con arquitecturas propias y otras marcas como Foton se abren paso en el mercado español con furgonetas de gran autonomía, Iveco deberá encontrar una voz auténtica si no quiere diluirse en el ruido blanco de las plataformas compartidas.

En definitiva, la eJolly y la eSuperJolly son dos productos solventes, eficientes y adaptados a las necesidades actuales del transporte urbano.

Pero también son un claro ejemplo del dilema que enfrenta hoy la industria: ¿es mejor lo conocido con otro nombre, o es momento de arriesgar con propuestas realmente nuevas?.