Esto favorece el uso compartido y proporciona un ahorro importante para las personas que no tienen garaje.

Inglaterra simplifica la instalación de cargadores para coches eléctricos con un cambio normativo que elimina la necesidad de permisos urbanísticos para los sistemas de cruce de acera.
La medida podría ahorrar hasta 300 libras esterlinas a los hogares británicos y facilita el acceso a subvenciones públicas.
Los propietarios de viviendas en Inglaterra ya pueden instalar cargadores de vehículos eléctricos que crucen la acera sin necesidad de solicitar permiso de planificación urbanística.
Si estás pensando en comprar un coche eléctrico:
El cambio normativo, que entró en vigor hoy, permite tender cables de carga desde los puntos domésticos hasta los coches aparcados en la calle mediante canales empotrados en el pavimento.
Esta modificación se enmarca dentro de una estrategia más amplia del gobierno británico para mejorar el acceso a la recarga entre conductores que carecen de aparcamiento privado.
La medida había sido anunciada en septiembre de 2024 y ahora se hace efectiva con la publicación de los nuevos derechos de desarrollo permitidos.
Los sistemas de cruce de acera utilizan canales integrados en el pavimento que eliminan los cables sueltos tendidos sobre las aceras. De esta forma, se reducen los riesgos de tropiezo y se facilita la instalación de puntos de carga domésticos en zonas residenciales donde no existe plaza de garaje o entrada privada.
El gobierno británico estima que la supresión del requisito del permiso urbanístico podría ahorrar hasta 300 libras esterlinas por instalación. Este coste adicional había supuesto una barrera para muchos hogares que querían aprovechar las tarifas eléctricas domésticas, significativamente más baratas que la recarga pública.
La nueva normativa también elimina un obstáculo administrativo para acceder a la subvención gubernamental de 25 millones de libras esterlinas destinada a canales de pavimento.
Este programa, lanzado en 2025, está diseñado para ayudar a las autoridades locales a instalar canales para residentes sin aparcamiento fuera de la calle.
Bajo las reglas anteriores, los hogares debían obtener un permiso de planificación antes de poder calificar para esta ayuda pública. Este requisito añadía tiempo y costes al proceso, disuadiendo a muchos propietarios de considerar esta solución de recarga.
Todo lo que debes saber para viajar con un coche eléctrico
Vicky Edmonds, directora ejecutiva de EVA England, ha valorado positivamente el cambio. Según Edmonds, la modificación normativa puede marcar la diferencia entre poder permitirse un coche eléctrico o descartarlo por completo para quienes no disponen de entrada privada.
La organización de defensa de conductores de vehículos eléctricos ha realizado estudios que revelan datos significativos. El 60 por ciento de los conductores de gasolina y diésel sin aparcamiento privado nunca considerarían un vehículo eléctrico, según su investigación.
La posibilidad de conectar un coche aparcado en la calle a la electricidad doméstica más económica podría cambiar esta percepción. Edmonds ha señalado que ahora corresponde a las autoridades locales y propietarios hacer estas soluciones más accesibles en la práctica.
El gobierno británico ha indicado que cargar en casa sin entrada privada podría costar tan solo 2 peniques por milla. Esta cifra contrasta con el coste de la recarga pública, que puede multiplicar varias veces el precio de la electricidad doméstica.
La diferencia de coste entre recarga doméstica y pública supone uno de los principales incentivos para la adopción del coche eléctrico.
Los conductores que pueden cargar en casa disfrutan de una ventaja económica significativa frente a quienes dependen exclusivamente de la infraestructura pública.
El Ejecutivo británico ha puesto en marcha consultas adicionales sobre la mejora del acceso a la recarga para inquilinos y arrendatarios.
También está trabajando en la expansión de la infraestructura de carga en edificios nuevos y reformados.
Estas iniciativas complementan otras medidas implementadas en el Reino Unido para facilitar la transición hacia la movilidad eléctrica.
Manchester ha aprovechado las farolas para instalar cargadores, mientras que el gobierno estudia rebajar el IVA en la carga pública.
El cambio normativo aprobado hoy supone un paso adelante en la democratización del acceso a la movilidad eléctrica.
Al eliminar barreras administrativas y reducir costes, Inglaterra facilita la adopción de vehículos eléctricos entre segmentos de población que hasta ahora encontraban obstáculos prácticos y económicos para realizar la transición.
Fuente: fleetnews.co.uk









