Este matrimonio demuestra que no hay edad para adaptarse a las nuevas tecnologías.

Derek y Audrey Evans tienen 92 y 94 años, viven en el sur de Inglaterra, y acaban de celebrar los 70 años de matrimonio. Para conmemorar su aniversario, lo han hecho cumpliendo uno de sus sueños: comprarse su primer Porsche.
Y el modelo que han escogido es nada menos que un Porsche Macan 100% eléctrico.
Esta decisión no la tomaron por impulso o capricho. Comprar un coche de la marca alemana Porsche había sido motivo de conversación y una idea que siempre les parecía llegar demasiado tarde para su edad.
Derek y Audrey querían que su aniversario no solo mirase al pasado, sino también al futuro. Después de probar distintas configuraciones, entendieron que el nuevo Porsche Macan Electric representaba mejor esa idea de continuidad que buscaban: mantener la esencia dinámica de la marca, pero adaptada a una etapa distinta de la industria.
Después de probar varios modelos de combustión de la marca, llegó el turno del Macan eléctrico y ahí fue donde realmente se decidieron.
Lo que encontraron en este modelo fue una combinación muy concreta de cualidades. Por un lado, la respuesta inmediata del motor eléctrico, sin retrasos ni transiciones, les transmitió una sensación de control total.

Derek destacó la precisión en curva y la estabilidad del conjunto, especialmente en apoyos rápidos, algo que no esperaba en un SUV. No habla de cifras de potencia, sino de cómo el coche responde exactamente cuando se le exige.
Por otro lado, la suavidad general de funcionamiento marcó diferencias claras frente a los modelos de combustión que habían probado previamente.
La ausencia de vibraciones, el silencio en marcha y la entrega lineal de potencia les resultaron más agradables para un uso cotidiano. A eso se suma la posición de conducción elevada y el acceso cómodo al habitáculo, factores prácticos que a sus 92 y 94 años tienen un peso real en la decisión.
También valoraron la tecnología integrada, desde los asistentes a la conducción hasta la interfaz digital, que encontraron intuitiva tras una breve toma de contacto en el concesionario. Lejos de percibirlo como algo complejo, lo interpretaron como una evolución lógica.
La elección cobra más sentido si se compara con su primer coche juntos: un Austin 7 de 1930. Aquel utilitario básico, con apenas siete caballos, representaba lo esencial de la movilidad de la época. Sin había ayudas electrónicas, ni dirección asistida, ni planteamientos dinámicos sofisticados.
Setenta años después, pasar de aquel modelo a un SUV eléctrico de última generación de Porsche no es solo un salto tecnológico; es la demostración de cómo ha cambiado el automóvil en una sola vida.
La compra del Macan eléctrico no se entiende sin la relación que ambos han tenido siempre con la velocidad. No desde la competición profesional ni desde el escaparate del motorsport, sino desde una fascinación constante por la sensación de ir rápido y, sobre todo, de controlar esa velocidad.
Derek Evans ha reconocido en varias ocasiones que siempre ha tenido un espíritu competitivo. Su hija bromea con que en Dorset “no queda un joven de 19 años al que su padre no haya dejado atrás en un semáforo”.
Más allá de la exageración familiar, lo cierto es que Derek ha disfrutado históricamente de la aceleración y de la precisión al volante.
Esa inclinación no se limitó al coche. Antes de jubilarse como director de banco, dedicó buena parte de su tiempo a impulsar la escena británica del ala delta. Llegó a dirigir un equipo campeón del mundo y a moverse en entornos donde la velocidad y el control eran parte del día a día.
La sensación de deslizarse por el aire a gran velocidad tiene un paralelismo claro con lo que ahora describe al volante de su Porsche Macan Electric: estabilidad, respuesta inmediata y seguridad incluso cuando el ritmo aumenta.
La historia de Derek y Audrey no gira en torno solo a la edad, sino a la actitud. Con 92 y 94 años, podrían haberse limitado a recordar lo vivido.
Sin embargo, han optado por hacer algo distinto: incorporar a su día a día un SUV eléctrico de última generación, con todo lo que implica en términos de tecnología, conectividad y nueva forma de entender la conducción.
Su decisión desmonta la idea de que las nuevas tecnologías son terreno exclusivo de los más jóvenes. El Porsche Macan Electric no es un coche simple ni básico; es un modelo que concentra buena parte del salto digital y eléctrico de Porsche.
Y, aun así, lo han asumido con naturalidad. Han aprendido su interfaz, han entendido sus modos de conducción y han integrado la recarga en su rutina sin dramatismos.
Lo relevante no es solo que hayan comprado un Porsche, sino que hayan elegido precisamente una de las propuestas más actuales de la marca.
En un momento en el que muchos conductores dudan ante el cambio tecnológico, este matrimonio demuestra que la curiosidad no desaparece con los años. Al contrario, puede mantenerse activa si existe interés real.
Después de 70 años de matrimonio, su mensaje es claro: no hay una edad concreta para cumplir un sueño ni para adaptarse a algo nuevo.







