El SUV más pequeño de Mercedes llega para convertirse en una de las piezas clave de la estrategia de electrificación de la marca.

Mercedes-Benz ha completado la renovación de su gama compacta con la presentación del nuevo GLA, un modelo que supone mucho más que una nueva generación del SUV de acceso a la marca.
La firma alemana cambia por completo su estrategia y unifica bajo una misma denominación sus versiones eléctricas y de combustión, lo que implica la desaparición del Mercedes EQA como modelo independiente.
El nuevo GLA se convierte así en el cuarto integrante de la familia basada en la plataforma MMA (Mercedes Modular Architecture), después del CLA, el CLA Shooting Brake y el GLB.
Si estás pensando pensando en comprar un coche eléctrico:
Además, marca otro cambio de filosofía importante para la marca: por primera vez el lanzamiento comienza con las variantes 100% eléctricas, mientras que las versiones híbridas ligeras llegarán meses después, a principios de 2027.
La nueva generación se podrá reservar de inmediato en algunos mercados europeos, con entregas previstas para noviembre y un precio de partida de 48.599 euros en Alemania para la versión de acceso.
La desaparición del EQA no es casual. Mercedes busca simplificar una gama que había terminado duplicando modelos prácticamente idénticos. A partir de ahora el cliente encontrará un único GLA, disponible con diferentes sistemas de propulsión, siguiendo la misma estrategia estrenada con el CLA.
Tres versiones eléctricas desde el lanzamiento
Mercedes ha confirmado tres variantes eléctricas para el inicio de la comercialización.
El GLA 200 se convierte en la opción de acceso con un motor trasero de 165 kW (224 CV), batería LFP de 58 kWh útiles y una autonomía homologada de entre 394 y 447 kilómetros WLTP.
Por encima aparece el GLA 250+, equipado con un motor de 200 kW (272 CV) y una batería NMC de 85 kWh útiles que le permite alcanzar hasta 657 kilómetros de autonomía WLTP, convirtiéndose en la versión más eficiente de la gama.
El tope de gama es el GLA 350 4MATIC, que incorpora un segundo motor delantero para ofrecer tracción total, una potencia conjunta de 260 kW (354 CV), un par de 515 Nm y una aceleración de 0 a 100 km/h en apenas 5,4 segundos. Su autonomía oscila entre 555 y 643 kilómetros según configuración.
Todo lo que debes saber para viajar con un coche eléctrico
Antes de la presentación oficial algunas informaciones apuntaban a cifras cercanas a los 680 kilómetros de autonomía. Sin embargo, Mercedes ha homologado finalmente un máximo de 657 kilómetros bajo el ciclo WLTP para el GLA 250+, por lo que ese es el dato oficial.
Todas las versiones comparten una velocidad máxima limitada electrónicamente a 210 km/h.
Arquitectura de 800 voltios y una carga entre las mejores del segmento
Uno de los aspectos donde Mercedes ha puesto más énfasis es en la recarga. El nuevo GLA utiliza la arquitectura eléctrica de 800 voltios estrenada por el CLA, permitiendo alcanzar hasta 320 kW de potencia máxima en corriente continua en las versiones equipadas con la batería de 85 kWh.
Sobre el papel, esto permite recuperar la batería del 10 al 80% en únicamente 22 minutos.
Más allá del dato máximo, Mercedes destaca que durante la sesión se transfieren cerca de 60 kWh, lo que supone una potencia media de carga cercana a 162 kW, un dato mucho más representativo del rendimiento real que el pico máximo.
La marca también anuncia que diez minutos conectados a un cargador ultrarrápido permiten recuperar hasta 270 kilómetros de autonomía WLTP en las versiones más capaces.
El GLA 200 con batería LFP reduce la potencia máxima de carga hasta 200 kW. Aun así necesita poco más de veinte minutos para pasar del 10 al 80% debido a la menor capacidad de su batería.
Sin embargo, existe un detalle que puede generar cierta polémica. El convertidor que permite aprovechar cargadores rápidos de 400 voltios no forma parte del equipamiento de serie y únicamente podrá instalarse como opción. Sin él, el vehículo solo podrá aprovechar plenamente la infraestructura de 800 voltios, todavía minoritaria en numerosos mercados europeos.
En corriente alterna todas las versiones incorporan un cargador de 11 kW de serie, mientras que uno de 22 kW estará disponible opcionalmente.
Más grande, más eficiente y con un diseño que no dejará indiferente
Aunque mantiene claramente la identidad visual del modelo anterior, el nuevo GLA cambia prácticamente todas sus dimensiones.
Ahora mide 4,57 metros de longitud, crece hasta los 2,79 metros de distancia entre ejes y aumenta también su anchura, mientras reduce ligeramente la altura respecto a su predecesor.
La mejora aerodinámica resulta especialmente importante. El coeficiente de resistencia baja hasta 0,27, una cifra muy competitiva para un SUV compacto y uno de los factores que permiten obtener consumos homologados situados entre 14,8 y 15,1 kWh/100 km en las versiones más eficientes, pese a tratarse de un vehículo cuyo peso supera ampliamente las dos toneladas.
El frontal introduce uno de los elementos más llamativos de esta nueva generación. La parrilla incorpora 608 elementos iluminados junto con una gran estrella central retroiluminada, una solución estética que previsiblemente dividirá opiniones entre quienes buscan una imagen tecnológica y quienes prefieren un diseño más discreto.
La zaga apuesta por una solución mucho más equilibrada gracias a unos pilotos unidos mediante una banda luminosa y un diseño general más limpio y sofisticado.
Más espacio y un interior completamente digital
El incremento de batalla repercute directamente sobre la habitabilidad. Los pasajeros traseros disponen de casi cuatro centímetros adicionales para las piernas y también aumenta el espacio libre para la cabeza.
El maletero alcanza ahora los 410 litros y puede ampliarse hasta 1.400 litros con los respaldos abatidos.
A ello se suma un compartimento delantero o frunk con 107 litros de capacidad en las versiones eléctricas, suficiente para guardar cables de carga o incluso una pequeña maleta.
El habitáculo adopta el mismo lenguaje de diseño visto recientemente en el CLA.
Tras una única superficie de cristal aparece una instrumentación digital de 10,25 pulgadas junto a una pantalla central de 14 pulgadas y, opcionalmente, otra pantalla de 14 pulgadas destinada al acompañante. Mercedes mantiene prácticamente toda la interacción mediante superficies táctiles, reduciendo al mínimo el número de botones físicos.
El equipamiento podrá incluir techo panorámico de serie, iluminación ambiental con 64 colores, sistema de sonido Burmester 3D con Dolby Atmos y futuras funciones multimedia que llegarán mediante actualizaciones OTA.
Inteligencia artificial y asistentes más avanzados
El apartado tecnológico va mucho más allá del sistema multimedia. El nuevo GLA incorpora una plataforma informática capaz de realizar 254 teraoperaciones por segundo, alimentada por ocho cámaras, cinco radares y doce sensores ultrasónicos que gestionan los sistemas de asistencia a la conducción.
Mercedes también introduce una nueva generación del asistente virtual MBUX impulsado por inteligencia artificial generativa. El sistema combina tecnologías de ChatGPT, Google Gemini y Microsoft Bing para mantener conversaciones naturales, recordar contexto y ofrecer respuestas complejas durante la conducción.
La navegación utiliza Google Maps junto con el Automotive AI Agent de Google Cloud, permitiendo localizar cargadores según la potencia disponible, buscar plazas de aparcamiento o realizar consultas mediante lenguaje natural.
Ese mismo año también aparecerá una cuarta versión eléctrica equipada con una batería NMC de 71 kWh, llamada a situarse entre las actuales opciones de 58 y 85 kWh para ofrecer un equilibrio más atractivo entre precio y autonomía.
Con esta estrategia Mercedes simplifica una gama que hasta ahora dividía sus SUV compactos entre modelos de combustión y eléctricos, al tiempo que acelera la transición hacia una oferta donde la propulsión eléctrica pasa a ocupar el papel protagonista incluso en sus vehículos de mayor volumen.
La combinación de una plataforma de 800 voltios, autonomías de hasta 657 kilómetros, potencias de carga de 320 kW y una fuerte integración de inteligencia artificial convierte al nuevo GLA en uno de los lanzamientos más relevantes del segmento premium eléctrico.
Además, la desaparición del EQA evidencia que la industria comienza a abandonar las gamas paralelas para apostar por modelos únicos capaces de ofrecer distintas tecnologías de propulsión bajo una misma identidad.











