Un camión eléctrico de 40 toneladas ha protagonizado uno de los momentos más significativos en la historia reciente del transporte de mercancías en Europa.

El Renault Trucks E-Tech T, impulsado únicamente por energía eléctrica, ha realizado con éxito un trayecto logístico entre el Reino Unido y Francia, cruzando el Canal de la Mancha a bordo de un ferry híbrido.
Este logro no es solo un hito técnico; es un potente mensaje para el futuro de la logística europea: la electrificación del transporte pesado es no solo posible, sino operativamente viable.
El trayecto se inició en el centro logístico de Kuehne+Nagel en East Midlands Gateway, situado en Derbyshire, Reino Unido, y concluyó en una instalación de la misma compañía en Amiens, Francia.
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Tras completar tareas de carga, descarga y recarga, el camión emprendió el viaje de regreso, sumando un total de 1.100 kilómetros.
Durante el cruce del canal, el vehículo embarcó en el ferry híbrido P&O Liberté, una embarcación que emite un 40 % menos de carbono que los ferris tradicionales, reforzando así el carácter ecológico de toda la operación.
Esta acción conjunta de Renault Trucks, Kuehne+Nagel y P&O Ferries no es un simple acto simbólico o publicitario. Se trata de una validación en condiciones reales de la capacidad de los camiones eléctricos de gran tonelaje para operar en rutas internacionales complejas.
La idea de un transporte transfronterizo libre de emisiones ya no es una promesa futura ni un experimento confinado a laboratorios o pruebas controladas. Es, como han demostrado estas tres compañías, una realidad que pisa firme en el presente.
Las autopistas europeas ya disponen de corredores verdes para camiones eléctricos.
Lo más relevante no es solo que el camión haya completado la travesía, sino que lo ha hecho cumpliendo con las exigencias logísticas que cualquier ruta de transporte internacional requiere.
En otras palabras, no se trató de una ruta recreativa o de una muestra limitada; fue una operación de transporte real, con mercancía, en tiempo y forma.
En este sentido, el cruce de un camión eléctrico por el Canal de la Mancha no solo aporta una prueba empírica sobre la viabilidad de esta tecnología, sino que también lanza un mensaje a los operadores logísticos europeos: es hora de replantearse las flotas y asumir compromisos más ambiciosos en materia de sostenibilidad.
Este movimiento no es menor si se tiene en cuenta que el corredor Dover-Calais es una de las rutas más intensamente transitadas del continente.
Se estima que 2,6 millones de camiones cruzan este canal cada año. La electrificación incluso parcial de esta arteria supondría un impacto medioambiental colosal.
Electrificar solo el 10 % de este tráfico evitaría la emisión de 312.000 toneladas de CO₂ anuales. Cifras que no dejan espacio a la indiferencia.
También es relevante la vía legal y operativa que abre esta experiencia. Se ha demostrado que los ferris pueden integrar camiones eléctricos de gran tonelaje sin mayores obstáculos técnicos o burocráticos.
De hecho, el uso del ferry híbrido P&O Liberté refuerza la estrategia de descarbonización en todo el trayecto, ofreciendo un ejemplo claro de cómo las infraestructuras marítimas también deben alinearse con los objetivos climáticos.
Pero quizás lo más valioso de esta experiencia sea la credibilidad que aporta al discurso de la sostenibilidad. Durante años, la industria del transporte ha sido acusada de sostener un modelo intensivo en combustibles fósiles sin demasiada prisa por evolucionar.
La operación conjunta de Renault Trucks, Kuehne+Nagel y P&O Ferries desmonta esa percepción y marca el comienzo de una nueva etapa, en la que el compromiso con el medio ambiente no es solo una estrategia de marketing, sino un elemento central de la logística internacional.
Hay que destacar también el papel de Kuehne+Nagel, uno de los operadores logísticos más importantes de Europa, que ha dado un paso al frente demostrando que no hay que esperar a que otros se atrevan para hacer las cosas de manera diferente. Su implicación refuerza el mensaje de que las grandes empresas logísticas pueden y deben liderar esta transformación.
Por su parte, Renault Trucks continúa consolidando su posición como actor clave en la electrificación del transporte pesado. El E-Tech T no solo ha demostrado autonomía y fiabilidad en una ruta exigente, sino que ha logrado integrarse perfectamente en un ecosistema logístico real.
P&O Ferries, con su ferry híbrido Liberté, aporta otra pieza fundamental a esta transformación. El transporte marítimo también tiene cuentas pendientes con el clima, y el hecho de que un buque con un 40 % menos de emisiones esté en operación demuestra que la evolución también está ocurriendo en alta mar.
¿Estamos, entonces, ante el inicio de una revolución? Probablemente sí. No se trata solo de un primer cruce del Canal de la Mancha en camión eléctrico.
Se trata de la apertura de una nueva lógica operativa en el transporte internacional. Una lógica en la que sostenibilidad, viabilidad económica y rendimiento logístico ya no se excluyen mutuamente.
Lo que está claro es que el reloj ha empezado a correr. La movilidad eléctrica ya no es solo para coches urbanos o furgonetas de reparto. El transporte pesado también está cambiando. Y lo está haciendo por la puerta grande: cruzando mares, conectando países y, sobre todo, desafiando viejos paradigmas.