León despliega una red de autoconsumo con 2.481 placas solares

El sistema será capaz de generar alrededor de 3,9 millones de kWh al año de energía limpia para abastecer a varios edificios públicos.

El Ayuntamiento de León ha puesto en marcha una de las mayores estrategias de autoconsumo energético impulsadas hasta ahora por una administración local de tamaño medio en España.

El proyecto, presentado este miércoles por el alcalde, José Antonio Diez, prevé reducir en más de 620.000 euros al año la factura eléctrica municipal gracias a la instalación de 2.481 paneles solares repartidos por distintos edificios y equipamientos públicos de la ciudad.

La iniciativa combina generación fotovoltaica y almacenamiento con baterías, una fórmula todavía poco habitual en redes municipales, pero que permite aprovechar con mucha mayor eficacia la electricidad producida durante las horas de sol.

Según los cálculos del Consistorio, el sistema será capaz de generar alrededor de 3,9 millones de kWh al año de energía limpia, una cantidad suficiente para abastecer más de un centenar de puntos de consumo municipales.

La inversión total asciende a 2,5 millones de euros, de los que aproximadamente un millón han sido cofinanciados por la Unión Europea. El resto corre a cargo de las arcas municipales.

Con esa dotación, León busca reducir su dependencia de la red eléctrica convencional y de los combustibles fósiles, al tiempo que recorta una de las partidas de gasto más relevantes en el funcionamiento diario de la ciudad.

Durante la presentación del proyecto, José Antonio Diez defendió que la estrategia responde al compromiso municipal de construir una ciudad “más eficiente, sostenible y preparada para el futuro”. El alcalde subrayó además que el autoconsumo no debe entenderse únicamente como una medida ambiental, sino también como una herramienta de seguridad energética y de control del gasto público.

La clave de la iniciativa está en que no se trata únicamente de colocar placas solares sobre las cubiertas de los edificios municipales.

El Ayuntamiento ha diseñado una red distribuida formada por 13 instalaciones fotovoltaicas repartidas por diferentes puntos de la ciudad.

De ellas, 10 incorporan sistemas de almacenamiento mediante baterías, lo que permite guardar la electricidad producida durante el día para utilizarla más tarde o repartirla entre otros consumos municipales.

Esa combinación de paneles y baterías permitirá alimentar más de 100 puntos de consumo situados en un radio de hasta cinco kilómetros desde cada instalación.

En la práctica, esto significa que un edificio con una producción elevada podrá compensar parcialmente el gasto eléctrico de otros inmuebles municipales cercanos, incluso aunque no dispongan de paneles propios.

El conjunto de la infraestructura alcanza una potencia instalada de 1.538,68 kWp y una capacidad de almacenamiento de 1.970 kWh.

Son cifras poco habituales en proyectos de escala municipal y acercan a León a un modelo de gestión energética mucho más parecido al de una pequeña red eléctrica distribuida que al de una simple suma de instalaciones aisladas.

El Ayuntamiento estima que esta primera fase evitará la emisión de más de 860 toneladas de CO₂ al año. Aunque la reducción de emisiones suele aparecer en segundo plano frente al ahorro económico, el dato tiene relevancia porque permite hacerse una idea del impacto ambiental del proyecto.

La electricidad generada por las nuevas instalaciones sustituirá parte de la energía que hasta ahora procedía de la red convencional, todavía vinculada en parte a tecnologías fósiles.

La previsión económica es especialmente llamativa. Con un ahorro anual superior a 620.000 euros, el Consistorio calcula que podrá amortizar la inversión realizada en un plazo aproximado de tres años.

En un contexto marcado por la volatilidad de los precios de la electricidad y por el aumento del coste de mantenimiento de los edificios públicos, la capacidad de recuperar la inversión en un periodo tan corto explica por qué cada vez más administraciones están apostando por el autoconsumo.

Las 2.481 placas solares se han distribuido en una amplia red de instalaciones municipales. Uno de los espacios más visibles será la denominada pérgola bioclimática del paseo de los Pendones Leoneses, que cubrirá el intercambiador de autobuses urbanos y metropolitanos de Eras de Renueva.

La infraestructura no solo producirá electricidad, sino que también servirá como elemento de sombra y protección en una de las zonas de tránsito más utilizadas de la ciudad.

A esa instalación se suman los pabellones deportivos de San Esteban, Margarita Ramos, La Torre y Luis Vives, así como las dependencias del Servicio de Limpieza. También se han incluido los polideportivos de los colegios de La Granja y Quevedo, el centro cívico Ventas Oeste, el CEAS de Ventas Este y los polideportivos de Puente Castro, Gumersindo Azcárate y Salvio Barrioluengo.

La elección de estos edificios no es casual. Muchos de ellos presentan consumos eléctricos elevados y relativamente constantes a lo largo del día, especialmente los pabellones deportivos, las instalaciones municipales con climatización o los servicios públicos que funcionan de manera continua. Esto permite maximizar el aprovechamiento de la energía generada y mejorar la rentabilidad de las placas.

Además, el proyecto no termina en esta primera fase. El Ayuntamiento recuerda que la ciudad ya cuenta con otras instalaciones fotovoltaicas en funcionamiento o en fase de construcción, hasta sumar cerca de 5.000 paneles solares adicionales repartidos por diferentes dependencias públicas.

Entre ellas figuran el Palacio de Exposiciones, el edificio municipal de Ordoño II, las piscinas de La Palomera, el Parque de Bomberos o el Colegio de Huérfanos Ferroviarios.

En conjunto, esas instalaciones adicionales aportarán una potencia próxima a 1.637 kW, lo que permitirá ampliar todavía más la capacidad de generación propia del municipio.

La estrategia municipal apunta, por tanto, a la creación progresiva de una red energética urbana basada en recursos distribuidos, en la que cada nuevo edificio equipado con paneles pueda integrarse dentro de un sistema más amplio.

Durante la presentación también participaron Jesús García Flórez, responsable de Servicios Eléctricos del Ayuntamiento de León, así como representantes de las empresas Kstar y Norsol, que han colaborado en el desarrollo técnico del proyecto. Ambos destacaron el papel de las baterías como uno de los elementos diferenciales de la actuación.

El almacenamiento se ha convertido en una pieza clave para que el autoconsumo deje de depender únicamente de las horas de sol.

En edificios municipales con actividad a primera hora de la mañana, durante la tarde o incluso por la noche, la posibilidad de almacenar energía permite incrementar de forma significativa la autosuficiencia y reducir la necesidad de recurrir a la red.

También mejora la estabilidad del sistema y reduce el riesgo de desperdiciar parte de la producción cuando hay más generación de la que se puede consumir de forma inmediata.

El proyecto leonés llega además en un momento en el que muchas administraciones locales están revisando sus costes energéticos tras varios años de fuertes oscilaciones en el precio de la electricidad.

En ese contexto, la capacidad de producir una parte relevante de la energía que consumen los edificios municipales se ha convertido en una herramienta de planificación presupuestaria tan importante como las propias medidas de sostenibilidad.

No obstante, la iniciativa también deja entrever uno de los cambios más profundos que están viviendo las ciudades. Durante décadas, los ayuntamientos fueron consumidores pasivos de electricidad.

Dependían de la red y pagaban una factura cada vez mayor para mantener alumbrado, instalaciones deportivas, centros sociales o dependencias administrativas. Con proyectos como el de León, los municipios empiezan a convertirse en productores de su propia energía.

Ese cambio tiene consecuencias que van más allá de la reducción del gasto. La experiencia de León puede servir de referencia para otras ciudades de tamaño similar que buscan fórmulas para abaratar sus costes energéticos sin renunciar a inversiones de gran escala.

También demuestra que el autoconsumo ya no está limitado a viviendas particulares o empresas, sino que puede aplicarse con éxito a una red compleja de edificios públicos.

Existe, además, un efecto indirecto relevante. Cuanto mayor sea la producción propia de electricidad de los municipios, menor será su exposición a futuras subidas del precio de la energía.

En un escenario de creciente electrificación, en el que cada vez habrá más servicios públicos dependientes de la electricidad, desde la movilidad hasta la climatización, disponer de una red municipal de generación renovable puede convertirse en una ventaja estratégica.

La ciudad de León afronta así una transformación silenciosa pero significativa. Las placas solares repartidas sobre pabellones, centros cívicos, polideportivos y edificios municipales no son únicamente una actuación puntual ni una medida simbólica.

Representan el inicio de un modelo energético diferente, en el que la administración local trata de producir parte de la energía que consume, controlar mejor su gasto y reducir sus emisiones.

Para los ciudadanos, la importancia del proyecto no está solo en las toneladas de CO₂ evitadas o en los miles de kilovatios instalados, sino en que una parte creciente de los recursos municipales dejará de destinarse a pagar electricidad y podrá emplearse en otros servicios públicos.