India podría convertirse en uno de los próximos grandes motores de la movilidad eléctrica mundial.

Una gran red de recarga en autopistas antes de 2027 mientras el Gobierno amplía las subvenciones para motos eléctricas y rickshaws.
India quiere dejar de ser un mercado prometedor para convertirse en uno de los grandes protagonistas de la movilidad eléctrica mundial.
El país está dando dos pasos importantes al mismo tiempo: por un lado, reforzará de forma masiva su red de recarga rápida en carretera y, por otro, mantendrá durante más tiempo las ayudas públicas para los vehículos eléctricos más populares entre su población.
La iniciativa más ambiciosa llega de la mano de ChargeZone, el mayor operador de recarga de la India.
La compañía ha anunciado que instalará más de 1.000 estaciones de carga rápida a lo largo de los principales corredores de las autopistas nacionales. El objetivo es que toda la red esté operativa antes de marzo de 2027.
Se trata de un proyecto de gran escala en un país donde la infraestructura de recarga sigue siendo uno de los principales obstáculos para la expansión del vehículo eléctrico fuera de las grandes ciudades.
Hasta ahora, la mayor parte de las estaciones se concentraban en entornos urbanos, dejando enormes distancias entre puntos de carga en las rutas de larga distancia.
Con esta nueva red, India quiere resolver precisamente ese problema. ChargeZone desplegará estaciones capaces de atender tanto a turismos eléctricos como a vehículos comerciales pesados, un aspecto especialmente relevante en un país donde el transporte por carretera tiene un peso enorme en la economía.
Cada una de las nuevas estaciones supondrá una inversión mínima de 10 millones de rupias, unos 92.500 euros al cambio actual. En lugar de financiar directamente todos los proyectos, ChargeZone utilizará un modelo DOCO, siglas de “Dealer Owned, Company Operated”.
Esto significa que los propietarios del suelo, empresas, instituciones o empresarios locales aportarán la inversión para construir las estaciones, mientras que ChargeZone se encargará del diseño, la instalación, la puesta en marcha y la gestión posterior.
La compañía considera que este sistema le permitirá crecer mucho más rápido sin asumir por sí sola el coste de toda la expansión.
Al mismo tiempo, los inversores locales podrán participar en un negocio que se espera que aumente de forma importante en los próximos años.
Para facilitar esta expansión, ChargeZone ha alcanzado un acuerdo con el Banco Estatal de la India. La entidad financiera ofrecerá préstamos de entre 1 y 100 millones de rupias dentro del programa EV Mitra, creado específicamente para proyectos de infraestructura de recarga.
Estos créditos contarán con tipos de interés subvencionados y un periodo de devolución de hasta siete años. Gracias a ello, los potenciales franquiciados tendrán una vía de financiación relativamente accesible para entrar en el negocio.
La clave técnica del proyecto estará en la potencia de las estaciones. Las nuevas instalaciones tendrán capacidades comprendidas entre 500 kW y 1,5 MW. Son cifras muy superiores a las habituales en muchas redes de recarga actuales y permitirán atender desde coches eléctricos hasta autobuses y camiones de gran tamaño.
El despliegue no partirá desde cero. ChargeZone ya opera estaciones rápidas en algunos de los corredores más importantes del país, entre ellos Delhi-Mumbai, Delhi-Chandigarh, Bengaluru-Hyderabad, Bengaluru-Chennai, Mumbai-Hyderabad, Mumbai-Bengaluru y Vizag-Chennai.
Estas rutas conectan algunas de las áreas económicas más activas de la India. Extender la red sobre esos ejes permitirá cubrir miles de kilómetros de tráfico de pasajeros y mercancías.
Kartikey Hariyani, fundador y director ejecutivo de ChargeZone, ha señalado que la adopción del vehículo eléctrico ya no se limita a las ciudades.
Según el directivo, la expansión hacia las autopistas y los corredores de transporte de mercancías hace imprescindible una red de recarga más potente y fiable.
La empresa, con sede en Vadodara, en el estado de Gujarat, asegura gestionar actualmente la mayor red de recarga de la India. Entre India y Emiratos Árabes Unidos ya ha instalado más de 15.000 puntos de recarga repartidos en más de 1.200 ubicaciones.
Pero el impulso a la movilidad eléctrica en la India no depende únicamente de la infraestructura. El Gobierno también ha decidido prolongar las ayudas públicas para los vehículos eléctricos de dos y tres ruedas, que son los segmentos que concentran una gran parte del transporte diario en el país.
El Ministerio de Industrias Pesadas ha ampliado hasta el 31 de julio de 2026 el programa de subvenciones para motocicletas y scooters eléctricos.
En el caso de los e-rickshaws y pequeños vehículos eléctricos de reparto, las ayudas se mantendrán hasta el 31 de marzo de 2028.
Estas subvenciones forman parte del programa PM E-DRIVE, puesto en marcha en septiembre de 2024. El plan incluye motos eléctricas, vehículos de tres ruedas, autobuses, camiones, ambulancias e infraestructura de recarga, aunque deja fuera a los turismos eléctricos.
La decisión de prolongar el programa responde a un motivo muy concreto: el Gobierno quiere asegurarse de que se utilice todo el presupuesto disponible.
El fondo total se mantiene en 109.000 millones de rupias, aproximadamente 1.000 millones de euros.
Sin embargo, sí se han realizado cambios importantes en el reparto del dinero. Las ayudas destinadas a los e-rickshaws se han reducido de forma drástica, pasando de 19.200 millones de rupias a apenas 500 millones.
En cambio, otros segmentos han recibido mayor flexibilidad presupuestaria debido a una demanda más elevada de la prevista.
Para los vehículos eléctricos de dos ruedas, la subvención se mantiene en 2.500 rupias por cada kWh de batería. El límite máximo por vehículo será de 5.000 rupias, unos 56 euros.
Además, el precio de fábrica del vehículo no podrá superar las 150.000 rupias, alrededor de 1.700 euros.
Esta limitación pretende concentrar las ayudas en los modelos más asequibles, que son también los que tienen un mayor impacto en la movilidad cotidiana de millones de personas.
Las ayudas estarán disponibles para los vehículos vendidos entre el 1 de abril de 2025 y el 31 de julio de 2026, salvo que el presupuesto se agote antes.
El Gobierno calcula que podrá subvencionar hasta 2.479.120 motocicletas y scooters eléctricos.
En el caso de los e-rickshaws y pequeños vehículos eléctricos de carga, la subvención por kWh es la misma, 2.500 rupias. Sin embargo, el límite por vehículo aumenta hasta las 12.500 rupias, cerca de 140 euros.
También se eleva el precio máximo de acceso a la ayuda, fijado en 250.000 rupias, unos 2.800 euros. El número máximo de vehículos subvencionados en esta categoría será de 39.034 unidades.
Existe además una norma común para ambos segmentos: la ayuda nunca podrá superar el 15% del precio de fábrica del vehículo. Si ese 15% es inferior a la cantidad máxima prevista, se aplicará únicamente el importe menor.
Aunque las cifras de las ayudas pueden parecer modestas comparadas con los incentivos de Europa o Estados Unidos, el contexto indio es muy diferente.
El precio medio de compra es mucho más bajo y pequeñas variaciones pueden tener un gran efecto sobre la decisión final del consumidor.
La combinación de más infraestructura de recarga y de ayudas públicas más duraderas apunta a una estrategia clara.
India quiere acelerar la electrificación allí donde más sentido económico tiene: motocicletas, rickshaws, transporte comercial y grandes corredores logísticos.
El país todavía está lejos de los niveles de penetración del coche eléctrico de mercados como China o Europa, pero su tamaño convierte cualquier avance en un movimiento de enorme importancia.
Si la nueva red de ChargeZone y el programa PM E-DRIVE cumplen sus objetivos, India podría convertirse en uno de los próximos grandes motores de la movilidad eléctrica mundial.