El BYD Atto 2 también se fabricará en Europa, siguiendo los pasos del Dolphin Surf, que ya se produce en Hungría

Ambos modelos evitarán los aranceles a los coches eléctricos fabricados en China y podrán acogerse a la ayuda máxima del Plan Auto+.

BYD ha activado el engranaje definitivo de su expansión en Europa. Ya no se trata solo de exportar modelos desde China, sino de fabricarlos directamente en suelo europeo, una decisión estratégica con profundas implicaciones para el mercado automovilístico del continente.

La producción del Dolphin Surf, su modelo eléctrico más asequible, ya ha comenzado en la planta de Hungría, marcando el inicio de una nueva etapa para la marca china.

Este movimiento no solo permite a BYD sortear los aranceles impuestos por la Unión Europea a los coches eléctricos fabricados en China, sino también acceder a las ayudas máximas previstas en el Plan Auto+.

Con más de 960 empleados trabajando ya en la fábrica, la mayoría húngaros, BYD inaugura una etapa de producción industrial con sabor europeo.

Esta planta está diseñada para alcanzar una capacidad anual de 200.000 vehículos una vez entre en funcionamiento a pleno rendimiento, objetivo previsto para finales de año.

Pero no se trata solo de una cifra ambiciosa: es la puerta de entrada para consolidarse en el competitivo segmento de los eléctricos urbanos, donde el Dolphin Surf ha demostrado tener un fuerte tirón.

El Dolphin Surf, que en España ya se vende desde los 19.990 euros en su versión de acceso (con batería de 30 kWh y una autonomía de 220 km WLTP), promete precios aún más ajustados ahora que se fabrica en Europa.

La versión superior, equipada con una batería de 40 kWh, eleva la autonomía hasta los 322 km WLTP y parte de los 23.990 euros.

Con producción europea, estos precios podrían descender ligeramente, o bien permitir a la marca incluir más equipamiento manteniéndose dentro de los rangos de precios competitivos.

Además del impacto directo en el coste de venta al evitar aranceles, la fabricación en Europa permite a BYD acceder a ayudas públicas en mercados donde se exige una mínima presencia industrial en el continente.

Es el caso de España, donde el nuevo Plan Auto+ restringe las subvenciones a coches fabricados o ensamblados en la Unión Europea.

En este marco, los vehículos producidos en Hungría pueden acceder a la ayuda máxima de 4.500 euros, lo que refuerza aún más la competitividad del modelo en el mercado nacional.

Hungría ha sido elegida como centro de operaciones logístico e industrial. La sede europea de la marca ya se ha trasladado desde los Países Bajos a Budapest, reforzando el papel del país centroeuropeo como eje de su estrategia continental.

A esto se suma la experiencia previa acumulada en su planta de autobuses eléctricos en Komárom, activa desde 2017, que ha servido como base tecnológica e industrial para este nuevo salto.

Pero BYD no se detiene ahí. Según ha confirmado el propio fabricante, el próximo modelo que entrará en producción en Europa será el Atto 2, un coche urbano completamente eléctrico que se posicionará por debajo del Dolphin Surf, tanto en tamaño como en precio.

Este modelo tiene como objetivo reforzar la presencia de BYD en el segmento más popular del mercado eléctrico: el de los coches urbanos asequibles. Aunque aún no hay una fecha oficial para el inicio de su fabricación, todo apunta a que se ensamblará también en la planta húngara.

El BYD Atto 2 es, por tanto, una pieza clave en la segunda fase de esta ofensiva industrial. Su llegada no solo permitirá ampliar la gama de producción local, sino también diversificar el perfil de clientes a los que la marca puede llegar.

Frente al Dolphin Surf, que ya se ha convertido en uno de los modelos eléctricos más vendidos en España, ocupando el tercer puesto en el ranking del inicio de 2026, el Atto 2 aspira a conquistar a quienes buscan un SUV eléctrico asequible y práctico.

Este paso adelante por parte de la marca china no es un movimiento aislado ni puntual. La planta húngara es solo la primera de una red de infraestructuras que BYD está desplegando por Europa.

Para el próximo otoño está previsto el inicio de operaciones en una segunda fábrica, esta vez en Turquía. Esta planta se enfocará en modelos de mayor tamaño como es el BYD Seal U.

Este despliegue responde también a un cambio de paradigma. Al invertir en plantas europeas, BYD ha sabido adaptarse al nuevo marco regulatorio, convirtiendo una barrera en una oportunidad.