CATL presenta una batería 8C para furgonetas eléctricas que carga del 20 al 80% en menos de 7 minutos

La nueva batería está diseñada para vehículos comerciales ligeros y contará con una garantía de hasta 10 años o un millón de kilómetros.

CATL quiere reducir uno de los principales tiempos muertos de las furgonetas y otros vehículos comerciales eléctricos: las paradas para recargar.

El fabricante chino de baterías ha presentado la Tectrans II Superfast Charging Edition, una nueva batería desarrollada específicamente para vehículos comerciales ligeros que alcanza una tasa máxima de carga de 8C.

Según los datos facilitados por la compañía, la batería puede pasar del 20 al 80% de carga en 6 minutos y 48 segundos.

Una recarga completa necesitaría 8 minutos y 56 segundos, unas cifras con las que CATL busca acercar las paradas de los vehículos eléctricos profesionales a los tiempos habituales de repostaje de los modelos con motor de combustión.

La diferencia respecto al coche particular es importante. En un vehículo dedicado al reparto urbano, al transporte regional de mercancías o a la logística de la cadena de frío, el tiempo detenido tiene un impacto directo sobre la actividad.

Por eso, la propuesta de CATL no se limita a conseguir una elevada potencia de carga, sino que busca mantener esta capacidad durante una larga vida útil y en condiciones climáticas adversas.

CATL asegura que la Tectrans II Superfast Charging Edition es la primera batería de su categoría capaz de alcanzar una tasa máxima de carga de 8C.

Esta cifra indica una capacidad para admitir una recarga extremadamente rápida, aunque la compañía no ha detallado en la información presentada la capacidad energética de esta versión ni la potencia máxima en kW necesaria para alcanzar esos tiempos.

Uno de los aspectos en los que CATL ha centrado el desarrollo es la gestión del calor. La compañía afirma haber reducido la resistencia interna de las celdas un 50% frente al promedio de la industria.

Una menor resistencia permite limitar la generación de calor durante las recargas a alta potencia, un factor especialmente relevante cuando se pretende repetir este tipo de operaciones con frecuencia.

El fabricante también ha modificado a nivel atómico la estructura de grafito utilizada en el ánodo. El objetivo es reducir la pérdida de litio activo y ralentizar el envejecimiento de la batería, dos cuestiones especialmente importantes en vehículos profesionales que pueden acumular un kilometraje muy superior al de un turismo particular.

La durabilidad es, de hecho, uno de los principales argumentos de esta nueva batería. CATL ofrecerá una garantía de hasta 10 años o un millón de kilómetros.

Con ello pretende que la vida útil de la batería pueda acompañar a la del propio vehículo y, al mismo tiempo, mejorar el valor residual de los vehículos comerciales eléctricos en el mercado de segunda mano.

El frío es otro de los puntos sobre los que CATL ha trabajado. Las bajas temperaturas pueden aumentar los tiempos de carga y reducir temporalmente el rendimiento de una batería, algo especialmente problemático en aplicaciones profesionales donde el vehículo debe mantener una elevada disponibilidad.

Según CATL, a una temperatura de -20 ºC el tiempo de carga de la nueva Tectrans II aumenta únicamente dos minutos y medio respecto a las condiciones normales.

La compañía busca así mantener buena parte de las ventajas de la carga ultrarrápida incluso en entornos donde las baterías suelen encontrar mayores dificultades.

La nueva versión 8C amplía una familia de productos que CATL lanzó originalmente en julio de 2024 bajo el nombre Tianxing y que posteriormente pasó a denominarse Tectrans.

La gama se ha extendido desde entonces a diferentes aplicaciones profesionales, incluidos los vehículos comerciales pesados y la maquinaria de construcción.

A principios de este año llegaron las primeras baterías de la familia Tectrans II para vehículos comerciales ligeros, entre ellas una variante con tecnología de iones de sodio.

Ahora, la Superfast Charging Edition incorpora a este segmento una alternativa centrada específicamente en reducir al mínimo las paradas para recargar.

CATL ya había mostrado hasta dónde quiere llevar esta estrategia en el mercado de los turismos. En abril presentó la tercera generación de su batería Shenxing, que, según los datos de la propia compañía, puede pasar del 10 al 80% de carga en 3 minutos y 44 segundos.

Con la Tectrans II 8C, esta carrera por reducir los tiempos de carga llega ahora de forma específica a los vehículos comerciales ligeros.

La batería es solo una parte del proyecto. CATL también está acelerando el despliegue de una infraestructura que combinará estaciones de carga ultrarrápida y puntos de intercambio de baterías para turismos y vehículos comerciales ligeros.

La compañía quiere disponer de 4.000 ubicaciones operativas en unas 190 ciudades de China para finales de este año.

Estas instalaciones estarán orientadas a diferentes usos profesionales, como el reparto urbano, el transporte regional de mercancías y la logística de la cadena de frío, e incluirán sistemas de carga rápida adaptados específicamente a los vehículos comerciales ligeros.

Esta combinación resulta especialmente significativa porque CATL no está apostando por una única solución para reducir los tiempos de parada.

Por un lado, desarrolla baterías capaces de recuperar gran parte de su carga en pocos minutos. Por otro, continúa ampliando su negocio de intercambio de baterías, donde una unidad descargada puede sustituirse por otra cargada.

A principios de julio, la compañía informó de 2.000 estaciones de intercambio de baterías Choco para turismos y vehículos comerciales ligeros.

En ese momento reafirmó su intención de alcanzar 3.000 ubicaciones en 190 ciudades antes de terminar el año. El nuevo anuncio eleva ahora el objetivo de la red combinada hasta las 4.000 ubicaciones.

La presentación se produce además en un momento de cambios regulatorios en China. Desde el 1 de julio están en vigor normas de seguridad más estrictas para las baterías de tracción y los vehículos eléctricos.

Entre las nuevas exigencias, los fabricantes deben demostrar que las baterías no se incendian ni explotan incluso después de producirse una fuga térmica. También deben superar pruebas adicionales relacionadas con la carga rápida y la seguridad.

El contexto resulta especialmente relevante para una batería que lleva la velocidad de carga hasta 8C. A medida que los fabricantes reducen los tiempos necesarios para recuperar energía, el control de la temperatura, la resistencia interna de las celdas y la degradación adquieren un peso todavía mayor.

La Tectrans II Superfast Charging Edition representa así una apuesta específica por uno de los segmentos donde la recarga rápida puede tener un impacto económico más directo.

Para una furgoneta o un vehículo comercial ligero, reducir una parada del orden de decenas de minutos a menos de siete minutos para pasar del 20 al 80% puede modificar la forma de organizar las rutas y el tiempo de utilización diario.

CATL intenta acompañar esta mejora con una garantía de hasta un millón de kilómetros y con el despliegue de una red propia de carga ultrarrápida e intercambio de baterías.

La combinación de batería e infraestructura muestra que la compañía no quiere limitarse a suministrar celdas, sino participar también en la forma en la que los vehículos comerciales eléctricos recuperan energía durante su jornada de trabajo.