Récord de autobuses eléctricos en Europa: casi 13.000 nuevas unidades en 2025

El transporte de personas quiere dejar atrás los motores diésel, y abre una nueva oportunidad para empresas locales dedicadas a la infraestructura de recarga.

Los autobuses eléctricos se han convertido en los grandes protagonistas de la nueva movilidad en Europa en 2025.

En 2025, las matriculaciones de autobuses eléctricos han alcanzado cifras históricas, con 12.880 nuevas unidades en circulación que representan un crecimiento del 44,8 % en tan solo un año.

Este avance consolida al autobús eléctrico como la alternativa real y dominante frente a los modelos de combustión, marcando un punto de inflexión en la estrategia de movilidad del continente.

La tecnología eléctrica, hasta hace poco considerada una alternativa incipiente, ha demostrado ser la opción más sólida en el avance hacia una movilidad sostenible

Mientras las matriculaciones totales de autobuses en Europa alcanzan las 50.000 unidades, el único impulso real del mercado proviene de los modelos de cero emisiones.

El estancamiento de los híbridos, con una caída del 25,1 %, confirma que la electrificación total ha tomado el liderazgo, desbancando a tecnologías que durante años se consideraron puentes transitorios.

En este nuevo escenario, el Reino Unido se posiciona como líder indiscutible, con 2.856 nuevas unidades de autobuses eléctricas y un crecimiento del 56,3 % que lo sitúa como ejemplo de compromiso climático y apuesta tecnológica.

Le siguen de cerca mercados como Italia, que supera las 1.300 unidades, y países nórdicos como Noruega, donde los eléctricos representan más de la mitad de todas las matriculaciones.

España fue uno de los pocos grandes mercados europeos en registrar una caída en las matriculaciones de autobuses eléctricos en 2025, con un total de 479 unidades frente a las 617 del año anterior, lo que representa un descenso del 22,4 %.

No obstante, todo apunta a que se trata de un ajuste puntual tras los picos alcanzados en ejercicios previos gracias al impulso de los fondos Next Generation.

La pausa en nuevas adquisiciones por parte de algunos operadores responde más a ciclos internos de renovación que a un retroceso estructural.

Las principales ciudades del país siguen comprometidas con la electrificación de sus flotas, lo que permite anticipar una recuperación del ritmo en el corto plazo.

Los datos de ACEA, la Asociación de Constructores Europeos de Automóviles, reflejan cómo se agranda la brecha entre la nueva movilidad y los ya antiguos motores diésel.

La cifra total de 31.311 autobuses diésel registrados en Europa durante 2025 sigue siendo elevada, pero la pérdida de cuota frente a los eléctricos es notable.

Este año, los autobuses eléctricos ya representan más del 25 % del mercado conjunto de Europa (UE+UK+EFTA), un hito que marca el fin de la indecisión tecnológica.

La batalla entre alternativas ha terminado. La electrificación ha ganado, y todo país que no se sume ahora corre el riesgo de quedar marginado en la próxima década.

El mercado de autobuses eléctricos no solo representa una oportunidad ambiental, sino también una palanca económica que empieza a transformar el tejido económico de muchas ciudades.

A medida que los autobuses eléctricos ganan protagonismo en las flotas urbanas, crece la necesidad urgente de desplegar infraestructuras de recarga específicas para este tipo de vehículos.

En numerosos núcleos urbanos europeos, estas instalaciones no están siendo desarrolladas por grandes corporaciones energéticas, sino por empresas de ámbito local que encuentran en esta transición una oportunidad única para crecer y consolidarse.

Talleres eléctricos, cooperativas tecnológicas, ingenierías urbanas y pymes especializadas en energía limpia están convirtiéndose en actores clave del nuevo ecosistema.

Este fenómeno no solo garantiza una red de recarga más descentralizada y adaptada a cada ciudad, sino que también impulsa la dinamización económica local, generando empleo directo y fortaleciendo el tejido empresarial vinculado a la innovación y la sostenibilidad.

El 2025 marca, por tanto, el inicio de una nueva era. La electrificación ha dejado de ser una promesa y se ha convertido en un hecho.

Los países que lideran esta transición ya están recogiendo los frutos: ciudades más limpias, sistemas de transporte más modernos y una industria más preparada para competir en el nuevo orden energético.