Mercedes-Benz ha abierto oficialmente los pedidos del nuevo Clase C eléctrico

El Mercedes Clase C eléctrico destaca por sus más de 700 km de autonomía y carga rápida a 330 kW.

El Mercedes Clase C eléctrico ya tiene precio hasta 751 km de autonomía y tecnología de 800 voltios para plantar cara al BMW i3

Tras la llegada del GLC EQ, la compañía de Stuttgart completa ahora su ofensiva con una berlina que apunta directamente al futuro BMW i3 y que llega con argumentos técnicos de primer nivel: plataforma específica para eléctricos, arquitectura de 800 voltios, carga ultrarrápida y una autonomía homologada que supera ampliamente los 700 kilómetros.

En España, el nuevo Mercedes Clase C eléctrico arranca en 69.800 euros, mientras que en Alemania el precio base se sitúa en 67.711 euros con IVA incluido.

Por el momento, la gama se limita a una única variante denominada C 400 4MATIC, aunque la marca ya ha confirmado futuras versiones de tracción trasera con autonomías cercanas a los 800 kilómetros WLTP y, previsiblemente, opciones AMG de mayor potencia.

La estrategia de Mercedes con este modelo resulta especialmente significativa. El Clase C es uno de los pilares comerciales históricos de la marca, y electrificarlo suponía un movimiento delicado.

A diferencia de anteriores generaciones EQ con diseños diferenciados, el nuevo Clase C eléctrico adopta una aproximación más cercana a los modelos térmicos tradicionales, aunque bajo la carrocería todo es completamente nuevo.

El modelo se asienta sobre la plataforma MB.EA-M, una arquitectura específica para vehículos eléctricos que comparte con el nuevo GLC EQ.

Gracias a ella, Mercedes ha podido integrar un sistema eléctrico de 800 voltios y una configuración técnica orientada tanto a la eficiencia como a las prestaciones.

La primera versión disponible utiliza dos motores eléctricos para ofrecer tracción total y una potencia conjunta de 360 kW, equivalentes a 489 CV, acompañados por un par motor de 800 Nm.

Las prestaciones son propias de un deportivo: acelera de 0 a 100 km/h en apenas 4 segundos y alcanza una velocidad máxima limitada a 210 km/h.

La batería tiene una capacidad cercana a los 94 kWh útiles las distintas fuentes hablan de 94 o 94,5 kWh y permite homologar autonomías muy elevadas. Mercedes anuncia cifras de entre 743 y 762 kilómetros WLTP según configuración, mientras que algunos datos facilitados por la marca elevan la autonomía urbana hasta los 852 kilómetros.

En cualquier caso, el nuevo Clase C eléctrico entra directamente en el reducido grupo de berlinas premium capaces de superar claramente la barrera psicológica de los 700 kilómetros homologados.

Una de las claves para alcanzar esas cifras reside en el trabajo aerodinámico. Mercedes declara un coeficiente aerodinámico Cx de apenas 0,22, un dato extremadamente bajo para una berlina de casi 4,90 metros de longitud.

El diseño exterior refleja claramente esta búsqueda de eficiencia, con una silueta más fluida, un frontal completamente reinterpretado y una trasera inspirada directamente en el GLC EQ.

Visualmente, el Clase C eléctrico mantiene cierta relación con el modelo de combustión, aunque sus proporciones cambian de forma notable.

El capó es más corto, el habitáculo está más adelantado y la distancia entre ejes crece hasta los 2,96 metros. La longitud total se mueve entre los 4,84 y los 4,90 metros según las cifras difundidas durante su presentación.

El frontal destaca especialmente por la enorme parrilla negra iluminada, uno de los nuevos elementos de identidad visual de Mercedes para su gama eléctrica.

En la zaga aparecen unos pilotos con dobles elementos circulares integrados en una moldura horizontal oscurecida, una solución estética ya vista en el GLC EQ.

El interior mantiene la apuesta tecnológica extrema iniciada por Mercedes hace años. El conductor podrá elegir entre dos configuraciones digitales. La primera recurre a la denominada MBUX Superscreen de 33 pulgadas, formada por tres pantallas independientes.

La segunda lleva el concepto un paso más allá mediante la MBUX Hyperscreen de 39,1 pulgadas, una gigantesca superficie continua que integra instrumentación, pantalla multimedia central y una tercera pantalla específica para el acompañante.

Todo el sistema funciona bajo el nuevo software MB.OS, desarrollado internamente por Mercedes y diseñado para integrar funciones avanzadas de inteligencia artificial.

Según la marca, el asistente de voz MBUX ofrecerá una interacción más natural y contextual, acercándose cada vez más a una conversación convencional.

Más allá de la digitalización, el nuevo Clase C eléctrico también apuesta por elevar el nivel de confort y refinamiento. Entre las opciones aparecen elementos como la suspensión neumática AIRMATIC, el eje trasero direccional y un Head-Up Display con realidad aumentada.

El sistema de dirección trasera puede girar hasta 4,5 grados, permitiendo reducir el radio de giro hasta unos 11,2 metros y mejorando notablemente la maniobrabilidad en ciudad y aparcamientos.

Mercedes asegura que este es “el Clase C más deportivo de la historia”, una afirmación respaldada parcialmente por el esquema técnico del vehículo. El eje trasero incorpora un motor eléctrico asociado a una transmisión de dos velocidades, similar a la utilizada en el nuevo CLA eléctrico.

Además, la suspensión neumática opcional permite variar significativamente el equilibrio entre confort y comportamiento dinámico. El paquete Agility & Comfort, que agrupa suspensión neumática y dirección trasera, tiene un coste adicional de 2.944,10 euros en el configurador alemán.

Como suele ocurrir en Mercedes, la lista de opcionales resulta especialmente extensa y puede elevar el precio final con enorme facilidad.

A ello se suman elementos como el sistema de sonido Burmester, el paquete MB.Drive Assist, la cámara de 360 grados, el techo panorámico SKY CONTROL con iluminación integrada o el sistema de navegación con funciones de realidad aumentada. Incluso el convertidor necesario para cargar en estaciones de 400 voltios aparece como un extra opcional.

Y es que uno de los aspectos más llamativos del nuevo Clase C eléctrico es precisamente su sistema de carga. Gracias a la arquitectura de 800 voltios, el modelo admite potencias de hasta 330 kW en corriente continua. Mercedes asegura que puede recuperar aproximadamente 320-325 kilómetros WLTP en apenas 10 minutos y completar una recarga del 10 al 80% en unos 22 minutos.

Sin embargo, existe un matiz importante: para poder cargar en determinadas estaciones de 400 voltios, Mercedes exige montar un convertidor CC-CC opcional cuyo precio ronda los 654 euros. También el cargador embarcado de corriente alterna de 22 kW es opcional, ya que de serie el coche se limita a 11 kW en AC.

Otro punto relevante es la futura expansión de la gama. Mercedes ya ha confirmado una versión de tracción trasera equipada con un único motor de 200 kW. Aunque todavía no se ha anunciado oficialmente su denominación comercial, todo apunta a que podría adoptar un nombre similar a C 300+.

Esta variante debería convertirse en la referencia de autonomía de la gama, acercándose a los 800 kilómetros WLTP gracias a un consumo más reducido.

Más adelante también llegarán diferentes opciones de batería, incluyendo previsiblemente una variante de acceso más asequible. Y aunque Mercedes todavía no lo ha confirmado públicamente, distintas informaciones apuntan al desarrollo de versiones AMG de altas prestaciones.

El posicionamiento comercial del nuevo Clase C eléctrico también resulta interesante frente al resto de la gama Mercedes. Aunque un precio cercano a los 70.000 euros puede parecer elevado, lo cierto es que el modelo eléctrico se sitúa en niveles similares e incluso inferiores a algunos híbridos enchufables equivalentes de la marca.

Por ejemplo, el actual C 400e 4MATIC híbrido enchufable supera los 73.000 euros, mientras que los C 300e y C 300de con tracción total también se sitúan por encima del nuevo eléctrico en determinados mercados.

Esto permite a Mercedes presentar el Clase C eléctrico como una alternativa competitiva dentro de su propia oferta premium.

La producción arrancará en la planta húngara de Kecskemét a partir del mes de junio, mientras que las primeras entregas en España están previstas para septiembre. Todo ello en un contexto especialmente importante para la marca alemana, que necesita reforzar su posición frente a la nueva generación de eléctricos premium europeos y chinos.

El nuevo Clase C eléctrico no solo representa un relevo tecnológico dentro de Mercedes-Benz. También es una prueba de hasta qué punto las berlinas eléctricas premium están entrando en una nueva fase, donde ya no basta con ofrecer grandes pantallas o aceleraciones espectaculares.

La autonomía real, la eficiencia, la velocidad de carga y la integración tecnológica empiezan a convertirse en factores decisivos para unos clientes que cada vez comparan más allá de Tesla.