Mercedes confirma la fabricación en España de otro modelo 100% eléctrico: el esperado VLE

La firma alemana Mercedes sigue apostando por España para la fabricación de uno de sus nuevos vehículos eléctricos más importantes.

Tras un largo camino de desarrollo y muchos kilómetros recorridos en fase de pruebas, Mercedes está a punto de presentar uno de sus lanzamientos eléctricos más importantes de los últimos tiempos, y además con un valor añadido para nuestro país: será un modelo con sello ‘Made in Spain’.

Hablamos de la nueva Mercedes VLE, un monovolumen eléctrico que no solo viene a sustituir a la actual EQV, sino que pretende marcar un antes y un después en la estrategia eléctrica de la marca alemana.

El vehículo se fabricará en la planta de Mercedes en Vitoria, consolidando así la importancia de España en la producción de vehículos eléctricos premium.

Mercedes no ha dejado nada al azar en la preparación de este nuevo modelo. Después de que la EQV no lograra conquistar al público debido a su limitada autonomía, la compañía ha puesto todo su esfuerzo en diseñar una alternativa mucho más competente.

La EQV, que apenas ofrecía unos 300 kilómetros reales por carga, no consiguió posicionarse como una solución viable para las familias ni para las empresas de transporte de pasajeros.

Ahora, con la VLE, Mercedes quiere dar un golpe sobre la mesa y ofrecer un producto capaz de competir de verdad en el segmento de los grandes monovolúmenes eléctricos.

Uno de los datos más llamativos de este nuevo modelo ha sido precisamente su autonomía. Mercedes ha querido demostrar las capacidades reales de la VLE con un viaje de casi 1.100 kilómetros entre Stuttgart, en Alemania, y Roma, en Italia, utilizando dos unidades del nuevo modelo.

Lo más sorprendente de este recorrido es que solo hicieron falta dos paradas de carga de apenas 15 minutos cada una, una cifra que, de confirmarse oficialmente, posiciona a este vehículo como una opción altamente eficiente para trayectos largos.

Mercedes rompe barreras con su nuevo coche eléctrico con 729 kilómetros de autonomía.

Aunque la marca aún no ha ofrecido datos concretos sobre la batería ni la autonomía homologada, todo apunta a que los 500 kilómetros reales serán una base mínima en este modelo.

La clave de esta evolución está en la nueva plataforma VAN.EA, diseñada específicamente para vehículos eléctricos industriales y sus derivados.

Es la primera vez que Mercedes utiliza esta arquitectura, y lo hará estrenándola precisamente con la VLE, fabricada en España. Este detalle no es menor.

La planta de Mercedes en Vitoria se convierte así en un centro estratégico para la movilidad eléctrica del grupo en Europa y en todo el mundo.

La decisión de mantener la producción en esta fábrica refuerza la confianza de la marca alemana en las capacidades industriales de nuestro país y asegura carga de trabajo a largo plazo para la planta vasca.

Pero este nuevo modelo no solo destaca por su autonomía y su producción nacional. Mercedes ha querido introducir un cambio radical en la gama, no solo técnico, sino también de imagen.

La denominación EQV pasará a la historia para dar paso a la VLE, una nomenclatura que se desmarca de la estrategia habitual de la gama eléctrica de la marca y que anticipa que Mercedes quiere crear un producto con identidad propia dentro de su catálogo.

La VLE estará enfocada a familias y usuarios de ocio, con versiones de hasta ocho plazas y gran capacidad de adaptación para distintos usos.Además, Mercedes también prepara una segunda variante, denominada VLS, que estará dirigida a un cliente más exigente.

Esta versión ofrecerá un nivel de calidad interior similar al de la lujosa Clase S, con acabados premium y configuraciones personalizadas, reforzando la idea de que este monovolumen eléctrico no quiere limitarse solo al transporte familiar o profesional, sino que también pretende atraer a un público que busca exclusividad y confort de alto nivel.

El recorrido de prueba desde Stuttgart hasta Roma no fue casual. Mercedes eligió esta ruta para someter al nuevo modelo a todo tipo de condiciones: desde las exigentes autopistas alemanas hasta los puertos alpinos, pasando por carreteras secundarias y las complejas calles urbanas italianas.

El objetivo era mostrar que la VLE puede desenvolverse con solvencia tanto en trayectos largos como en entornos urbanos, un detalle que sin duda pesará en la decisión de compra de muchas familias y empresas.

En cuanto a la experiencia de viaje, Mercedes ha cuidado cada detalle. Durante el recorrido, las condiciones de confort fueron las esperadas en un vehículo de su categoría.

La temperatura exterior osciló entre los 11 y los 33 grados centígrados, mientras que la cabina se mantuvo estable a 22 grados. Esto demuestra que el sistema de climatización no penaliza de forma significativa la autonomía, uno de los grandes temores en los modelos eléctricos actuales.

La marca también ha insistido en que todo el trayecto se completó sin ninguna incidencia mecánica ni contratiempos, subrayando la fiabilidad del nuevo modelo.

El silencio de Mercedes respecto a los datos técnicos es, sin duda, una estrategia calculada. La marca quiere generar expectativa y, probablemente, reservar la información más concreta para su presentación oficial, que está cada vez más cerca.

Por ahora, lo que sí sabemos es que la autonomía superará los 500 kilómetros reales y que el sistema de carga rápida permitirá recorrer largas distancias sin grandes interrupciones.

Este avance representa un salto cualitativo respecto a la generación anterior y abre la puerta a que el modelo se convierta en una de las opciones más deseadas en su segmento.

En este contexto, la noticia de que la VLE se fabricará en España cobra todavía más relevancia. Mientras otras marcas optan por deslocalizar la producción hacia países con costes más bajos, Mercedes ha decidido mantener la fabricación en la planta de Vitoria, lo que garantiza la continuidad de la actividad y el empleo en la región.

Este movimiento también posiciona a España como un actor importante en la transición hacia la movilidad eléctrica, especialmente en el mercado de vehículos industriales y familiares de gran formato.

El cambio de nombre no es simplemente una cuestión estética o de marketing. Mercedes parece querer marcar distancia respecto a la EQV, un modelo que, pese a ser pionero en su categoría, no cumplió las expectativas ni en autonomía ni en competitividad frente a sus rivales.

Con la VLE, la marca inicia una nueva etapa en la que la eficiencia, la tecnología y la flexibilidad de uso serán sus principales argumentos de venta.

Además, el hecho de que se fabrique en España añade un valor emocional que puede conectar tanto con el consumidor local como con aquellos que valoran la calidad de la producción europea.

La llegada de la Mercedes VLE es una muestra clara de que la industria del automóvil está viviendo una transformación profunda, y España juega un papel fundamental en ella.

La planta de Vitoria no solo se limita a ensamblar vehículos, sino que se convierte en un centro neurálgico para el desarrollo y la producción de tecnologías eléctricas. Este nuevo enfoque puede abrir la puerta a futuras inversiones y al desarrollo de otros modelos basados en la plataforma.

La expectación es máxima, y todo apunta a que la Mercedes VLE será uno de los modelos eléctricos más relevantes del año, no solo por sus características técnicas y por el salto de calidad respecto a su antecesora, sino también por el impacto que tendrá en la industria española.

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