Los Mossos d’Esquadra dan paso a la movilidad con la adquisición de 25 motos eléctricas Zero DSR/X.

En un movimiento que no solo da un paso hacia la sostenibilidad, sino que también reconfigura el paradigma tradicional de las fuerzas de seguridad, los Mossos d’Esquadra han apostado por un cambio: la incorporación de 25 motocicletas eléctricas Zero DSR/X a su flota.
Esta decisión, lejos de ser meramente simbólica, abre el debate sobre el futuro inmediato de los vehículos policiales en España y plantea una pregunta que nadie quiere responder abiertamente: ¿es el fin de las motos de combustión en las fuerzas de seguridad?
Las motos elegidas no son una elección menor. La Zero DSR/X es, sin duda, el buque insignia de la firma estadounidense Zero Motorcycles.
La moto eléctrica de 1.000 euros creada por un ex-directivo de Tesla.
Se trata de una maxitrail de altas prestaciones que ha sido adaptada para el exigente entorno operativo policial, incorporando todos los accesorios y elementos distintivos necesarios para el patrullaje. Pero más allá de la estética o el equipamiento, lo verdaderamente disruptivo es lo que no se ve ni se escucha: su propulsión completamente eléctrica.
Desde el cuerpo de los Mossos, no han dudado en subrayar los beneficios de esta transición. El argumento medioambiental es, por supuesto, el más evidente.
Las motos eléctricas no generan emisiones, y su uso en entornos urbanos y espacios naturales sensibles permite una presencia más respetuosa y menos ruidosa.
Pero el verdadero punto de inflexión está en las prestaciones: según fuentes internas, las Zero DSR/X no solo no tienen nada que envidiar a sus homólogas de combustión, sino que incluso las superan en ciertos aspectos.
Un nuevo scooter eléctrico por tan solo 2.699 euros para moverte por ciudad.
La aceleración inmediata, la ausencia de cambios de marcha y el mínimo ruido proporcionan una ventaja táctica nada desdeñable. Atrapar a un sospechoso en una corta distancia con una moto eléctrica se vuelve, literalmente, un juego de niños.
Son la herramienta ideal para el trabajo policial del siglo XXI». Y cuando se revisan las cifras de la DSR/X, es difícil rebatirlo: un motor Z-Force 75-10X con 102 CV, 229 Nm de par y una autonomía de hasta 290 kilómetros en ciudad. Todo esto, gestionado por una electrónica avanzada y una instrumentación TFT de última generación.
Zero Motorcycles no es una startup incipiente; es un actor consolidado, con años de experiencia y desarrollo detrás. Las motos que ahora utilizan los Mossos ya han sido probadas en entornos tan exigentes como patrullas de montaña en EE. UU. o unidades especiales en entornos urbanos europeos.
Además, hay un elemento de ergonomía que no debe pasarse por alto. Para un agente que pasa largas jornadas sobre una moto, la reducción de vibraciones, el silencio de marcha y la suavidad en la entrega de potencia son mejoras tangibles que inciden directamente en su rendimiento y en su salud.
En este sentido, la Zero DSR/X se presenta como una herramienta más cómoda y efectiva, especialmente pensada para mejorar la experiencia del usuario.
Con todo esto, la pregunta inevitable es: ¿veremos pronto a otras fuerzas de seguridad replicando este modelo?. La respuesta parece inclinarse hacia el sí.
La transición hacia vehículos eléctricos no es una moda pasajera, sino una tendencia estructural que está afectando a todos los niveles de la movilidad.
Las ventajas operativas, medioambientales y económicas hacen difícil justificar la continuidad de modelos de combustión, al menos para ciertos usos específicos como el patrullaje urbano o interurbano.
Y aquí es donde aparece la verdadera polémica: ¿tiene sentido seguir invirtiendo en vehículos de combustión para tareas en las que las motos eléctricas ya ofrecen un rendimiento superior?.
Quizá lo más revelador es la naturalidad con la que desde los Mossos se ha integrado este cambio. No hay un discurso defensivo ni una necesidad de justificar la decisión: simplemente, han elegido lo que consideran más útil, más eficaz y más coherente con los tiempos.
La entrada de la Zero DSR/X en la flota de los Mossos no es solo una noticia de tecnología o de sostenibilidad. Es un síntoma de algo más profundo: el inicio de una transformación que no solo cambiará las motos de la policía, sino la forma en que entendemos su labor.
Menos ruido, más agilidad y una presencia más respetuosa con el entorno. ¿Quién se atreve a decir que esto no es avanzar?



