Leapmotor, Changan, Xpeng, Dongfeng y Chery protagonizan una ofensiva a la que Volkswagen, Renault y Mercedes intentan responder.

El Salón del Automóvil de París vuelve a convertirse en uno de los grandes escaparates para comprobar hacia dónde se dirige la industria.
Las marcas chinas llegan con muchas novedades, las europeas y coreanas intentan competir pero la gran ausencia la han protagonizado las marca japonesas.
Y esta edición deja una imagen especialmente clara: los fabricantes chinos ya no llegan a Europa con propuestas aisladas, sino con gamas cada vez más amplias, mientras que las marcas europeas aceleran la renovación de sus productos para defender su posición.
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Entre las numerosas novedades presentadas en París destacan nueve modelos que representan bien este nuevo escenario.
Hay pequeños coches eléctricos pensados para la ciudad, SUV familiares, modelos compactos destinados a lograr grandes volúmenes de ventas y propuestas prémium en las que autonomía, eficiencia y software ganan protagonismo.
La electrificación es el elemento común, pero la gran batalla se está produciendo alrededor de cómo cada fabricante interpreta el coche de los próximos años.
La presencia china es una de las grandes protagonistas del Salón de París. Lo importante no es únicamente el número de fabricantes, sino la variedad de vehículos que están mostrando.
Leapmotor es un buen ejemplo. La compañía respaldada por Stellantis amplía su catálogo europeo con el Leapmotor B03, un eléctrico de cinco puertas y 4,20 metros de longitud.
Por tamaño se coloca entre el pequeño T03 y el SUV B05, entrando en una categoría especialmente interesante para el mercado europeo.
El B03 muestra además cómo está evolucionando la estrategia de Leapmotor. La marca ya no depende de un único tipo de vehículo y comienza a cubrir diferentes segmentos con una gama más estructurada.
Su nuevo modelo busca precisamente convertirse en una alternativa competitiva dentro del segmento compacto.
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Otro fabricante que aprovecha París para mostrar sus ambiciones es Changan, que presenta el Nevo Q05.
Este SUV forma parte de la división de vehículos de nuevas energías del fabricante chino y pone el foco en dos elementos que se repiten cada vez más en las nuevas propuestas asiáticas: eficiencia y tecnología.
El Q05 también forma parte de una estrategia más amplia de expansión internacional de Changan, que quiere reforzar su presencia fuera de su mercado doméstico.
Omoda continúa ampliando una familia de modelos que progresivamente está ganando presencia en diferentes mercados europeos.
Su novedad en París es el Omoda 4, una propuesta que combina una carrocería de aspecto cupé con una importante apuesta por la conectividad.
El fabricante busca con este modelo acercarse especialmente a un público joven y reforzar una gama que ya cuenta con otros integrantes comercializados en el continente.
También Xpeng llega con una propuesta importante. El nuevo Xpeng L03 está planteado como un vehículo orientado al volumen de ventas, una característica especialmente relevante para una marca que quiere incrementar su presencia internacional.
La compañía pone el foco en sus asistentes avanzados a la conducción y en una arquitectura eléctrica eficiente.
Xpeng intenta así trasladar a segmentos de mayor volumen una de las características que más está utilizando para diferenciar sus vehículos: el peso del software y de las funciones inteligentes.
La ofensiva china, sin embargo, no termina en los segmentos más tecnológicos.
Dongfeng completa la gama Forthing con el TK5, un vehículo pensado para un uso familiar. La modularidad del habitáculo es uno de sus argumentos, junto con la disponibilidad de alternativas electrificadas dirigidas a un mercado amplio.
Es una muestra más de la diversificación de los fabricantes chinos. Su expansión ya no se limita a coches eléctricos llamativos o tecnológicamente avanzados, sino que comienza a cubrir necesidades mucho más convencionales, incluido el vehículo familiar.
En el extremo opuesto por tamaño aparece una de las novedades más llamativas del salón: el regreso del Chery QQ.
Chery recupera una de sus denominaciones más conocidas para convertirla en un pequeño coche urbano completamente eléctrico.
Su objetivo está en el segmento de los modelos asequibles para ciudad, precisamente uno de los terrenos en los que el coche eléctrico todavía tiene un importante margen de crecimiento.
El nuevo QQ representa además una estrategia diferente a la de los grandes SUV. Tamaño contenido y orientación urbana pueden convertirse en argumentos relevantes en Europa, especialmente si los fabricantes consiguen acompañarlos de precios competitivos.
Europa no permanece inmóvil ante esta llegada de nuevos competidores. Uno de los movimientos más interesantes procede de Audi, que recupera una denominación histórica para su nueva propuesta eléctrica.
El Audi A2 e-tron será un crossover eléctrico compacto en el que la eficiencia y la aerodinámica tendrán un papel destacado. Según los datos presentados, su autonomía homologada superará los 640 kilómetros por carga.
La recuperación del nombre A2 resulta especialmente significativa. Audi vuelve a utilizar una denominación asociada históricamente a un automóvil poco convencional para aplicarla ahora a un vehículo adaptado a las nuevas necesidades del mercado eléctrico.
Más allá de su nombre, esos más de 640 kilómetros sitúan la autonomía como uno de los principales argumentos del modelo.
Volkswagen utiliza el Salón de París para mostrar la evolución de uno de sus modelos de mayor importancia comercial, el Tiguan.
En este caso, la electrificación pasa por nuevas alternativas mecánicas y especialmente por sus versiones híbridas enchufables, que incrementan su capacidad de circulación eléctrica.
A ello se suma una actualización tecnológica con la que Volkswagen busca mantener competitivo uno de sus productos más reconocibles.
La estrategia es diferente a la de los eléctricos puros presentados por otros fabricantes, pero refleja la variedad de soluciones con las que las marcas tradicionales están afrontando la transición.
Mercedes-Benz también actualiza uno de sus modelos clave. El nuevo Mercedes GLA, en su tercera generación, alcanza los 4,57 metros de longitud y adopta las últimas tecnologías de digitalización e impulsión eléctrica de la compañía.
El GLA tiene además la misión de mantener a Mercedes en una de las categorías más disputadas del mercado prémium, donde la llegada de nuevos fabricantes está elevando rápidamente el nivel tecnológico.
Los nueve modelos presentados permiten observar una industria mucho más fragmentada y competitiva.
China llega con propuestas que abarcan desde pequeños eléctricos urbanos hasta SUV, compactos tecnológicos y vehículos familiares.
Europa responde apoyándose en marcas consolidadas, nombres históricos y una nueva generación de tecnologías electrificadas.
El Salón de París muestra así que la nueva competencia ya no gira únicamente alrededor de potencia, prestaciones o imagen de marca.









