La marca japonesa lanza este nuevo modelo para intentar recuperar cuota de mercado en el segmento de los eléctricos.

El Nissan PIXO ya tiene precio en Alemania, donde arranca por 19.990 euros, la misma cifra que pide Renault por su hermano técnico, el Twingo eléctrico.
Las primeras entregas están programadas para principios de 2027, y en España se conocerán las tarifas en diciembre de este año.
El regreso de Nissan al segmento A llega de la mano de un modelo fabricado en Novo Mesto, Eslovenia, que comparte plataforma y mecánica con el Renault Twingo eléctrico.
Si estás pensando en comprar un coche eléctrico:
Se trata de un movimiento estratégico de la Alianza Renault-Nissan para rentabilizar el desarrollo de un urbanita eléctrico asequible, en un momento en que el segmento A empieza a revivir gracias a la electrificación.
El PIXO mide 3.796 mm de longitud, 1.512 mm de altura y 1.790 mm de anchura, con una distancia entre ejes de 2.492 mm.
A pesar de los cambios estéticos para diferenciarlo del Twingo, la similitud entre ambos modelos es evidente, mucho más que con el Dacia Spring de segunda generación, que también utiliza la misma base técnica pero ha optado por un lenguaje de diseño más diferenciado.
Bajo el capó, el Nissan PIXO monta un motor eléctrico de 82 CV (60 kW) y una batería LFP (litio-ferrofosfato) de 27,5 kWh de capacidad.
Esta configuración le permite recorrer hasta 259 km según el ciclo WLTP, una cifra adecuada para los desplazamientos urbanos y periurbanos que son su razón de ser.
La carga rápida forma parte del equipamiento de serie en todos los mercados europeos, con un pico de 50 kW que permite recuperar del 15 al 80% de batería en aproximadamente 28 minutos.
La carga en corriente alterna llega hasta los 11 kW, también incluida de serie, lo que facilita la recarga nocturna en casa o en el trabajo sin necesidad de instalar un punto de carga más potente.
En Alemania, el Nissan PIXO se ofrece con tres niveles de acabado bien diferenciados.
Todo lo que debes saber para viajar con un coche eléctrico
El modelo de acceso, denominado Engage, arranca por 19.990 euros e incluye instrumentación digital de 7 pulgadas, pantalla táctil de 10,1 pulgadas con Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos, climatizador, faros LED, frenada automática de emergencia, asistente de mantenimiento de carril y reconocimiento de señales de tráfico.
El nivel intermedio Advance se sitúa en 21.290 euros y suma navegador basado en Google Maps con planificador de rutas, el asistente de inteligencia artificial Gemini y cámara de marcha atrás.
El tope de gama Evolve alcanza los 22.690 euros y añade llantas de 18 pulgadas, sensor de lluvia, retrovisores con plegado eléctrico, levas tras el volante para regular la retención de la frenada regenerativa, función One Pedal, detección de ángulo muerto, asistente de aparcamiento y control de crucero adaptativo.
Esta estructura de tres acabados contrasta con la del Renault Twingo, que en la mayoría de mercados se comercializa con dos niveles de equipamiento más paquetes opcionales.
No obstante, la diferencia responde a estrategias comerciales distintas: mientras los fabricantes franceses apuestan por flexibilidad en la configuración, las marcas asiáticas suelen preferir equipamientos cerrados que simplifican la elección del cliente.
En el interior, el PIXO destaca por la posibilidad de deslizar las plazas traseras hasta 17 cm, lo que permite priorizar el espacio para las piernas de los pasajeros o el volumen del maletero según las necesidades.
Es una solución práctica en un coche de estas dimensiones, donde cada centímetro cuenta.
Aunque Nissan no ha confirmado todavía las tarifas para España, todo apunta a que el PIXO también arrancará por debajo de la barrera psicológica de los 20.000 euros antes de ayudas.
El anuncio oficial está previsto para diciembre de 2026, con entregas a partir de los primeros meses de 2027.
El lanzamiento del PIXO tiene implicaciones más allá del producto en sí: demuestra que la colaboración entre fabricantes dentro de alianzas como la de Renault-Nissan permite amortizar desarrollos costosos y ofrecer coches eléctricos a precios competitivos.
En un mercado europeo que busca democratizar la movilidad eléctrica, modelos como el PIXO o el Nissan Micra eléctrico refuerzan la apuesta de las marcas tradicionales frente a los fabricantes chinos, que han irrumpido con fuerza en el segmento de los urbanitas asequibles.
La llegada del PIXO también marca el regreso de Nissan al segmento A, una categoría que la marca japonesa había abandonado hace años pero que ahora recupera gracias a la electrificación.
El nombre PIXO, por cierto, no es nuevo: Nissan ya lo utilizó entre 2009 y 2013 para un pequeño urbano de gasolina fabricado en India bajo acuerdo con Suzuki, aunque aquel modelo no tuvo demasiado éxito comercial.
Esta nueva generación eléctrica llega en un contexto muy diferente, con infraestructuras de recarga más desarrolladas, ayudas públicas en muchos países y una creciente conciencia sobre la movilidad sostenible.
El verdadero desafío será convencer a los compradores de que un coche eléctrico de estas características puede cubrir sus necesidades diarias sin las limitaciones que tradicionalmente se asociaban a los vehículos de batería.









