Un 14,3% de los particulares apuestan por el eléctrico, frente a las empresas de rent a car, que están comprando los coches de combustión que no quieren en el resto de Europa.

El mercado del coche eléctrico en España sigue ganando tracción, y los datos de abril confirman una tendencia que comienza a consolidarse con claridad: cada vez más conductores particulares apuestan por la movilidad eléctrica.
Durante el pasado mes se matricularon un total de 9.854 coches eléctricos, lo que supone un importante crecimiento interanual del 40% y permite alcanzar una cuota de mercado del 9,2%.
A pesar de este avance, la cifra global sigue mostrando cierto freno estructural. El principal factor que explica esta moderación es el comportamiento de las empresas de alquiler, que continúan apostando por vehículos de combustión adquiridos a bajo coste.
Se trata de unidades procedentes de mercados europeos donde la demanda de coches de combustión ha caído con fuerza, lo que ha generado un excedente que está siendo absorbido por flotas en países como España.
Este fenómeno distorsiona parcialmente el crecimiento del coche eléctrico en el conjunto del mercado, aunque no refleja la realidad del consumidor particular.
Y es precisamente en ese ámbito donde se observa el cambio más significativo. Las matriculaciones de coches eléctricos entre particulares ya alcanzan el 14,3% del total, una cifra que marca un punto de inflexión en la adopción de esta tecnología.
Más allá del dato nacional, hay casos especialmente llamativos como el de Navarra, donde prácticamente uno de cada tres coches matriculados por particulares en abril ha sido eléctrico, alcanzando una cuota del 32%.
Este tipo de cifras muestran que, cuando se dan las condiciones adecuadas, la transición hacia el coche eléctrico puede acelerarse de forma notable.
En paralelo a esta evolución de la demanda, también se están produciendo cambios en el ranking de fabricantes. BYD se ha situado como la marca con mayor número de matriculaciones de coches eléctricos en abril en España, superando a firmas tradicionalmente dominantes como Toyota y Kia.
Este liderazgo refleja el creciente peso de los fabricantes chinos en el mercado europeo, especialmente en el segmento eléctrico, donde su oferta competitiva en precio y equipamiento está encontrando una buena acogida.
El hecho de que BYD encabece la clasificación no es un dato menor. Supone un cambio en el equilibrio del mercado y anticipa una mayor competencia en los próximos años.
Mientras algunos fabricantes tradicionales avanzan con estrategias más progresivas, los nuevos actores están acelerando su expansión con una gama centrada directamente en el coche eléctrico, sin la herencia industrial del motor de combustión.
En cuanto a modelos concretos, el coche eléctrico más vendido en abril ha sido el Toyota C-HR+, una variante eléctrica que ha logrado posicionarse como referencia en el mercado.
Este resultado refuerza la idea de que las marcas generalistas, cuando ofrecen productos adaptados a las expectativas del consumidor europeo, pueden competir con éxito en esta nueva etapa.
El crecimiento del coche eléctrico en España se produce además en un contexto de transformación del mercado europeo. La caída de la demanda de vehículos de combustión en varios países está generando un efecto dominó que afecta a la distribución de vehículos en toda la región.
España, con un mercado todavía sensible al precio, se está convirtiendo en un destino para ese excedente, lo que ralentiza parcialmente la penetración del eléctrico en el cómputo global.
Sin embargo, los datos de particulares apuntan en otra dirección. La decisión de compra individual refleja mejor la percepción del usuario sobre el coche eléctrico, y en ese sentido la evolución es claramente positiva.
Factores como el menor coste de uso, la mejora de la infraestructura de recarga y una oferta cada vez más amplia están contribuyendo a este cambio.
A corto plazo, la evolución del mercado seguirá creciendo, sobre todo en el contexto actual de subida de los combustibles.
Pero, mientras las flotas de alquiler continúen absorbiendo vehículos de combustión a bajo coste, la cuota global del coche eléctrico podría avanzar a un ritmo más moderado del esperado.
No obstante, si se analiza la tendencia de fondo, el crecimiento es sólido y apunta a una progresiva electrificación del parque automovilístico español.







