Europa sigue consolidándose como centro de fabricación de los nuevos modelos de coches eléctricos.

Kia ha dado el primer paso para fabricar coches eléctricos en Europa al iniciar la producción del EV4, su primer hatchback totalmente eléctrico fabricado en el continente.
El escenario de esta apuesta industrial es la planta de Žilina, en Eslovaquia, donde el fabricante surcoreano ha llevado a cabo una modernización significativa con una inversión de 108 millones de euros.
Este movimiento no solo representa una ampliación de su capacidad tecnológica, sino también un giro estratégico en la forma en que la marca planea posicionarse en el competitivo mercado europeo de vehículos eléctricos.
El EV4 es el primer modelo eléctrico de Kia ensamblado íntegramente en Europa, y esta decisión no es casual.
En un contexto en el que las marcas buscan acercar su producción a los mercados clave para reducir tiempos de entrega, adaptarse mejor a las regulaciones locales y ofrecer una mayor flexibilidad logística, Kia ha optado por consolidar su presencia regional desde la propia cadena de montaje.
La planta de Žilina, que hasta ahora había sido reconocida por la producción de modelos con motores térmicos e híbridos, asume así un nuevo rol estratégico en la transición energética de la compañía.
Este nuevo hatchback eléctrico no es un derivado de un modelo existente, sino una propuesta concebida desde el inicio como vehículo eléctrico.
Está desarrollado sobre la plataforma E-GMP de Hyundai Motor Group, la misma base sobre la que se construyen otros modelos de alto perfil como el EV6.
Las dimensiones del Kia EV4: 4,43 metros de largo, 1,86 de ancho y 1,48 de alto; lo sitúan dentro del segmento compacto, un rango muy demandado en Europa.
En cuanto a las motorizaciones, el EV4 se ofrece con dos configuraciones de batería: una versión estándar de 58,3 kWh y otra de largo alcance de 81,4 kWh, que promete una autonomía de hasta 630 kilómetros bajo el ciclo WLTP.
Esta cifra, particularmente ambiciosa para un hatchback, coloca al modelo en una posición ventajosa frente a sus competidores directos, muchos de los cuales aún rondan autonomías por debajo de los 500 kilómetros en sus versiones más accesibles.
Esta autonomía, combinada con la capacidad de carga rápida y las tecnologías de vehículo a carga (V2L) y vehículo a red (V2G), refuerzan el posicionamiento del EV4 como una opción funcional tanto para la movilidad diaria como para una integración activa en entornos energéticos inteligentes.
Más allá de las prestaciones técnicas, la producción del EV4 en Europa responde a una lógica comercial bien definida.
Kia ha identificado al mercado europeo como una de sus prioridades estratégicas en el proceso de electrificación.
Durante los últimos años, la marca ha experimentado un crecimiento notable en esta región, impulsado en parte por la fuerte aceptación del EV6 y por su capacidad para ofrecer alternativas competitivas en términos de precio, diseño y tecnología.
La fabricación local del EV4 permite reducir costes logísticos, sortear barreras arancelarias y mejorar los tiempos de entrega, factores que pueden marcar la diferencia en un mercado tan dinámico y exigente como el europeo.
Actualmente, la planta de Žilina representa aproximadamente el uno por ciento de la producción global de Kia, pero con la incorporación de modelos eléctricos a su línea de montaje, se espera que ese porcentaje crezca.
En palabras de Marc Hedrich, CEO de Kia Europa, este nuevo hito no solo fortalece la capacidad productiva de la planta, sino que la convierte en un pilar central de la estrategia de electrificación de la marca en la región.
Hedrich enfatizó que a partir del 20 de agosto, la instalación eslovaca no solo continuará ensamblando modelos híbridos y térmicos, sino que ahora también contribuirá al portafolio eléctrico global de la firma.
En cuanto al mercado, Kia ha definido una estrategia de precios competitiva. En el Reino Unido, por ejemplo, el EV4 Air Standard Range parte de los 34.695 euros, mientras que la versión de largo alcance comienza en 37.695 euros.
Estos precios lo posicionan como una alternativa sólida frente a otros modelos del segmento como el Volkswagen ID.3 o el Renault Mégane E-Tech, con los que comparte dimensiones, pero supera en algunos aspectos clave, como la autonomía y la posibilidad de carga bidireccional.
Cabe destacar que Kia no se limita al EV4 dentro de su ofensiva eléctrica europea. El modelo llega acompañado por una expansión más amplia del catálogo de la marca, que ya incluye al exitoso EV3, el cual ha sido el eléctrico más vendido en el Reino Unido durante el primer semestre de 2025.
A este se sumarán el SUV EV5 y, en 2026, el EV2, que promete ser la puerta de entrada a la movilidad eléctrica para un mayor número de conductores.
Esta estrategia de escalabilidad permite a Kia cubrir un amplio espectro del mercado, desde los usuarios que buscan modelos urbanos accesibles hasta aquellos que priorizan autonomía, tecnología y diseño.
En paralelo a la gama de turismos, Kia también está apostando por la electrificación del transporte comercial.
Prueba de ello es el lanzamiento de la furgoneta eléctrica PV5, disponible inicialmente en versiones de pasajeros y de carga, y que más adelante ofrecerá hasta siete configuraciones distintas.
Entre ellas se incluirán una versión de caja abierta para uso industrial ligero y una variante camper, lo que demuestra una intención clara de diversificar su oferta y responder a las necesidades de un mercado comercial en plena transformación.
El EV4, además, no estará solo en términos de carrocería. Kia ha confirmado una versión Fastback que amplía la propuesta del modelo con un enfoque más estilizado.
Sin embargo, a diferencia del hatchback producido en Eslovaquia, esta variante será fabricada en Gwangmyeong, Corea del Sur.
Esta dualidad productiva permite a la marca optimizar recursos y capacidades, asignando la producción a las plantas según especialización y demanda prevista en cada región.
Lo relevante del movimiento de Kia no está únicamente en el hecho de producir coches eléctricos en Europa, sino en cómo lo está haciendo.
El EV4 no es una adaptación de un modelo térmico; es un producto pensado desde cero como eléctrico, concebido para aprovechar al máximo la arquitectura modular sobre la que se construye.
Esto le permite ofrecer no solo una buena autonomía, sino también una experiencia de conducción coherente con las expectativas actuales: buen rendimiento, carga rápida, eficiencia energética y conectividad avanzada.
El lanzamiento del EV4 marca también un giro en la percepción de la movilidad eléctrica en Europa. Que una marca coreana haya apostado por fabricar un eléctrico compacto en suelo europeo dice mucho sobre el momento de madurez del sector.
Kia ha detectado una oportunidad, ha invertido con decisión y ahora busca consolidarse como un actor relevante en esta nueva etapa de la automoción.
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