Europa se ha dado cuenta de que las marcas chinas han pivotado sus ventas de eléctricos a enchufables para evitar los aranceles.

La Comisión Europea estudia extender su política comercial contra los fabricantes chinos de automóviles a un segmento que hasta ahora había quedado al margen: los híbridos enchufables.
Según diversas informaciones procedentes de Bruselas, la UE tendría previsto imponer derechos compensatorios adicionales a los PHEV fabricados en China para evitar que estos modelos se conviertan en una alternativa para eludir los aranceles ya vigentes sobre los coches eléctricos de batería.
La medida supondría un nuevo capítulo en la creciente tensión comercial entre Europa y China en torno al sector del automóvil. Desde el 31 de octubre de 2024, la Unión Europea aplica aranceles adicionales a los vehículos eléctricos chinos tras concluir una investigación que determinó que las ayudas públicas recibidas por los fabricantes en su mercado doméstico generaban una distorsión de la competencia.
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Estos aranceles se suman al gravamen de importación estándar del 10% que ya existía. Como resultado, fabricantes como BYD soportan un arancel total del 27%, mientras que Geely alcanza el 28,8%.
En el caso de SAIC, matriz de la marca MG, la tasa total asciende al 45,3%, convirtiéndose en el fabricante más afectado por las medidas europeas.
Sin embargo, los híbridos enchufables no fueron incluidos en aquella investigación ni en las medidas posteriores. Esta excepción ha permitido a los fabricantes chinos reorganizar parcialmente su estrategia comercial en Europa, impulsando la llegada de modelos PHEV para mantener su crecimiento en el mercado comunitario.
El caso de BYD se ha convertido en uno de los ejemplos más visibles de esta tendencia. La marca china ha reforzado de forma notable su oferta de híbridos enchufables en Europa durante los últimos meses y los resultados ya son evidentes en algunos mercados clave.
En mayo de 2026, la compañía anunció que se había convertido por primera vez en la marca de híbridos enchufables más vendida de Alemania, con 4.290 matriculaciones.
Dentro de esa cifra destacó especialmente el éxito del SUV compacto Atto 2 DM-i, que registró 2.113 nuevas matriculaciones durante el mes. También contribuyeron de forma importante el Seal U DM-i y el familiar Seal 6 DM-i Touring.
Más recientemente, la marca amplió su oferta con la incorporación del Dolphin G DM-i, reforzando aún más su presencia en este segmento.
Los datos reflejan hasta qué punto los híbridos enchufables han ganado peso dentro de la estrategia europea de BYD. Aproximadamente el 70% de las nuevas matriculaciones de la marca en Alemania correspondieron a modelos PHEV, mientras que los vehículos eléctricos puros representaron alrededor del 30%.
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Aunque se trata de cifras de un único mercado, muestran una tendencia que las autoridades comunitarias consideran cada vez más relevante.
Precisamente este desplazamiento de las ventas desde los eléctricos de batería hacia los híbridos enchufables es uno de los factores que ha llevado a Bruselas a actuar.
Según publica el diario alemán Handelsblatt, la Comisión Europea considera que la actual situación ha generado una nueva vía de entrada para vehículos que también podrían beneficiarse de ayudas públicas chinas, aunque hasta ahora no estuvieran sujetos a medidas correctoras.
La iniciativa resulta especialmente significativa porque llega apenas unos meses después de que la propia Comisión negara públicamente que estuviera preparando aranceles para los híbridos enchufables chinos. No obstante, el rápido crecimiento de este tipo de vehículos habría acelerado la revisión de la estrategia europea.
De acuerdo con la información disponible, ya se habría puesto en marcha una investigación antisubvenciones centrada específicamente en los híbridos enchufables fabricados en China.
Los líderes europeos tenían previsto abordar la cuestión durante una reciente cumbre comunitaria, aunque por el momento no ha trascendido el resultado definitivo de las discusiones.
Uno de los aspectos más llamativos del proceso es el aparente cambio de posición de Alemania. Durante el debate sobre los aranceles a los coches eléctricos chinos, el Gobierno alemán mostró reticencias y defendió una postura más abierta hacia Pekín debido a los intereses de su industria automovilística. Sin embargo, en esta ocasión las informaciones apuntan a que Berlín no estaría mostrando la misma oposición.
La posible aplicación de aranceles adicionales seguiría un esquema similar al utilizado con los vehículos eléctricos de batería. Esto significa que las tasas podrían variar en función de cada fabricante y del nivel de ayudas detectado durante la investigación. No obstante, las estimaciones iniciales apuntan a que los gravámenes serían inferiores a los aplicados a los eléctricos puros.
La razón principal reside en la propia configuración técnica de los híbridos enchufables. En estos vehículos, la batería representa una parte menor del valor total del automóvil en comparación con un coche eléctrico de batería, por lo que el impacto de las subvenciones asociadas a este componente sería más limitado.
Para los fabricantes chinos, la medida supondría un nuevo desafío en uno de sus mercados prioritarios. Europa se ha convertido en un destino estratégico para grupos como BYD, MG o Geely, que buscan ampliar su presencia internacional aprovechando su capacidad de producción y su competitividad en costes.
Al mismo tiempo, la decisión podría tener consecuencias para la evolución del mercado europeo. Los híbridos enchufables han experimentado un renovado interés entre algunos compradores gracias a su capacidad para combinar conducción eléctrica en trayectos diarios con la flexibilidad de un motor de combustión para viajes largos.
Si los nuevos aranceles terminan encareciendo estos modelos importados desde China, el equilibrio competitivo dentro del segmento podría modificarse de forma significativa.
Por ahora, la investigación continúa y todavía no se conocen los detalles definitivos de las posibles tasas. Sin embargo, el mensaje que llega desde Bruselas parece claro: después de actuar contra los coches eléctricos chinos, la Comisión Europea está dispuesta a extender su vigilancia a los híbridos enchufables para evitar que se conviertan en una puerta trasera para sortear las medidas comerciales ya existentes.











