La marca china BYD irrumpe en Europa Central abriendo puntos de venta tanto en República Checa como en Eslovaquia.

BYD es una de las marcas que más rápido está creciendo en el segmento de vehículos eléctricos a nivel global. El fabricante chino sigue marcando territorio en Europa, y lo hace a paso firme.
Esta vez, el turno es para la República Checa y Eslovaquia, dos mercados históricamente dominados por fabricantes europeos que ahora se enfrentan a un nuevo jugador que no viene a tantear el terreno, sino a conquistarlo.
BYD ha confirmado su llegada a estos dos países con una oferta clara, directa y con aspiraciones ambiciosas: dos modelos de entrada, un SUV totalmente eléctrico y un híbrido enchufable, una red de concesionarios robusta y un mensaje que va mucho más allá de vender coches.
El objetivo es consolidarse como alternativa real en un mercado que, aunque todavía reticente a las marcas chinas, está cada vez más abierto a nuevas propuestas.
En la República Checa, BYD ha abierto su primer concesionario en Praga. Pero esto es solo el principio, la marca china se ha puesto como meta abrir 30 puntos de venta en el país para finales de 2025.
Para lograrlo, se ha aliado con distribuidores locales de peso como Auto Louda, Direct Auto, Albion Cars y Auto UH.
En Eslovaquia, la estrategia es similar, el primer punto de venta ya está operativo en Bratislava, gracias a un acuerdo con el grupo Auto Impex. La meta es alcanzar 20 tiendas antes de que termine 2025.
El catálogo de entrada incluye dos modelos: el Sealion 07 y el Seal U DM-i. Dos SUV, cada uno con una propuesta diferente, pero ambos orientados a un mismo objetivo: posicionar a BYD como una marca moderna, tecnológicamente avanzada y competitiva en precio.
El Sealion 7 es un SUV 100% eléctrico que se planta directamente frente a pesos pesados del sector como el Tesla Model Y. Está construido sobre la nueva plataforma e-Platform 3.0 Evo, lanzada recientemente en China, lo que significa que no se trata de un modelo adaptado para Europa, sino de una arquitectura pensada desde cero para la electrificación y la eficiencia.
El vehículo ofrece una batería de 91,3 kWh que le proporciona una autonomía de hasta 502 km bajo el ciclo WLTP y una potencia de carga rápida de 230 kW, lo que lo pone en una posición privilegiada frente a sus competidores directos.
Por su parte, el Seal U DM-i es un SUV híbrido enchufable con una autonomía eléctrica de hasta 115 kilómetros, según las estimaciones de la marca. Esta tecnología, la DM-i, es la denominación interna de BYD para su gama de híbridos enchufables, una línea en la que ha apostado fuerte desde que abandonó por completo la producción de vehículos con motor de combustión interna en marzo de 2022.
Aunque de momento solo estarán disponibles estos dos modelos, BYD ya ha confirmado que el sedán Seal y el Atto 3 también llegarán a República Checa y a Eslovaquia.
En mercados como la República Checa, los coches eléctricos más vendidos siguen siendo de marcas como Škoda, Volkswagen y Tesla. Las marcas chinas, aunque cada vez más presentes, todavía están lejos de tener una cuota significativa.
La llegada de BYD, con su estrategia agresiva y sus modelos bien equipados, podría cambiar el panorama actual. Pero necesitará más que buenas especificaciones técnicas, deberá convencer con servicio posventa, fiabilidad a largo plazo y una narrativa que conecte con los valores de los consumidores locales.
En sus comunicados, BYD insiste en que su misión es «hacer que nuestras tecnologías sostenibles sean accesibles para el mayor número posible de consumidores». Lo dijo con claridad Stella Li, vicepresidenta ejecutiva de la marca, durante el anuncio de la expansión. Y si bien podría parecer un eslogan más, lo cierto es que su enfoque comercial sí parece respaldar esa intención: ofrecer tecnología avanzada a precios relativamente competitivos.
Pero también hay algo más en juego aquí, una redefinición del mapa automotriz europeo. Si BYD logra consolidarse en mercados como el checo y el eslovaco, podría abrir la puerta para una ola aún mayor de marcas chinas en Europa, algo que ya preocupa a más de un fabricante tradicional.
Lo que está claro es que BYD ya no es una promesa: es una realidad tangible. Vende cientos de miles de coches eléctricos cada mes, ha cesado totalmente la producción de vehículos de combustión y ya se ha convertido en un competidor serio para marcas como Tesla en varios mercados.
Y tú, ¿qué opinas?; ¿comprarías un BYD o sigues confiando en las marcas europeas?.