Aunque a priori se pueda pensar que Madrid y Barcelona son las provincias donde mayor porcentaje de coches eléctricos se matriculan, la realidad es bien distinta.

Los datos demuestran que el liderazgo está en manos de otras regiones, muchas de ellas con un tamaño de mercado más reducido pero con un ritmo de adopción mucho más acelerado.
El primer lugar del ranking lo ocupa Navarra, que alcanza un espectacular 26 % de matriculaciones de coches eléctricos a particulares sobre el total. Este porcentaje la sitúa muy por encima de cualquier otra provincia española.
El caso navarro es especialmente relevante, no solo por la penetración del vehículo eléctrico, sino también por el contexto que lo rodea: la comunidad ha sabido aprovechar programas de ayudas públicas que han incentivado de manera notable la compra de este tipo de vehículos.
Estas subvenciones, sumadas a una concienciación medioambiental creciente y a la buena disponibilidad de puntos de recarga, han disparado las ventas.
En segunda posición aparece Pontevedra, con un 16 % de matriculaciones. La provincia gallega está viviendo un auge del coche eléctrico gracias a la llegada de modelos más asequibles.
Estos datos demuestran que los particulares compran más coches eléctricos que las empresas y flotas.
Baleares ocupa el tercer escalón con un 15 %. En este caso, la geografía insular juega un papel clave.
La autonomía de los actuales modelos eléctricos es más que suficiente para cubrir los desplazamientos habituales, lo que ha generado un crecimiento rápido.
Huesca, con un 14 %, se sitúa en el cuarto puesto. Su tejido poblacional, más disperso, favorece que muchas familias residan en viviendas unifamiliares, lo que facilita la instalación de puntos de recarga privados.
Esto conecta directamente con una tendencia que se repite en las provincias líderes: los primeros compradores de coches eléctricos fueron, en su mayoría, personas que viven en casas, muchas de ellas con paneles solares.
Esta combinación permite cargar el vehículo de manera económica y cómoda, lo que ha sido un factor decisivo para dar el salto a esta tecnología.
Con un 13 % encontramos a varias provincias empatadas: Álava, La Rioja, Las Palmas, Lleida, Madrid y Valladolid. Cada una presenta sus particularidades.
Madrid, por ejemplo, no lidera el ranking en porcentaje, pero sí destaca en volumen absoluto de matriculaciones.
Las restricciones de las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) están empujando a muchos conductores a optar por un eléctrico para evitar limitaciones de circulación.
Al igual que sucede en Barcelona, con un 11 %, sigue una dinámica similar, con la polémica ZBE como gran motor de cambio.
Álava combina un fuerte impulso institucional con una población muy sensibilizada hacia la movilidad sostenible.
La Rioja, por su parte, ha visto cómo la red de recarga se ha extendido rápidamente, lo que elimina una de las principales barreras para la adopción.
En Las Palmas, el interés se ha visto favorecido por la topografía insular y por una mentalidad abierta hacia nuevas formas de transporte.
Lleida y Valladolid comparten un perfil de comprador muy similar al de Huesca: usuarios con vivienda propia y posibilidad de instalar su cargador.
A Coruña, Guadalajara y Tarragona se sitúan en el 12 %. Estas provincias han encontrado un punto de equilibrio entre incentivos locales, disponibilidad de cargadores y un creciente interés de los concesionarios por ofrecer opciones eléctricas competitivas.
Con un 11 %, además de Barcelona, aparecen Alicante y Lugo. Alicante combina un alto interés turístico con políticas municipales que favorecen la movilidad sostenible, mientras que Lugo muestra cómo una provincia de tamaño medio puede apostar de forma decidida por la electrificación de su parque automovilístico.
Bizkaia, Cantabria, Girona, Ourense, Tenerife, Toledo, Valencia y Zaragoza comparten un 10 %. En Bizkaia y Cantabria, el factor industrial y logístico está contribuyendo a un mayor conocimiento del coche eléctrico.
Girona, con su atractivo turístico, está impulsando la instalación de puntos de recarga en alojamientos y zonas de ocio.
En Ourense, la orografía no ha sido un obstáculo gracias a las mejoras tecnológicas en autonomía y potencia de los nuevos modelos.
Tenerife combina una geografía limitada en distancias con una mentalidad de transición ecológica. Toledo, Valencia y Zaragoza están viendo cómo las políticas autonómicas y municipales empiezan a dar frutos, especialmente en las capitales.
Asturias, Castellón, Cuenca, Granada, Málaga, Segovia y Gipuzkoa alcanzan el 9 %. En muchos de estos casos, el mercado eléctrico está todavía en fase de consolidación, pero las cifras ya apuntan a crecimientos anuales significativos.
Málaga, por ejemplo, cuenta con un gran número de residentes extranjeros que traen consigo hábitos de consumo eléctricos.
Jaén se sitúa en el 8 %, junto con Ávila, Cáceres, Ciudad Real, Murcia, Palencia, Salamanca y Sevilla.
En Sevilla, el calor y las largas distancias urbanas no han impedido que el coche eléctrico se vaya abriendo paso, sobre todo gracias al impulso de las flotas de servicios y a las ayudas del Plan MOVES.
Albacete, Almería, Badajoz, Burgos, Cádiz, Córdoba, Huelva, León, Soria, Teruel y Zamora muestran porcentajes más bajos, desde el 6 % hasta el 3 %.
En estas provincias, la transición avanza de forma más pausada, aunque con signos positivos. En zonas rurales, el interés crece a medida que la infraestructura de recarga se expande y el precio de los eléctricos se reduce.
En la cola del ranking están Ceuta y Melilla, con apenas un 1 % de matriculaciones eléctricas.
Hay que tener en cuanta que las primeras compras de coches eléctricos eran hechas por personas que viven en casas unifamiliares, con espacio para instalar un punto de recarga privado.
Muchos de ellas han aprovechado la oportunidad para combinar el coche eléctrico con la energía solar, lo que les permite cargar el vehículo prácticamente gratis y reducir su dependencia de la red eléctrica.
Este factor ha sido clave para que provincias como Navarra, Pontevedra o Huesca escalen posiciones tan rápidamente.
Allí, la facilidad para instalar un cargador y el ahorro energético asociado han facilitado las dos grandes ventajas de tener un coche eléctrico: el ahorro y la «autorecarga».
Etiquetas: Datos de ventas de coches eléctricos en España. Fuente de datos: Luis Valdés bluesky.









