El beneficio fiscal permite deducir hasta 3.000 euros por la compra de un coche eléctrico, tal y como establece la normativa publicada en el BOE.

Se ha confirmado la prórroga de la deducción fiscal en el IRPF del 15 % por la compra de coches eléctricos nuevos, una medida ya en vigor y recogida en el Boletín Oficial del Estado.
Esta deducción estará disponible hasta el 31 de diciembre de 2026 y permite a los contribuyentes aplicar un descuento de hasta 3.000 euros en su declaración de la renta, siempre que se cumplan los requisitos establecidos.
El objetivo es reforzar el marco de apoyo a la movilidad eléctrica mediante un incentivo fiscal directo, automático y accesible, que ya forma parte de la normativa vigente y que se aplica en el ejercicio fiscal en el que se matricule el vehículo o se realice un pago anticipado dentro del plazo legal.
Requisitos para acogerse a la deducción
Para poder aplicar la deducción del 15% en el IRPF por la compra de un coche eléctrico, deben cumplirse varios requisitos fundamentales.
El vehículo debe ser nuevo, no están incluidos los coches eléctricos de segunda mano o vehículos que ya han sido matriculados.
La matriculación del coche debe haberse realizado en España entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2026.
El vehículo no puede superar los 45.000 euros sin incluir el i.va. Es decir no puede tener un precio de venta al público superior a 54.450 euros.
El coche no puede estar afecto a una actividad económica, lo que significa que no debe estar vinculado a ninguna actividad profesional o empresarial.
Cuánto se puede deducir por la compra de un coche eléctrico
La deducción fiscal en el IRPF por la compra de un coche eléctrico es de un 15% pero tiene un límite máximo muy claro: el ahorro máximo es de 3.000 euros.
Este límite existe porque la normativa establece que la base máxima sobre la que se aplica la deducción del 15% es de 20.000 euros.
Es decir, el 15% no se calcula sobre el precio total del coche, sino solo hasta ese importe máximo. A partir de ahí, cualquier euro adicional que cueste el vehículo no genera más deducción.
Para entenderlo mejor, conviene verlo con ejemplos reales, utilizando precios sin IVA y también el precio final que paga el comprador.
Si una persona compra un coche eléctrico cuyo precio es de 15.000 euros sin IVA, el precio de venta al público con el 21% de IVA es de 18.150 euros.
En este caso, la deducción del 15% se aplica sobre esos 15.000 euros. El resultado es una deducción de 2.250 euros en la declaración del IRPF.
En el caso de un coche eléctrico con un precio de 20.000 euros sin IVA, el precio de venta al público con IVA asciende a 24.200 euros. El 15% aplicado sobre esos 20.000 euros da como resultado el máximo legal de deducción, que es de 3.000 euros.
A partir de ese punto, la deducción no aumenta, aunque el coche sea más caro. Por ejemplo, si se adquiere un coche eléctrico con un precio de 30.000 euros sin IVA, lo que supone 36.300 euros con IVA incluido, la deducción seguirá siendo exactamente la misma: 3.000 euros.
Conviene también recordar que, además del límite de deducción, existe también un límite de precio del vehículo para poder acogerse al incentivo.
El coche eléctrico debe tener un precio de venta sin impuestos igual o inferior a 45.000 euros sin IVA, es decir 54.450 euros, precio de venta al público.
Cuándo se aplica la deducción
La deducción se aplica al presentar la declaración del IRPF correspondiente al ejercicio fiscal en el que se haya matriculado el vehículo.
Por ejemplo, si el coche se compra y matricula en 2026, la deducción se aplicará en la declaración de la renta que se presenta en 2027.
Existe una excepción prevista para casos en los que se haya realizado un pago a cuenta o anticipo, como una reserva o señal, en un ejercicio anterior.
En ese caso, el coche puede matricularse dentro de los dos ejercicios fiscales siguientes al del pago anticipado, y aún así conservar el derecho a la deducción.
Esto significa que si alguien paga una reserva en 2025, pero el coche se matricula en 2027, podrá aplicar la deducción en la campaña de la renta de 2027, ya que se encuentra dentro del plazo máximo permitido.
Ahora bien, hay un punto importante que conviene aclarar: la deducción solo tiene efecto si el contribuyente tiene impuestos que pagar en su declaración del IRPF.
Es decir, no se trata de una devolución automática, sino de un descuento sobre la cuota a ingresar. Si el comprador no tiene suficiente base imponible o no le sale a pagar, la deducción se pierde total o parcialmente, ya que no se puede restar lo que no se debe.
Además, la deducción fiscal del 15% por la compra de un coche eléctrico no se puede acumular ni aplazar para otros ejercicios fiscales.
La normativa establece que la deducción solo se aplica en el ejercicio en el que se matricula el vehículo, o en su caso, en el que se realiza el pago anticipado, si se cumplen las condiciones específicas.
Está normativa es la general para todas las comunidades autónomas, pero Navarra, por ejemplo tiene una tributación especial.
Qué documentación se necesita
Para poder justificar la deducción ante la Agencia Tributaria, el comprador debe conservar:
- La factura de compra del coche eléctrico, con desglose del precio sin impuestos.
- El documento de matriculación, que debe acreditar que es la primera matrícula del vehículo en España.
- En su caso, el justificante del pago anticipado si se acogió a esa vía.
No es necesario presentar esta documentación junto a la declaración de la renta, pero sí debe conservarse durante el periodo habitual de revisión o inspección, en caso de que la Agencia Tributaria lo requiera.
No hace falta realizar ninguna gestión especial, ni inscribirse en ningún programa. La deducción se incluye como una casilla más en la declaración de IRPF y se aplica automáticamente si los datos son correctos.







