China ya está probando las baterías de sodio en camiones eléctricos: 15.000 kilómetros recorridos

La tecnología destaca por su resistencia al frío extremo, su durabilidad y una mayor estabilidad térmica.

China acelera la revolución del sodio un camión eléctrico demuestra su potencial en condiciones extremas

Las baterías de iones de sodio continúan avanzando en su camino hacia la comercialización a gran escala y China vuelve a situarse a la cabeza de esta carrera tecnológica.

El último ejemplo llega de la mano de FAW Jiefang, el principal fabricante de camiones del Grupo FAW, que ha completado un extenso programa de pruebas con un camión pesado eléctrico equipado con una batería de sodio desarrollada por Hina Battery.

El proyecto supone uno de los ensayos más completos realizados hasta la fecha con esta tecnología aplicada al transporte pesado, un segmento especialmente exigente por las necesidades de autonomía, capacidad de carga y fiabilidad operativa.

Los resultados obtenidos refuerzan la idea de que las baterías de sodio podrían convertirse en una alternativa real al litio en determinadas aplicaciones comerciales.

El vehículo utilizado en las pruebas ha sido un tractor eléctrico FAW Jiefang J6P equipado con una batería de iones de sodio de 339 kWh.

Durante casi siete meses, el camión recorrió más de 15.000 kilómetros en condiciones reales de trabajo, reproduciendo escenarios habituales del transporte de mercancías y sometiéndose además a una amplia batería de pruebas de laboratorio y validación técnica.

Según el fabricante, el programa incluyó ensayos de fiabilidad, pruebas de rendimiento energético y evaluaciones en condiciones ambientales extremas tanto de calor como de frío.

El objetivo era determinar si esta química podía responder a las exigencias de un sector donde los tiempos de inactividad tienen un elevado impacto económico.

Uno de los aspectos más destacados de las pruebas ha sido el comportamiento de la batería en temperaturas extremadamente bajas.

FAW Jiefang asegura que el sistema fue capaz de conservar más del 90% de su capacidad útil incluso a -40 ºC, una cifra especialmente relevante para regiones del norte de China donde los inviernos suelen representar un importante desafío para los vehículos eléctricos.

El rendimiento en climas fríos se ha convertido en uno de los principales argumentos de las baterías de sodio frente a otras tecnologías.

Mientras que muchas baterías de litio experimentan pérdidas significativas de rendimiento cuando las temperaturas descienden de forma pronunciada, el sodio parece ofrecer una mayor estabilidad operativa en estas condiciones.

Otro dato llamativo es el tiempo de carga. Según los responsables del proyecto, la batería puede recargarse completamente en apenas 20 o 25 minutos.

Además, la compañía afirma que mantiene una vida útil superior a los 8.000 ciclos bajo condiciones de carga rápida, una cifra que supera ampliamente los estándares habituales de la industria y que podría resultar especialmente atractiva para flotas de transporte con un uso intensivo de los vehículos.

La seguridad es otro de los apartados donde el sodio pretende marcar diferencias. FAW Jiefang señala que la química empleada presenta una elevada estabilidad térmica y un comportamiento más predecible ante situaciones de estrés, factores especialmente importantes en vehículos pesados que operan durante largas jornadas y transportan grandes cargas.

La relevancia de este proyecto va más allá del propio fabricante de camiones. El ensayo forma parte de una estrategia mucho más amplia impulsada por la industria china para acelerar el desarrollo de las baterías de sodio como alternativa complementaria al litio.

Aunque estas baterías todavía presentan una densidad energética inferior a las mejores celdas de litio actuales, sus ventajas potenciales en coste, disponibilidad de materias primas, durabilidad y rendimiento en frío están despertando un creciente interés.

Hina Battery, socio tecnológico de FAW Jiefang en este proyecto, considera que la evolución de los costes favorecerá una rápida expansión de esta tecnología.

Su director general, Li Shujun, ha señalado anteriormente que los precios de las baterías de sodio podrían igualarse a los de las baterías de litio entre 2027 y 2028.

Según explicó, los costes de producción del sodio continúan reduciéndose mientras que los precios de determinadas materias primas vinculadas al litio muestran una mayor volatilidad.

Los grandes fabricantes de baterías tampoco quieren quedarse atrás. CATL, líder mundial del sector, anunció recientemente planes para invertir 5.000 millones de yuanes, unos 735 millones de dólares, en una nueva instalación destinada a producir hasta 40 GWh de baterías de iones de sodio en la provincia china de Fujian.

La compañía también logró a finales de abril un pedido de 60 GWh para sistemas de almacenamiento energético basados en esta tecnología, una cifra que establece un nuevo récord para el sector. BYD también ha mostrado avances relevantes en este campo.

El fabricante chino ha comunicado el desarrollo de una batería de sodio capaz de alcanzar una vida útil de hasta 10.000 ciclos, mientras que BAIC ha presentado prototipos con densidades energéticas superiores a los 170 Wh/kg, acercándose progresivamente a los niveles que hasta hace poco parecían exclusivos de las baterías de litio más avanzadas.

Para el sector del transporte pesado, estos avances podrían tener importantes implicaciones. La combinación de menores costes potenciales, alta resistencia a las bajas temperaturas, larga vida útil y tiempos de carga reducidos encaja especialmente bien con las necesidades de las flotas comerciales.

Aunque todavía quedan desafíos por resolver antes de una adopción masiva, los resultados obtenidos por FAW Jiefang sugieren que el sodio podría desempeñar un papel relevante en la electrificación de uno de los segmentos más difíciles de descarbonizar.

La compañía ha confirmado que continuará desarrollando tecnologías de nueva energía para ampliar su gama de camiones eléctricos y acelerar la transición hacia un transporte de mercancías con menores emisiones.

Un objetivo en el que las baterías de sodio podrían convertirse en una de las piezas clave durante los próximos años.