El fabricante chino quiere convertirse en un referente mundial en el software de conducción autónoma con su nueva generación impulsado por inteligencia artificial.

El fabricante chino de vehículos eléctricos Xpeng se prepara para dar un paso importante en su estrategia tecnológica con el despliegue de su nuevo sistema de conducción inteligente Vision-Language-Action 2.0 (VLA 2.0).
La compañía iniciará el 11 de marzo un programa de pruebas de conducción a gran escala en China que permitirá a los clientes experimentar esta nueva generación de software en 732 tiendas repartidas por el país.
El movimiento llega en un momento clave para la marca, que busca reactivar su crecimiento comercial tras un inicio de año más débil de lo esperado, y al mismo tiempo consolidar su posicionamiento como una empresa de tecnología avanzada más allá de su papel como fabricante de automóviles eléctricos.
El sistema VLA 2.0 representa la segunda generación de la arquitectura de conducción autónoma desarrollada por Xpeng y se basa en un modelo de inteligencia artificial multimodal diseñado para interpretar el entorno, comprender instrucciones y ejecutar acciones de conducción de forma integrada.
Según la compañía, el objetivo es ofrecer una experiencia comparable a la de un conductor humano experimentado, capaz de desenvolverse con naturalidad en situaciones complejas del tráfico real.
Las pruebas abiertas al público comenzarán simultáneamente en las 732 tiendas de la marca en China y permitirán experimentar la tecnología en varios de los modelos más recientes de su gama, entre ellos los nuevos P7 Ultra, G7 Ultra y X9 Ultra.
Con esta iniciativa, Xpeng busca demostrar el salto tecnológico que, según la compañía y varios analistas, representa esta nueva generación de software.
El despliegue de estas pruebas también tiene una dimensión estratégica. Analistas de Deutsche Bank consideran que la introducción del VLA 2.0 podría convertirse en el principal catalizador para la recuperación de las ventas de la empresa durante 2026.
En un informe de investigación firmado por el analista Wang Bin, el banco señala que las mejoras observadas en el sistema suponen un avance significativo en aspectos como la suavidad de conducción, la capacidad para gestionar escenarios complejos y la eficiencia operativa.
Los primeros meses de 2026 no han sido especialmente favorables para el fabricante chino. Entre enero y febrero, las ventas cayeron un 42 % interanual, reflejando un comienzo de ejercicio complicado en un mercado doméstico cada vez más competitivo.
Sin embargo, los analistas esperan que el lanzamiento de nuevas tecnologías y modelos permita una recuperación progresiva a lo largo del año.
Deutsche Bank prevé que Xpeng alcance unas ventas de aproximadamente 530.000 vehículos en 2026, lo que supondría un crecimiento interanual del 23 %.
El cálculo se basa en la expectativa de que el nuevo sistema de conducción inteligente incremente el atractivo de los modelos de la marca y refuerce su posicionamiento tecnológico frente a competidores tanto chinos como internacionales.
Morgan Stanley comparte una visión similar. En una nota publicada a principios de marzo, el banco describió el VLA 2.0 como un “salto audaz hacia adelante” que podría ayudar a convencer a los inversores de que Xpeng es algo más que un fabricante de automóviles eléctricos.
En otras palabras, la empresa aspira a consolidarse como un actor relevante en el desarrollo de inteligencia artificial aplicada a la movilidad.
La estrategia tecnológica de la compañía se articula alrededor de lo que denomina “IA física”, un enfoque que busca integrar la inteligencia artificial en la interacción con el mundo real.
En este contexto, el sistema VLA funciona como un modelo base capaz de procesar simultáneamente información visual, lenguaje natural y acciones de conducción, de ahí su denominación Vision-Language-Action.
Según los datos proporcionados por la empresa, la nueva generación del sistema permite aumentar la eficiencia general de conducción en un 23 %, con mejoras que pueden alcanzar hasta el 76 % en entornos particularmente exigentes como carreteras estrechas.
Estas cifras reflejan la ambición de la compañía de acercarse progresivamente a capacidades de conducción autónoma de alto nivel.
Una de las características más destacadas del VLA 2.0 es que puede operar sin depender de mapas de alta definición.
En lugar de apoyarse en cartografía detallada previamente cargada, el sistema interpreta el entorno en tiempo real mediante sensores y algoritmos de inteligencia artificial.
Este enfoque pretende facilitar la adaptación del software a diferentes países y estilos de conducción, algo crucial para los planes internacionales de la marca.
Para sostener este sistema, Xpeng ha desarrollado una arquitectura tecnológica integrada que combina software propio con hardware diseñado internamente.
En particular, la compañía ha creado su propio chip de procesamiento denominado Touring, optimizado específicamente para tareas de conducción autónoma.
Este diseño conjunto permite, según la empresa, alcanzar una tasa de utilización del 82,5 % del chip, lo que indica un alto grado de aprovechamiento de la capacidad de cálculo disponible.
El despliegue comercial del sistema está previsto en varias fases. Las versiones Ultra de los nuevos modelos P7, G7 y X9 serán las primeras en recibir el software VLA 2.0 a finales de marzo.
Posteriormente, otros vehículos de la gama podrán incorporar la tecnología mediante actualizaciones inalámbricas OTA previstas para abril.
Los mercados internacionales tendrán que esperar más. Según los planes de la compañía, la tecnología llegará fuera de China a partir de 2027, un calendario que refleja tanto las complejidades regulatorias de la conducción autónoma como la necesidad de adaptar el sistema a diferentes contextos de tráfico.
Más allá de su propia gama de vehículos, Xpeng también ha comenzado a posicionar su tecnología como un producto exportable para otros fabricantes.
Un paso importante en esa dirección se anunció a finales de febrero, cuando se confirmó que Volkswagen será el primer cliente comercial externo en adoptar la segunda generación del sistema VLA.
La decisión del grupo alemán marca un hito relevante para la industria. Se trata de la primera exportación a gran escala de la tecnología central de inteligencia artificial de un fabricante chino de vehículos eléctricos hacia un fabricante de automóviles tradicional de primer nivel mundial.
La adopción del sistema por parte de Volkswagen amplía la cooperación estratégica entre ambas empresas, que comenzó en julio de 2023 cuando el fabricante alemán anunció una inversión de 700 millones de dólares en Xpeng y el desarrollo conjunto de nuevos modelos eléctricos.
Con la incorporación del VLA 2.0, la colaboración se extiende ahora al ámbito del software y la inteligencia artificial, un terreno cada vez más determinante en la competencia entre fabricantes. Para Xpeng, el acuerdo supone un reconocimiento internacional de su capacidad tecnológica
El propio He Xiaopeng, fundador y director ejecutivo de la compañía, destacó el significado simbólico del acuerdo en un memorando interno enviado a los empleados.
Según el directivo, que un fabricante global elija la tecnología de inteligencia artificial desarrollada por una empresa china demuestra que estas capacidades han alcanzado un nivel competitivo a escala internacional.
El CEO también ha sido particularmente optimista sobre el momento que atraviesa la conducción autónoma.
Tras probar extensamente el sistema VLA 2.0 durante el reciente Festival de Primavera en China, aseguró haber experimentado un funcionamiento fluido incluso en condiciones complejas de tráfico, con predicciones precisas del comportamiento de otros vehículos.
En su visión, la industria podría estar entrando en un punto de inflexión similar al que vivió la inteligencia artificial generativa en los últimos años.
Según sus palabras, el “momento DeepSeek” de la conducción autónoma ya habría comenzado, sugiriendo una fase de rápida aceleración tecnológica.
La empresa también ha reorganizado recientemente su estructura interna para reforzar esta apuesta por la inteligencia artificial.
A principios de febrero fusionó sus centros de desarrollo de conducción autónoma y cabina inteligente en un único “Centro de Inteligencia General”, con el objetivo de compartir modelos base de IA entre las funciones de conducción y la interacción con el usuario.
Este enfoque abre la puerta a nuevas formas de interacción entre el conductor y el vehículo.
En el futuro, los usuarios podrían dar instrucciones directas mediante lenguaje natural, como pedir al coche que los lleve a una cafetería concreta o que elija una ruta alternativa para evitar semáforos o tráfico.
Mientras impulsa su tecnología de conducción autónoma, Xpeng también mantiene una estrategia de expansión global cada vez más ambiciosa.
La compañía se ha fijado como objetivo alcanzar un millón de ventas en el extranjero para 2030, una cifra que supondría una transformación profunda de su estructura comercial.
Según las previsiones de la empresa, las operaciones internacionales podrían generar más del 70 % de sus beneficios para ese año.
En 2025, Xpeng ya entregó 429.445 vehículos, lo que representó un crecimiento interanual del 125,94 %. De ese total, 45.008 unidades se vendieron fuera de China, casi el doble que el año anterior.
La empresa planea ampliar su presencia internacional de forma acelerada. Durante 2026 prevé duplicar su red de ventas en el extranjero hasta alcanzar 680 puntos de distribución, con especial atención a mercados como Israel, Alemania, Noruega, Tailandia y Francia.
Al mismo tiempo, la marca prepara el lanzamiento de nuevos modelos eléctricos que cubrirán diferentes segmentos del mercado. Al menos cuatro de ellos estarán destinados específicamente a su expansión internacional.
En paralelo a su negocio automotriz, Xpeng también explora nuevas áreas tecnológicas que incluyen robotaxis, robots humanoides e incluso vehículos voladores.
La compañía ha planteado un objetivo especialmente ambicioso para 2026: iniciar la producción en masa de robots humanoides, coches voladores y servicios de robotaxi en el mismo año.
Más allá de la viabilidad a corto plazo de todos estos proyectos, el despliegue del sistema VLA 2.0 y su adopción por parte de socios internacionales reflejan una tendencia clara en la industria.
La competencia en el sector del automóvil eléctrico ya no se libra únicamente en el terreno de las baterías o el diseño, sino cada vez más en el desarrollo de software y capacidades de inteligencia artificial.
Para Xpeng, demostrar que puede liderar ese terreno será decisivo no solo para recuperar su crecimiento en China, sino también para consolidarse como un actor global en la nueva era de la movilidad eléctrica y autónoma.







