China pone en marcha un plan histórico para electrificar los camiones pesados

Tras alcanzar una cuota del 29% en 2025, China prepara una nueva fase de expansión para consolidar su liderazgo mundial en el transporte pesado de cero emisiones.

China ha dado un nuevo paso en su estrategia para electrificar el transporte por carretera. Once organismos gubernamentales, encabezados por el Ministerio de Transporte, han presentado un amplio plan nacional destinado a impulsar la adopción masiva de camiones pesados de nueva energía, fijando como objetivo que el 40% de las nuevas matriculaciones de vehículos de más de 12 toneladas correspondan a modelos electrificados antes de 2030.

La iniciativa no se limita a una declaración de intenciones. El documento oficial establece metas concretas para la expansión de la infraestructura, el desarrollo industrial y la transformación logística del país, con el propósito de convertir a los camiones eléctricos y de pila de combustible en un elemento central del transporte de mercancías chino durante la próxima década.

Dentro de la clasificación china de vehículos de nueva energía (NEV) se incluyen los camiones eléctricos de batería, los híbridos enchufables y los modelos impulsados mediante pila de combustible de hidrógeno.

Sin embargo, el crecimiento reciente del sector ha estado liderado principalmente por las variantes eléctricas de batería, especialmente en aplicaciones de corta y media distancia donde los costes operativos ofrecen ventajas cada vez más evidentes frente a las alternativas diésel.

El objetivo fijado por Pekín es especialmente ambicioso. Según el plan, para 2030 la flota de camiones pesados de nueva energía deberá superar los 1,6 millones de unidades, una cifra que representaría aproximadamente el 20% del parque nacional de vehículos pesados. Además, estos vehículos deberán asumir el 18% de todo el volumen de mercancías transportadas por carretera en el país.

La magnitud de estas cifras refleja la importancia estratégica que China concede a la descarbonización del transporte pesado, uno de los sectores más difíciles de electrificar debido a las elevadas necesidades energéticas de los vehículos, las largas distancias recorridas y los exigentes requisitos operativos de las empresas logísticas.

Para facilitar esta transición, el Gobierno ha diseñado un gigantesco programa de infraestructura. Uno de los pilares fundamentales será la construcción de aproximadamente 3.000 estaciones específicas para camiones pesados, combinando puntos de recarga rápida y centros de intercambio de baterías.

Estas instalaciones estarán distribuidas a lo largo de los principales corredores logísticos del país y deberán garantizar la viabilidad operativa de las flotas eléctricas en rutas regionales e interprovinciales.

La apuesta por el intercambio de baterías ocupa un lugar destacado dentro del plan. Las autoridades consideran que esta tecnología puede convertirse en una solución especialmente eficaz para los vehículos industriales, donde los tiempos de parada representan un factor económico crítico.

El documento fomenta además modelos de negocio basados en la separación entre la propiedad del vehículo y la batería, así como sistemas de alquiler de acumuladores, una estrategia que ya están impulsando fabricantes y proveedores tecnológicos chinos.

Otro de los proyectos más llamativos consiste en la creación de 30.000 kilómetros de corredores logísticos de cero emisiones. Estos ejes se desplegarán sobre las principales autopistas nacionales y contarán con una red específica de infraestructuras energéticas para atender a los vehículos pesados electrificados.

La planificación contempla que las nuevas áreas de servicio y aquellas que sean objeto de modernización deban incorporar instalaciones de carga o intercambio de baterías, o al menos reservar espacio suficiente para su futura implantación.

El objetivo es evitar que la infraestructura se convierta en un cuello de botella a medida que aumente la penetración de los camiones eléctricos.

El programa también introduce una fuerte integración entre las redes energéticas y las infraestructuras de transporte. Las autoridades pretenden aprovechar el crecimiento de las energías renovables mediante sistemas que combinen generación fotovoltaica, almacenamiento energético, estaciones de carga y puntos de intercambio de baterías.

Además, se impulsará el uso de electricidad procedente de fuentes renovables para reducir todavía más la huella de carbono del transporte de mercancías.

La electrificación no avanzará de manera uniforme en todo el territorio. El Gobierno ha identificado determinadas regiones prioritarias debido a sus problemas de calidad del aire y a la elevada concentración de actividad industrial. Entre ellas destacan el área metropolitana Pekín-Tianjin-Hebei y la llanura de Fenwei.

En estas zonas, el plan establece que la tasa de electrificación de las rutas regulares de corta distancia deberá superar el 80% antes de finalizar la década. Se trata de recorridos especialmente adecuados para la electrificación debido a que los vehículos operan con trayectos predecibles y regresan regularmente a sus bases logísticas, facilitando la recarga o el intercambio de baterías.

Las aplicaciones prioritarias abarcan sectores como la logística, la minería, los puertos, las acerías, las centrales eléctricas, las industrias químicas y el transporte de mercancías a granel.

El documento también menciona expresamente actividades como el transporte de carbón, cereales y contenedores, consideradas áreas estratégicas para acelerar la sustitución de los camiones diésel.

La administración china pretende respaldar este despliegue mediante una amplia batería de instrumentos financieros. El plan contempla el refuerzo de las ayudas para la compra de vehículos y la construcción de infraestructuras, además de promover el uso de bonos especiales y líneas de financiación verde por parte de los gobiernos locales.

Paralelamente, las autoridades quieren reforzar el marco regulatorio y los sistemas de supervisión. Entre las medidas previstas figura la creación de mecanismos de trazabilidad completa para las baterías utilizadas en estaciones de intercambio, así como plataformas de monitorización de seguridad que permitan controlar el estado operativo de los vehículos durante todo su ciclo de vida.

La estandarización también ocupa un lugar importante en la estrategia. China pretende acelerar la armonización de interfaces de carga, protocolos de comunicación y sistemas de intercambio de baterías para garantizar la interoperabilidad entre fabricantes y operadores. Este aspecto resulta fundamental para evitar la fragmentación tecnológica en un mercado que está creciendo a gran velocidad.

Las cifras actuales ayudan a entender por qué Pekín considera alcanzable este objetivo. Durante 2025 se matricularon en China 231.100 camiones pesados de nueva energía de más de 12 toneladas, un crecimiento interanual del 182%. Gracias a este avance, la cuota de mercado alcanzó aproximadamente el 29% de las nuevas matriculaciones.

El dato más llamativo se produjo en diciembre de 2025, cuando la penetración mensual alcanzó un récord del 53,89%. Este resultado estuvo influido por el adelanto de compras antes de la finalización de determinados programas de subvenciones, aunque puso de manifiesto el enorme dinamismo que está experimentando el sector.

Tras ese pico, las matriculaciones regresaron a niveles más moderados durante los primeros meses de 2026, aunque manteniendo cuotas de mercado muy superiores a las observadas en la mayoría de los mercados occidentales.

El impulso no responde únicamente a factores regulatorios. Según datos citados por medios especializados chinos, los operadores logísticos pueden ahorrar alrededor de 1,2 millones de yuanes, equivalentes a unos 177.000 dólares, durante un ciclo operativo de diez años al utilizar camiones de nueva energía en lugar de modelos diésel convencionales. Esta ventaja económica se ha convertido en uno de los principales motores de adopción.

Fabricantes como CATL están desempeñando un papel relevante en esta transformación. La compañía lanzó en 2025 sistemas estandarizados de intercambio de baterías para camiones pesados y considera que la electrificación del sector podría alcanzar el 50% en apenas unos años si continúan las tendencias actuales.

La comparación internacional muestra claramente la dimensión de la ventaja china. Mientras el mercado chino registró más de 231.000 camiones pesados electrificados en 2025, Europa matriculó ese mismo año apenas 6.372 camiones pesados recargables de más de 16 toneladas, según datos de la ACEA. La cuota europea rondó el 2%, muy lejos de los niveles ya alcanzados por China.

Esta diferencia no solo refleja distintas velocidades de adopción tecnológica. También pone de manifiesto la capacidad de China para coordinar políticas industriales, energéticas y de transporte a gran escala.

Si los objetivos anunciados se cumplen, el país no solo consolidará su liderazgo mundial en vehículos eléctricos ligeros, sino que también podría dominar uno de los segmentos más complejos y estratégicos de la movilidad: el transporte pesado de mercancías, un sector clave para reducir emisiones, mejorar la competitividad logística y acelerar la transformación energética de la economía.