Tesla ha pagado caro sus errores y en 2025 ha perdido su posición como líder mundial en el mercado de vehículos eléctricos frente al avance imparable de BYD.

El fabricante chino ha logrado, por primera vez en su historia, superar a la compañía estadounidense en ventas anuales de coches eléctricos puros.
El año 2025 ha sido especialmente duro para Tesla. Con una caída del 8,56% en sus entregas globales respecto a 2024, la firma de Elon Musk cierra el ejercicio con un total de 1.636.129 unidades vendidas.
Es el segundo año consecutivo de retroceso y marca el fin de una tendencia expansiva que se mantuvo intacta hasta 2023, cuando alcanzó su máximo histórico con 1,8 millones de vehículos entregados.

En contraste, BYD ha registrado un crecimiento robusto, vendiendo 2.256.714 unidades de coches eléctricos, lo que supone un aumento del 27,86% respecto al año anterior.
El cambio de liderazgo, más que un hito puntual, confirma un nuevo orden competitivo en la industria del vehículo eléctrico.
La caída de Tesla en 2025 ha sido especialmente pronunciada en el cuarto trimestre. Entre octubre y diciembre, la compañía entregó 418.227 vehículos, lo que supone una caída del 15,61% interanual y del 15,87% respecto al trimestre anterior.
Esas cifras se sitúan por debajo de las previsiones de los analistas, que esperaban al menos 420.000 unidades. En paralelo, BYD continuó su escalada al cerrar el trimestre con unas ventas récord de 650.811 BEV, un 9,30% más que el año anterior y un 11,72% más que el trimestre previo.
El cambio de ciclo que experimenta Tesla no puede explicarse únicamente con números. Las razones detrás de este descenso son diversas.
Detrás de las cifras hay decisiones estratégicas, cambios en el mercado y señales claras de que su modelo de negocio necesita una revisión profunda.
Por un lado, la desaparición de incentivos fiscales en Estados Unidos, como el crédito de 7.500 dólares, ha tenido un impacto directo en la demanda general de vehículo eléctricos en el país americano.
Muchos clientes adelantaron sus compras a los primeros trimestres del año para beneficiarse del incentivo, lo que dejó al último trimestre con una demanda debilitada.
En ese periodo, los coches eléctricos apenas representaron el 6,2% de las ventas minoristas de vehículos en EE.UU., frente al 9,8% del año anterior.
Pero el desgaste de la marca es especialmente visible en Europa, donde la caída de matriculaciones ha sido generalizada en casi todos los mercados.
Las ventas de Tesla han caído en todos los países de Europa excepto en Noruega. El descenso de las ventas en países tan importantes como Alemania han sido de casi el 50%.
Por otro lado, la competencia en China sigue aumentando. Marcas como BYD, Xiaomi y otros fabricantes locales han intensificado su oferta, lo que ha supuesto una presión creciente para Tesla.
En 2025, las ventas minoristas de la compañía estadounidense en el país asiático fueron de 531.855 unidades entre enero y noviembre, un descenso del 7,37% en comparación con el mismo periodo de 2024.
El mercado doméstico chino, que antes era un bastión para Tesla, se ha convertido en un entorno ferozmente competitivo donde incluso los gigantes pueden tambalearse.
La propia gama de Tesla también ha contribuido a esta desaceleración. Los modelos más veteranos como el Model S (2012) y el Model X (2015) muestran signos claros de agotamiento comercial.
Y la tan esperada Cybertruck, tras años de expectación, ha resultado ser un fracaso en términos de volumen. En todo el año se produjeron 53.900 unidades de Model S, X y Cybertruck combinados, pero las entregas se quedaron en apenas 50.850.
En total, estos tres modelos apenas representaron el 3,1% de las entregas anuales de la marca. La caída en la demanda de esta gama ha sido del 40% interanual, lo que ha incrementado la dependencia de los Model 3 y Model Y, que representan el grueso de las ventas.
Esta dependencia de solo dos modelos, sin una renovación significativa y con rivales lanzando productos cada vez más competitivos, deja a Tesla en una posición vulnerable.
En un intento de reactivar la demanda, la marca lanzó versiones más básicas de los Model 3 y Y bajo la etiqueta «Standard», recortando su precio en unos 5.000 euros.
Sin embargo, esta estrategia ha tenido una recepción tibia. Parte del mercado esperaba un movimiento más ambicioso o incluso la llegada de un nuevo modelo compacto realmente asequible, pero en lugar de ello se ha percibido como una simplificación poco convincente de la oferta.
Mientras tanto, BYD ha aprovechado la oportunidad. Su gama de vehículos es más extensa y variada, con precios competitivos, tecnología renovado constantemente y una red de distribución que se ha expandido con rapidez en mercados clave.
En Europa, las matriculaciones de la marca se dispararon un 276% entre enero y noviembre, alcanzando las 159.869 unidades, frente a las apenas 42.517 del mismo periodo en 2024.
A nivel global, BYD vendió un millón de coches fuera de China, un aumento del 150% interanual. Y ya ha anunciado que en 2026 aspira a vender hasta 1,6 millones de vehículos fuera de su país, lo que demuestra su ambición sin complejos.
Tesla tendrá que lanzar la mercado algún modelo nuevo si no quiere que en 2026 la diferencia sea aún mayor por parte de BYD.
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Datos: CNEVPOST.







