Europa ahorra 30.000 millones de euros en gas gracias a la energía solar

¿Dónde estás los «iluminados» que dijeron que las renovables no eran rentables?

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La energía fotovoltaica ha permitido a Europa evitar más de 30.000 millones de euros en importaciones de gas durante los seis primeros meses de 2026, según las estimaciones de SolarPower Europe presentadas el 1 de septiembre.

Esta cifra refleja el valor del combustible fósil que no ha sido necesario importar gracias a la electricidad generada por las instalaciones solares desplegadas en el continente.

El cálculo, basado en datos monitorizados diariamente por la asociación, subraya el creciente papel estratégico de la fotovoltaica como herramienta de seguridad energética en un contexto de elevada volatilidad internacional.

El ahorro económico se ha acelerado especialmente durante el verano de 2026, cuando la mayor disponibilidad de radiación solar ha coincidido con un incremento de los precios de los combustibles fósiles.

A la tensión provocada por la invasión rusa de Ucrania se ha sumado la inestabilidad derivada del conflicto en Oriente Próximo, que ha vuelto a evidenciar la vulnerabilidad de las cadenas de suministro energético basadas en hidrocarburos.

Walburga Hemetsberger, directora ejecutiva de SolarPower Europe, ha destacado que la generación solar ha aportado enormes beneficios económicos desde el inicio de la última crisis en Oriente Medio. «Depender del suministro de petróleo y gas es, sin duda, una estrategia energética arriesgada.

Los oleoductos y las rutas marítimas han demostrado ser vulnerables a las interrupciones en repetidas ocasiones. Este no es un problema que el sector de los combustibles fósiles pueda solucionar fácilmente», ha señalado.

El verano de 2026 ha puesto de manifiesto la importancia de contar con fuentes de generación renovable que no dependan de recursos hídricos ni de sistemas de refrigeración.

Las olas de calor y las sequías registradas en distintas zonas de Europa han reducido la eficiencia de algunas centrales térmicas, llegando incluso a provocar su cierre temporal.

La disminución del nivel de los embalses ha limitado la producción hidroeléctrica, mientras que los bajos niveles de agua para refrigeración han afectado también a la generación nuclear.

Al mismo tiempo, las temperaturas extremas han incrementado la demanda eléctrica asociada al uso intensivo de sistemas de aire acondicionado.

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La combinación de una menor disponibilidad de determinadas tecnologías convencionales y una mayor demanda ha ejercido presión sobre los mercados eléctricos, contribuyendo a elevar los precios de la electricidad.

En este escenario, la elevada producción fotovoltaica durante las horas de mayor radiación ha permitido cubrir parte de la demanda y reducir la necesidad de recurrir a generación basada en combustibles fósiles.

SolarPower Europe estima que durante todo 2026 la generación solar podría evitar decenas de miles de millones de euros adicionales en importaciones de gas, aunque la cifra final dependerá de la evolución de los precios del combustible.

La metodología de cálculo se basa en el valor del gas que puede evitarse gracias a la electricidad producida por el parque solar europeo, lo que convierte a la fotovoltaica no solo en una herramienta de descarbonización, sino también en un elemento de reducción de costes energéticos.

España representa uno de los mercados europeos donde el crecimiento de la fotovoltaica y la energía eólica ha tenido un impacto especialmente significativo sobre el sistema eléctrico.

Un análisis de Ember publicado en junio de 2026 apuntaba a una reducción considerable de la influencia del gas en la formación del precio mayorista de la electricidad.

Según sus estimaciones, en 2021 los ciclos combinados marcaban el precio marginal aproximadamente durante el 52% de las horas. Durante los cinco primeros meses de 2026, esta proporción había descendido hasta el 9%.

Esta evolución coincide con el fuerte crecimiento de la generación renovable en España. Entre 2021 y 2025, la producción eólica y solar aumentó un 37%, permitiendo desplazar una parte de la generación fósil y reduciendo la exposición del mercado eléctrico a las variaciones del precio del gas. Ember estimó que esta transformación estaba permitiendo a los hogares españoles ahorrar una media de 10 euros mensuales en su factura eléctrica.

La elevada producción renovable registrada durante la primavera de 2026 en la Península Ibérica volvió a poner de manifiesto esta tendencia.

Una mayor disponibilidad de electricidad procedente de la fotovoltaica y la eólica permitió cubrir una parte importante de la demanda y limitar el impacto del encarecimiento de los combustibles fósiles sobre el precio de la electricidad.

Este fenómeno ha reforzado la idea de que la descarbonización del sistema eléctrico no es solo una cuestión medioambiental, sino también económica.

Más allá de la reducción de emisiones, SolarPower Europe destaca también el papel de las renovables como elemento de seguridad energética.

La producción eléctrica doméstica reduce la exposición europea a posibles interrupciones en las rutas de suministro de combustibles fósiles, tanto por gasoductos como por transporte marítimo.

Las infraestructuras utilizadas para el transporte de hidrocarburos han demostrado ser vulnerables en múltiples ocasiones, lo que convierte a la generación renovable en una alternativa más estable y predecible.

El avance de la fotovoltaica en Europa no solo está transformando el mix de generación, sino que también está adquiriendo una dimensión económica y estratégica.

La capacidad de producir electricidad localmente permite reducir importaciones de gas, mejorar la seguridad energética y disminuir la exposición de los mercados europeos a las fluctuaciones internacionales de los combustibles.

Este proceso se está acelerando gracias al aumento de la capacidad instalada, que ha convertido a la energía solar en una de las principales fuentes de generación eléctrica del continente.

La cifra de 30.000 millones de euros evitados en solo seis meses ilustra la escala del impacto económico de la transición energética.

En un momento en que los precios de los combustibles fósiles siguen expuestos a la incertidumbre geopolítica, la fotovoltaica se consolida como una herramienta de estabilización de costes y de reducción de la dependencia externa.

La evolución del mercado eléctrico español, con una caída drástica del peso del gas en la formación de precios, ofrece un ejemplo concreto de cómo el despliegue renovable puede traducirse en beneficios tangibles para hogares y empresas.

Esta noticia importa porque demuestra que la transición hacia las energías renovables no es solo una apuesta de futuro, sino una estrategia que ya está generando resultados económicos y geopolíticos en el presente.

La capacidad de Europa para reducir su dependencia de los combustibles fósiles importados está directamente ligada a la velocidad con la que despliega capacidad fotovoltaica y eólica.

Los datos de 2026 confirman que esa transformación está en marcha y que sus efectos son cada vez más visibles tanto en los mercados como en las facturas de los ciudadanos.