La marca de coches china se perfila como una de las de mayor proyección internacional de cara a 2026.

En el competitivo y saturado mercado chino del automóvil, hay pocas historias tan singulares como la de Leapmotor.
Fundada en 2015 como una de las muchas “startups” que buscaban hacerse un hueco en la incipiente industria de los vehículos eléctricos, la empresa ha logrado en apenas una década no solo sobrevivir, sino posicionarse como uno de los actores clave en la transformación del sector.
El año 2025 ha marcado un antes y un después para la firma de Hangzhou, que no solo ha superado los 500.000 vehículos vendidos, sino que ha cerrado su ejercicio más fructífero con una previsión cercana a las 600.000 unidades y beneficios anuales por primera vez en su historia.
Este logro no es trivial en un contexto donde gigantes como BYD o Tesla dominan los titulares. Leapmotor ha desafiado esas jerarquías con una estrategia basada en el control de la cadena de valor, el desarrollo propio de tecnología, una agresiva política de precios y una expansión internacional cuidadosamente orquestada.
Con modelos como el C10 y el recientemente lanzado Lafa 5, la empresa no solo ha conquistado al consumidor chino, sino que está decidida a convertirse en una referencia global.
Los números hablan por sí solos. En los primeros once meses de 2025, Leapmotor entregó 536.132 unidades, con un ritmo de crecimiento interanual del 120%. Solo en octubre y noviembre, superó consecutivamente las 70.000 unidades mensuales.
Estas cifras le permitieron cumplir su objetivo anual de 500.000 unidades con 45 días de antelación, lo que llevó a una revisión al alza de sus previsiones: de 580.000 a 650.000 unidades.
Pero más allá del volumen, Leapmotor también ha demostrado solidez financiera. Tras registrar su primera ganancia semestral a mediados de año (4,2 millones de dólares), alcanzó un beneficio neto de 150 millones de RMB (unos 21,3 millones de dólares) en el tercer trimestre.
El contraste con el primer trimestre, donde sufrió una pérdida neta de 130 millones de RMB debido a la debilidad general del mercado, ilustra la capacidad de recuperación de la compañía.
Uno de los factores determinantes del crecimiento de Leapmotor ha sido su apuesta decidida por el desarrollo interno.
Según el propio Zhu Jiangming, CEO y fundador, aproximadamente el 65% del valor de los componentes de sus vehículos es de fabricación propia, lo que le otorga una ventaja de costes del 10% respecto a sus competidores directos.
En un mercado tan ajustado en márgenes como el de los eléctricos, este control interno se traduce en precios más competitivos sin comprometer la calidad.
Este modelo se refleja en productos como el C10, un SUV eléctrico que ha escalado rápidamente en popularidad hasta alcanzar las 20.000 unidades mensuales.
Con un precio de entrada de 142.800 yuanes, ha logrado erosionar la cuota de mercado incluso de líderes como BYD, cuya caída del 5,1% en ventas nacionales en 2025 contrasta con la escalada de Leapmotor.
El recién lanzado Lafa 5 también ejemplifica esta estrategia. Presentado antes de lo previsto, este compacto eléctrico se posiciona como un rival directo del Volkswagen ID.3, el MG4 y el BYD Dolphin.
Su precio, inferior a los 14.000 euros al cambio, y una autonomía que ronda los 600 km en el ciclo de homologación chino, lo convierten en una opción difícil de ignorar para los consumidores que buscan accesibilidad y eficiencia.
Más allá de sus fronteras, Leapmotor ha intensificado su presencia global. En 2025, añadió 35 mercados nuevos y cuenta ya con más de 800 puntos de venta fuera de China.
Las exportaciones también han seguido una curva ascendente: de 2.166 unidades en enero a 9.348 en noviembre. En total, se espera que las entregas internacionales superen las 60.000 unidades este año.
Uno de los pilares de esta internacionalización es la alianza con Stellantis, que en 2023 invirtió 1.500 millones de euros en Leapmotor, adquiriendo el 20% de su capital.
Esta inversión no solo convirtió al conglomerado europeo en el mayor accionista externo, sino que consolidó una colaboración industrial estratégica. Stellantis ahora gestiona una empresa conjunta con Leapmotor para producir y vender vehículos fuera de China.
La influencia de este acuerdo ya se deja sentir. En palabras de Zhu, la colaboración con Stellantis está generando “sinergias reales” y acelerando la conversión de Leapmotor en una marca global.
La producción en Europa arrancará en 2026, concretamente en España, donde la compañía se ha comprometido a cumplir con los requisitos locales de contenido: al menos el 40% del valor de los componentes será de origen nacional.
En paralelo a la expansión internacional, Leapmotor ha estrechado lazos con otro actor clave de la industria automotriz china: FAW.
A finales de 2025, se anunció la emisión de 74,8 millones de acciones a este fabricante estatal a un precio de 50,03 yuanes por acción.
Esta operación no conlleva una intención de control por parte de FAW, pero ambas compañías firmarán una alianza tecnológica para desarrollar vehículos que comenzarán a producirse en 2026.
Según el CFO de Leapmotor, Li Tengfei, esta alianza forma parte de un “triángulo accionario estable”, junto con Stellantis y los fundadores de la empresa, que asegura el control estratégico de la compañía y fortalece su posición en el sector.
Si 2025 ha sido el año de la consolidación, 2026 será el de la ambición. Leapmotor mantiene firme su objetivo de alcanzar el millón de unidades vendidas el próximo año.
Para lograrlo, la compañía apostará por una gama renovada de modelos que incluyen el B10, B01, A10, el nuevo D19 y versiones actualizadas de sus principales SUV.
Pero además, prepara una jugada clave para escalar en el mercado: el lanzamiento de una línea de vehículos premium, con precios superiores a los 250.000 yuanes.
Este movimiento busca diversificar la base de clientes de Leapmotor y penetrar en segmentos donde actualmente dominan marcas como NIO o incluso Tesla. Si logra replicar su eficiencia de costes y propuesta de valor en el segmento premium, podría alterar nuevamente el equilibrio de fuerzas en el mercado global.
La pregunta que sobrevuela es si Leapmotor, impulsada por su propio ímpetu, terminará siendo más que un socio para Stellantis.
Por ahora, la alianza parece mutuamente beneficiosa: Stellantis accede a tecnología competitiva y vehículos asequibles para ampliar su oferta, mientras Leapmotor gana estructura y canales para internacionalizarse.
Pero con objetivos tan ambiciosos como vender más de 4 millones de vehículos anuales en la próxima década, Leapmotor podría muy pronto competir directamente con su propio aliado europeo.
La clave estará en su capacidad de mantener el ritmo sin sacrificar calidad, innovación y rentabilidad. Según Zhu, para cumplir con esas metas será necesario innovar tecnológicamente, garantizar la calidad del producto, acelerar la expansión internacional y mantener una organización eficiente y ágil.
Leapmotor ya no es una simple startup china de coches eléctricos. Es una marca en pleno ascenso global, respaldada por alianzas estratégicas, una estructura de costes optimizada y una visión clara.
Y si logra cumplir sus metas para 2026, el mapa del automóvil eléctrico podría necesitar una actualización urgente.
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