Almendralejo ha puesto en marcha una de las primeras experiencias de autoconsumo colectivo de Extremadura con participación simultánea de administraciones, vecinos y pequeñas empresas.

Bajo el nombre de Vendimia Solar, la ciudad pacense estrena una comunidad energética local de carácter público-privado que permitirá compartir la electricidad generada por una planta fotovoltaica instalada sobre la cubierta del pabellón Viti García Rubiales, en el polideportivo municipal Tomás de la Hera.
La iniciativa, impulsada por la Diputación de Badajoz junto al Ayuntamiento de Almendralejo, supone un paso más en la extensión de las comunidades energéticas locales, un modelo que busca acercar las energías renovables a quienes, por razones económicas o por las características de sus viviendas o negocios, no pueden instalar paneles solares de forma individual.
En este caso, la instalación dará servicio a 30 familias, 10 pequeñas y medianas empresas y dos edificios municipales. Todos ellos compartirán la energía producida por una planta de 50 kW de potencia nominal, equivalente a 61 kWp instalados, situada en la cubierta del recinto deportivo municipal.
La inversión realizada asciende a 48.380,64 euros y, según las previsiones de la Diputación, el ahorro conjunto para todos los participantes superará los 32.800 euros.
La presentación oficial del proyecto se celebró en el salón de plenos del Ayuntamiento de Almendralejo, con la presencia del alcalde, José María Ramírez, y de la presidenta de la Diputación de Badajoz, Raquel del Puerto. Junto a ellos participaron representantes vecinales, empresarios y asociaciones locales, que serán una parte esencial del funcionamiento de la nueva comunidad energética.
El sistema se apoya en una instalación fotovoltaica ubicada sobre una superficie de cubierta de 386 metros cuadrados. La planta está formada por 92 módulos fotovoltaicos de 670 W suministrados por Trina Solar y por un inversor Huawei SUN2000-50KTL-M3 de 50 kW.
Aunque la potencia nominal de la instalación es de 50 kW, la suma de la potencia pico de los paneles alcanza los 61 kWp, una configuración habitual en este tipo de proyectos para maximizar la producción anual.
Las previsiones apuntan a que la planta generará 93.788 kWh al año. Esa energía se repartirá entre los distintos miembros de la comunidad energética, que en conjunto presentan un consumo estimado de 288.800 kWh anuales.
El modelo elegido es el de autoconsumo colectivo con excedentes, lo que significa que la electricidad producida se consumirá prioritariamente entre los participantes y que, cuando exista generación sobrante, esta podrá verterse a la red.
La singularidad de Vendimia Solar radica en que no se trata únicamente de una instalación municipal o de una cooperativa vecinal, sino de una estructura compartida entre administraciones públicas y usuarios privados.
La Diputación define el proyecto como la primera comunidad energética local público-privada operativa de Almendralejo, y también como la primera de este tipo impulsada directamente por la institución provincial.
El objetivo de fondo es democratizar el acceso a la energía renovable. En España, una parte importante de la población no puede instalar paneles solares en su vivienda porque reside en bloques de pisos, no dispone de tejado propio o no puede afrontar una inversión inicial elevada.
Las pequeñas empresas, por su parte, suelen encontrar más dificultades para rentabilizar una instalación fotovoltaica propia si su consumo no es lo bastante elevado o si el espacio disponible es limitado.
Las comunidades energéticas intentan resolver ese problema mediante una fórmula compartida. Una instalación única produce electricidad y esta se reparte entre varios usuarios situados dentro de un radio determinado.
En el caso de Vendimia Solar, la normativa permite incorporar participantes ubicados a un máximo de cinco kilómetros del punto de generación, lo que amplía notablemente el número de vecinos y negocios potencialmente beneficiarios.
Según explicó el alcalde de Almendralejo durante la presentación, una de las ventajas del sistema es que los usuarios no tendrán que hacer obras ni modificar su instalación eléctrica. Tampoco deberán cambiar de comercializadora.
La participación en la comunidad energética se traduce simplemente en que una parte de la electricidad que consumen procederá de la planta fotovoltaica municipal, mientras que el resto seguirá llegando a través de la red convencional.
José María Ramírez subrayó que el principal atractivo del proyecto no es solo medioambiental, sino también económico. Las estimaciones del Ayuntamiento sitúan el ahorro medio para cada familia en torno a 230 euros al año.
En concreto, algunas cifras elevan ese ahorro hasta 231,50 euros anuales por hogar. Para una pyme, el impacto puede ser todavía mayor, especialmente en un momento en el que muchas pequeñas empresas continúan soportando costes energéticos elevados.
La Diputación calcula que el ahorro total generado por Vendimia Solar alcanzará 32.825,80 euros al año. Si esas previsiones se cumplen, la inversión inicial quedaría amortizada en apenas 1,47 años, es decir, menos de un año y medio.
Se trata de un plazo de retorno muy reducido incluso dentro del sector fotovoltaico, donde las instalaciones de autoconsumo suelen amortizarse en periodos de entre cuatro y siete años.
Parte de esa rapidez se explica porque los participantes no tienen que asumir el coste completo de la instalación. La inversión principal ya ha sido cubierta por las administraciones a través del proyecto europeo en el que se integra Vendimia Solar.
Los usuarios únicamente deberán afrontar una serie de cuotas destinadas a regular la participación y el mantenimiento de la comunidad.
El sistema de acceso se realizará mediante un sorteo público. Las personas interesadas deberán inscribirse a través de las asociaciones de sus barrios. El primer paso consistirá en abonar una cuota anual de 10 euros para participar en el proceso de selección y presentar la documentación requerida.
Quienes resulten adjudicatarios tendrán que pagar posteriormente una cuota única de adscripción, fijada en 40 euros para las familias y 70 euros para las pequeñas empresas.
A ello se añadirá una cuota anual de mantenimiento destinada a cubrir la gestión administrativa, el seguro y las labores de conservación de la instalación. En el caso de los hogares será de 35 euros anuales, mientras que las empresas abonarán 72 euros al año. Incluso teniendo en cuenta esos costes, el balance económico sigue siendo claramente favorable para los participantes.
La presidenta de la Diputación de Badajoz, Raquel del Puerto, defendió durante la presentación que el proyecto representa “un paso importante en la transición ecológica de la provincia”.
También insistió en el valor de la colaboración entre instituciones, ciudadanos y tejido empresarial, un elemento que considera imprescindible para que las comunidades energéticas puedan extenderse más allá de las grandes ciudades.
Vendimia Solar forma parte de una estrategia más amplia que la Diputación quiere desplegar en distintos municipios de la provincia.
De hecho, ya existen proyectos similares en preparación en localidades como Valverde de Burguillos y Villanueva de la Serena. La intención es utilizar la experiencia de Almendralejo como un proyecto piloto que sirva para comprobar la viabilidad técnica, económica y administrativa de este tipo de fórmulas.
La iniciativa se enmarca dentro del programa europeo Transcom Euroace, una actuación transfronteriza hispano-portuguesa orientada a impulsar comunidades energéticas locales y nuevas formas de movilidad sostenible.
El proyecto ha sido seleccionado en la tercera convocatoria del Programa de Cooperación Interreg VI A España-Portugal 2021-2027.
El presupuesto total de Transcom Euroace supera los 2,3 millones de euros y cuenta con una cofinanciación del 75% a través del Fondo Europeo de Desarrollo Regional, FEDER. Dentro de ese programa participan socios españoles y portugueses, con el objetivo de crear una red compartida de generación y gestión energética en ambos lados de la frontera.
El hecho de que Almendralejo haya sido una de las primeras ciudades en poner en marcha una comunidad energética de estas características resulta especialmente significativo en una región como Extremadura, donde la producción de energía renovable crece con rapidez, pero donde una parte importante de esa generación sigue orientada a grandes instalaciones destinadas a abastecer otros territorios.
Frente a ese modelo, las comunidades energéticas buscan que una parte de la electricidad producida permanezca en el entorno local y genere beneficios directos para la población.
En lugar de grandes parques alejados de los núcleos urbanos, Vendimia Solar aprovecha una cubierta pública ya existente y redistribuye la energía entre vecinos, empresas y edificios municipales.
Además del ahorro económico, el proyecto permitirá reducir la dependencia de la red eléctrica convencional y disminuir las emisiones asociadas al consumo energético.
Aunque no se han facilitado datos concretos sobre la reducción de CO2, una producción anual cercana a los 94.000 kWh de origen solar supone evitar el uso de electricidad generada con combustibles fósiles durante buena parte del año.
La experiencia de Almendralejo llega en un momento en el que las comunidades energéticas comienzan a multiplicarse en España, aunque todavía con un desarrollo desigual.
La complejidad administrativa, la necesidad de coordinar a distintos usuarios y las dificultades para encontrar financiación han ralentizado la implantación de muchos proyectos. Por eso, la entrada de las administraciones públicas y de los fondos europeos se está revelando como un factor decisivo.
Vendimia Solar no resolverá por sí sola el coste energético de la ciudad, ni cubrirá la totalidad del consumo de las familias y empresas que participen en ella.
Sin embargo, sí demuestra que es posible crear un modelo de generación distribuida en el que los beneficios de la energía solar no queden reservados a quienes tienen una vivienda unifamiliar o capacidad económica para instalar paneles en su tejado.
Ese es, probablemente, el principal valor de la iniciativa. Más allá de los 50 kW instalados o de los 230 euros anuales que puede ahorrar cada familia, el proyecto abre la puerta a una forma distinta de entender la energía: más cercana, compartida y vinculada al territorio.
Si la experiencia funciona y logra replicarse en otros municipios, Almendralejo puede convertirse en una referencia para una nueva generación de comunidades energéticas en el ámbito local.





