El Gobierno liderado por Pedro Sánchez desvelará por fin el Plan Auto España 2030, rodeado de expectativas… y muchas dudas.

El evento, inicialmente previsto para el Complejo Ministerial de Cuzco, se celebrará finalmente en el Espacio KOI, en la calle Juan Hurtado de Mendoza 4 de Madrid, tras un cambio de última hora para encajar en la apretada agenda del presidente.
El Plan Plan Auto España 2030, se lleva gestando desde hace meses, entre el Ministerio de Industria y la patronal de fabricantes ANFAC.
Han trabajado en silencio en la redacción de un documento que, según sus impulsores, sentará las bases de la automoción del futuro en España.
Viendo quiénes han sido los interlocutores, resulta evidente que el Plan Auto España 2030 está más orientado a favorecer a las marcas de coches que a impulsar un nuevo modelo de movilidad alineado con la necesaria transformación energética.
Además, el ciudadano, el conductor de a pie, el profesional que necesita un vehículo para trabajar o la familia que quiere cambiar su viejo diésel por un coche más eficiente, no aparece como protagonista en este guion.
Ni siquiera como secundario. Y eso, cuando se habla de un plan que debe dirigir el rumbo de la movilidad en España hasta 2030, no es un simple descuido: es una decisión.
De los detalles filtrados hasta ahora del Plan Auto España 2030, sabemos que contendrá 25 medidas clave. Entre ellas se mencionan nuevas convocatorias del Perte VEC, incentivos a la I+D+i, apoyo a la compra de coches eléctricos e impulso a la red de recarga.
Pero la letra pequeña la sabremos el 1 de Diciembre. Algo tarde, porque las dudas hacen que se paralicen las compras, del mismo modo que sucedió a principios de este año 2025.
A día de hoy, la gente no sabe si comprar ahora en 2025 que los fondos están agotados o esperar a un nuevo Plan Moves 2026, del que no se sabe nada aún.
Lo que se espera, desde hace mucho tiempo, es que este nuevo plan sea mejor que el anterior, sobre todo en los plazos de cobro de las ayudas.
Pero la forma en la que se ha elaborado ya apunta a que esa oportunidad se ha perdido. La implicación directa de ANFAC en el diseño del Plan Auto 2030, refuerza la idea de que se trata de un documento pensado desde y para la industria.
Y eso no tendría nada de malo si no fuera porque, en este proceso, parece que se ha excluido por completo a otros actores igualmente esenciales: usuarios, asociaciones de consumidores, instaladores de puntos de recarga, pymes del sector energético o colectivos profesionales que dependen del vehículo para su actividad diaria.
Durante el pasado Foro de Automoción, celebrado el 12 de noviembre, el presidente de ANFAC, Josep María Recasens, fue claro: sin dotación económica real, cualquier plan pierde eficacia desde el minuto uno.
El problema es que la industria del automóvil europea no está a favor de la transición al vehículo eléctrico. Uno de los motivos es que se han dormido en la apuesta por esta nueva tecnología y a día de hoy las marcas europeas no son las más competitivas.
Con este panorama, el mensaje que se desprende es tan contradictorio como revelador: por un lado, se piden ayudas públicas para impulsar la compra de coches eléctricos porque hay una demanda creciente; pero por otro, se rechaza prohibir los motores de combustión porque se quiere seguir vendiéndolos, aprovechando la ventaja competitiva que aún conservan.
En un texto tan importante como este, deberían haber participado activamente el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, encabezado por Sara Aagesen, así como asociaciones clave como Aedive (Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica).
Si tuviéramos que hacer un pronóstico, desde la redacción de coches-electricos.org, creemos que la gestión de las ayudas se realizará desde el Gobierno central.
Esto no garantiza que el proceso vaya a ser más rápido, pero sí podría asegurar un reparto más igualitario para todos los ciudadanos, independientemente de dónde residan.
Por otro lado, con el aumento en las ventas de coches eléctricos, es probable que la cuantía de las ayudas a percibir sea menor. Si el ritmo de matriculaciones continúa creciendo en 2026, los fondos destinados al plan deberían contar con una dotación significativamente mayor.
Lo que está claro es que la política define el rumbo de muchos aspectos clave de un país, y el 1 de diciembre sabremos hacia dónde quiere llevarnos este Gobierno en materia de movilidad eléctrica.
Hasta ahora, el Plan MOVES puede valorarse de forma dual: positivamente por las cuantías económicas que ofrece, o negativamente por su deficiente gestión y los eternos plazos de pago.
Etiquetas: coches eléctricos.
Fuente: tribuna de la automoción.









