Farizon ya dispone de dos furgonetas camperizados 100% eléctricas

Para los amantes de las furgonetas campers y el medio ambiente se abre una nueva posibilidad de viajar.

La electrificación del automóvil empieza a extenderse a uno de los pocos segmentos que todavía permanecían prácticamente intactos: el de las furgonetas camper y las autocaravanas compactas.

Después de años en los que las opciones de cero emisiones se limitaban a pequeñas conversiones artesanales o a prototipos sin recorrido comercial, el grupo chino Geely, a través de su marca Farizon, ha decidido entrar de lleno en este mercado con dos propuestas que atacan desde extremos opuestos.

Por un lado está la nueva Farizon X-Van, una camper compacta, con techo elevable y un precio de partida equivalente a unos 32.000 euros.

Por otro, la Carryboy x Farizon Campervan, una transformación mucho más ambiciosa sobre la gran Farizon Super Van, con espacio para hasta cinco personas, baño completo, cocina y una autonomía anunciada de hasta 372 kilómetros.

Ambas han sido presentadas en un intervalo de pocos meses y muestran hasta qué punto las marcas chinas están acelerando su entrada en nichos que hasta ahora parecían reservados a fabricantes europeos como Volkswagen, Mercedes-Benz o Ford.

La propuesta más accesible es la Farizon X-Van. Presentada en China durante el verano de 2025, esta camper toma como base la plataforma SuperVAN de Farizon, desarrollada específicamente para vehículos comerciales eléctricos.

Se trata de una arquitectura modular que permite variar la longitud, la distancia entre ejes y la configuración interior, algo especialmente importante en un vehículo destinado tanto al trabajo como al ocio.

En el caso de la X-Van, Farizon ha apostado por unas dimensiones relativamente compactas. La carrocería mide 5,02 metros de largo, 1,98 metros de ancho y 2,14 metros de alto, con una distancia entre ejes de 3,10 metros.

Son cifras que la sitúan muy cerca de modelos como la Volkswagen California o algunas versiones camperizadas de la Mercedes-Benz Vito, aunque con una diferencia fundamental: su sistema de propulsión es completamente eléctrico.

La X-Van incorpora un motor de 170 kW, equivalente a unos 231 CV, acompañado por un par máximo de 336 Nm.

Sobre el papel, son unas prestaciones más que suficientes para mover con soltura una furgoneta de este tamaño incluso cargada con equipaje, pasajeros y el equipamiento propio de una camper.

La batería utilizada es de tipo LFP, es decir, de fosfato de hierro y litio, suministrada por Gotion High-Tech. Farizon anuncia una autonomía de 460 kilómetros bajo el ciclo chino CLTC.

Como suele ocurrir con este estándar, la cifra resulta bastante optimista si se compara con los procedimientos europeos WLTP.

En condiciones reales, especialmente en carretera, con climatización, peso adicional y velocidades sostenidas, la autonomía probablemente se situará claramente por debajo.

Aun así, incluso aplicando una corrección importante, la X-Van podría ofrecer una autonomía suficiente para desplazamientos de media distancia o escapadas de fin de semana, especialmente teniendo en cuenta que muchos usuarios de este tipo de vehículos recorren menos kilómetros diarios de los que suele imaginarse.

Además, el vehículo añade una función especialmente interesante para el mundo camper: la tecnología V2L, o Vehicle-to-Load.

Gracias a este sistema, la batería del vehículo puede utilizarse para alimentar aparatos eléctricos externos.

En la práctica, eso significa que la furgoneta puede convertirse en una gran batería móvil capaz de suministrar energía a un hornillo eléctrico, un frigorífico portátil, una cafetera, una iluminación exterior o incluso una pequeña ducha eléctrica.

Es una solución especialmente útil en campings o zonas de acampada donde no existe acceso inmediato a una toma de corriente.

Otro de los elementos más llamativos de la X-Van es su techo elevable eléctrico. A diferencia de las clásicas camper con accionamiento manual, Farizon ha integrado un sistema que despliega la parte superior con solo pulsar un botón.

El objetivo es simplificar el uso diario y aumentar el espacio disponible cuando el vehículo está estacionado.

Una vez abierto, el techo genera una segunda zona habitable o de descanso, ampliando notablemente las posibilidades interiores de una furgoneta relativamente compacta.

Pero si la X-Van representa la puerta de entrada al mundo camper eléctrico, la Carryboy x Farizon Campervan va mucho más allá.

Este modelo, presentado en el Salón Internacional del Automóvil de Bangkok 2026, toma como base la Farizon Super Van de gran tamaño y la transforma en una auténtica autocaravana compacta.

Carryboy, una empresa tailandesa especializada en accesorios y transformaciones para pick-up y vehículos comerciales, ha sido la encargada de desarrollar esta versión.

El resultado es una de las propuestas eléctricas más completas vistas hasta ahora en este segmento.

La base utilizada es una Farizon Super Van de seis metros de longitud. Una de sus características más particulares es la ausencia de pilar B, es decir, de la columna central que normalmente separa la puerta delantera de la corredera lateral.

Gracias a esta solución, cuando ambas puertas están abiertas se crea un acceso lateral enorme y completamente despejado, algo especialmente útil en una camper donde el espacio interior es siempre el principal condicionante.

Esa amplitud se aprovecha con una distribución muy elaborada. En la parte delantera del habitáculo se sitúa un baño completo, una rareza en un vehículo de este tamaño y una característica que la acerca más a una autocaravana tradicional que a una simple furgoneta camperizada.

Justo detrás se encuentra la cocina. Carryboy ha diseñado una zona de preparación de alimentos que incluye un frigorífico de 68 litros, accesible tanto desde el interior como desde el exterior del vehículo.

También hay un módulo extraíble en el que se integran una placa de inducción y un fregadero. Cuando no se utilizan, ambos elementos quedan ocultos bajo la encimera, liberando espacio y mejorando la sensación de amplitud.

La configuración parece estar pensada principalmente para cocinar dentro del vehículo, aunque el frigorífico con doble acceso permite un uso mixto cuando se está detenido al aire libre.

Es una diferencia importante frente a muchas camper tradicionales, que suelen priorizar cocinas extraíbles o módulos exteriores.

La parte posterior de la Carryboy x Farizon Campervan está reservada a la zona de estar. Allí aparece un gran sofá en forma de U capaz de acoger a cinco o incluso seis personas alrededor de una mesa central. Esa mesa puede abatirse y transformarse en una cama inferior para dos o tres ocupantes.

Por encima se sitúa una segunda cama motorizada, que desciende automáticamente con solo pulsar un botón. Esta litera superior tiene capacidad para otras dos personas, de modo que el vehículo puede alojar entre cuatro y cinco ocupantes durante la noche.

La cifra es especialmente relevante porque pocas camper eléctricas actuales ofrecen una capacidad real para familias.

Muchas conversiones de cero emisiones están pensadas para una o dos personas debido a las limitaciones de espacio y peso derivadas de las baterías.

La propuesta de Carryboy rompe parcialmente esa barrera y plantea una solución orientada a viajes familiares.

También se ha prestado atención al almacenamiento. La camper dispone de armarios junto a las puertas traseras, compartimentos laterales interiores y zonas de carga accesibles desde el exterior.

Son detalles fundamentales en un vehículo destinado a viajes largos, donde cada centímetro disponible acaba siendo importante.

La autonomía anunciada para esta gran camper eléctrica es de hasta 372 kilómetros. No se ha especificado bajo qué ciclo se ha medido esa cifra, por lo que conviene interpretarla con cautela.

En cualquier caso, resulta evidente que el mayor tamaño, el peso adicional de la transformación y la aerodinámica menos favorable penalizan de forma clara respecto a la X-Van.

Tampoco juega en la misma liga en términos de precio. Mientras la X-Van arranca en torno a los 32.000 euros en China, la Carryboy x Farizon Campervan parte de unos 74.665 euros.

Sigue siendo una cifra elevada, pero continúa siendo competitiva si se compara con autocaravanas compactas de fabricantes europeos, especialmente teniendo en cuenta el nivel de equipamiento incluido.

El gran interrogante es si alguno de estos modelos llegará realmente a Europa. Farizon ya comercializa la Super Van en algunos mercados europeos, y este vehículo ha conseguido incluso cinco estrellas en las pruebas Euro NCAP.

Además, el mercado europeo de vehículos recreativos atraviesa un momento de transformación. Cada vez hay más restricciones a las emisiones en ciudades y zonas turísticas, mientras crece el interés por formas de viaje más sostenibles y silenciosas.

Sin embargo, todavía existen obstáculos. El principal es la infraestructura de recarga. Viajar con una camper eléctrica requiere planificar mucho más las paradas, especialmente cuando se trata de vehículos grandes con consumos elevados.

También influye el hecho de que muchas estaciones de carga rápida no están diseñadas para vehículos largos o con remolque.

Pese a ello, la dirección parece clara. Lo que hasta hace poco era una rareza empieza a convertirse en una oferta concreta, con precios, especificaciones y fechas de lanzamiento.

La X-Van demuestra que una camper eléctrica puede aspirar a competir con modelos tradicionales por precio, mientras que la Carryboy x Farizon Campervan evidencia que incluso una autocaravana compacta para cinco personas puede electrificarse sin renunciar a cocina, baño y zona de descanso.

Para el mercado europeo y para los usuarios, la importancia de estas propuestas va más allá de un nuevo modelo.

Muestran que la electrificación también está llegando al ocio y al turismo sobre ruedas, dos sectores que parecían especialmente difíciles de transformar.

Si Farizon consigue llevar estos vehículos a Europa con precios similares a los anunciados en China y Asia, los fabricantes tradicionales tendrán que reaccionar mucho más rápido de lo que esperaban.