Polestar activa su mayor ofensiva eléctrica: cuatro nuevos modelos

Una de las marcas de referencia dentro del segmento premium de coches eléctricos se lanza a por todas.

Polestar lanzará cuatro coches eléctricos de 2026 a 2028

La firma sueca Polestar ha decidido dejar atrás cualquier planteamiento conservador y presentar, de una sola vez, la hoja de ruta más ambiciosa de su todavía breve trayectoria industrial.

Entre 2026 y 2028 lanzará cuatro nuevos modelos eléctricos que no solo ampliarán su gama, sino que redefinirán su posición en el mercado europeo y reforzarán su aspiración de jugar en la primera división del segmento premium.

No se trata de un simple calendario de novedades: es una declaración estratégica en un momento en el que la consolidación y la rentabilidad se han convertido en las palabras clave del sector.

El punto de partida será el Polestar 5, cuyas primeras entregas están previstas para el verano de 2026. Este gran turismo de cuatro puertas, presentado oficialmente en 2025, asume el papel de buque insignia y concentra buena parte de la ambición tecnológica de la marca.

Con casi cinco metros de longitud y configuración interior 4+1, se asienta sobre la plataforma PPA de aluminio aglomerado, una arquitectura que no solo busca ligereza estructural, sino también rigidez y precisión dinámica.

Desde su concepción, el modelo ha sido planteado para medirse con referencias consolidadas como el Taycan de Porsche, aunque la estrategia de la firma sueca evita el discurso fácil de la comparación directa y pone el foco en la identidad propia.

Las cifras del Polestar 5 anticipan un posicionamiento claramente prestacional. En su versión Dual Motor desarrolla 748 CV, mientras que la variante Performance eleva la potencia hasta 884 CV. En ambos casos la tracción es integral y la velocidad máxima está limitada a 250 km/h.

La aceleración de 0 a 100 km/h se sitúa en 3,8 segundos para la primera configuración y en 3,1 segundos para la segunda, registros que lo sitúan en la franja alta del mercado eléctrico actual.

La batería estructural, con 106 kWh útiles y 112 kWh brutos, utiliza celdas de SK On y promete autonomías homologadas bajo ciclo WLTP de hasta 670 kilómetros en la versión Dual Motor y 565 kilómetros en la Performance.

La arquitectura de 800 voltios permite cargas en corriente continua de hasta 350 kW, suficientes para pasar del 10 al 80 % en 22 minutos.

Más allá de la cifra, el dato relevante es que Polestar se alinea con los estándares técnicos más exigentes del momento sin recurrir a soluciones intermedias.

El segundo movimiento llegará a finales de 2026 con una nueva variante del Polestar 4. Este modelo, actualmente el superventas de la casa, recibirá una interpretación con mayor versatilidad, concebida para combinar el espacio de un familiar con la altura y presencia de un SUV.

A diferencia de la versión convencional, esta futura variante incorporará luna trasera, un detalle que no es menor en términos de usabilidad y percepción del cliente. Polestar pretende ampliar el espectro de usuarios que se sienten atraídos por su diseño, manteniendo la base tecnológica existente.

No es un relevo generacional, sino una ampliación inteligente que busca incrementar volumen sin diluir posicionamiento.

En paralelo a estos lanzamientos, la compañía subraya que 2025 fue su mejor ejercicio histórico en ventas, pese a un entorno económico complejo.

Para 2026 prevé un crecimiento de doble dígito bajo, apoyado tanto en la contribución del Polestar 4 como en la expansión de su red comercial, que aumentará alrededor de un 30 %.

La firma insiste en que el crecimiento no se limita a unidades matriculadas: el objetivo declarado es mejorar la eficiencia operativa y consolidar un canal de retail más sólido. El propio CEO, Michael Lohscheller, ha insistido en que la marca se dirige “al núcleo del mercado de vehículos eléctricos”, donde la demanda y el potencial de rentabilidad son elevados.

El matiz es relevante, porque revela una estrategia centrada en segmentos donde el margen importa tanto como el volumen.

El tercer pilar de esta ofensiva será la segunda generación del Polestar 2, prevista para principios de 2027. No se tratará de una simple actualización estética.

La compañía ha confirmado que será un desarrollo completamente nuevo, lo que anticipa una evolución profunda en arquitectura, eficiencia y probablemente en sistemas electrónicos.

El Polestar 2 ha superado las 190.000 unidades vendidas y ha construido una comunidad de clientes especialmente activa. Fue el modelo que dio visibilidad global a la marca y consolidó su presencia en mercados clave.

Renovarlo con rapidez y sin transición prolongada es una señal clara de que Polestar no quiere que su producto fundacional pierda competitividad en un entorno donde el ciclo tecnológico se acorta año tras año.

El calendario culminará en 2028 con el Polestar 7, un SUV compacto eléctrico que se fabricará en Europa. Su importancia estratégica es difícil de exagerar. El segmento de los SUV compactos eléctricos representó aproximadamente un tercio del volumen total de BEV en Europa en 2025, lo que lo convierte en el mayor nicho del mercado.

Entrar en esa categoría con un producto diseñado y producido en el continente implica reducir riesgos logísticos, reforzar la percepción local y competir en el espacio de mayor demanda real. La marca sostiene que ofrecerá un vehículo de alto rendimiento y carácter progresivo a un precio atractivo, aunque todavía no se han detallado especificaciones técnicas.

El hilo conductor de estos cuatro lanzamientos es coherente: un modelo halo que proyecta imagen tecnológica, una ampliación de gama sobre un superventas consolidado, la renovación profunda del pilar histórico y la entrada decidida en el segmento de mayor volumen.

No es una dispersión de esfuerzos, sino una secuencia planificada para cubrir distintos frentes del mercado eléctrico premium. Además, el calendario escalonado permite a la compañía gestionar recursos industriales y financieros sin concentrar el riesgo en un único ejercicio.

Polestar celebrará un webcast estratégico para detallar su hoja de ruta, pero las líneas maestras ya están claras. La compañía no busca crecer a cualquier precio, sino reforzar su presencia en segmentos de alto valor.

En un contexto donde algunos fabricantes han moderado sus planes eléctricos ante la volatilidad del mercado, la firma sueca opta por acelerar su ofensiva. La clave estará en ejecutar con precisión cada lanzamiento y sostener la calidad percibida que ha caracterizado a sus modelos hasta ahora.

Entre 2026 y 2028 se decidirá si esta apuesta se traduce en una consolidación definitiva dentro del panorama premium europeo. La combinación de arquitectura avanzada, producción localizada y expansión comercial configura un escenario exigente.

Si la marca consigue alinear tecnología, red de ventas y posicionamiento de producto, podría reforzar su estatus como uno de los actores más consistentes de la nueva era eléctrica.

La magnitud del plan no deja espacio para medias tintas: es una estrategia de crecimiento integral que, por primera vez, abarca de forma simultánea imagen, volumen y rentabilidad.