El Ford F-Line E se ha presentado en la feria Solutrans 2025 con una autonomía de 300 kilómetros y versiones de hasta 26 toneladas diseñadas para el mercado europeo.

En un momento clave para el transporte de mercancías en Europa, Ford Trucks ha dado un paso que llevaba tiempo pendiente: la presentación oficial de su primer camión eléctrico de producción, el F-Line E.
Este modelo, que verá la luz comercialmente en 2026, supone mucho más que la simple electrificación de un vehículo pesado. Representa la apuesta definitiva del fabricante por un segmento que se transforma rápidamente y donde no hay espacio para quedarse atrás.
La presentación del F-Line E tuvo lugar en la feria Solutrans 2025, celebrada en Lyon. Allí, en uno de los escaparates más relevantes de la industria europea del transporte, Ford Trucks mostró la versión final del camión, no como prototipo, sino como producto listo para producción.
Además, ofreció pruebas dinámicas, lo que supuso un mensaje claro para clientes e industria: este camión ya es real, tangible, y está preparado para competir.
Hasta ahora, Ford Trucks había sido el único gran fabricante sin un modelo eléctrico en su gama de transporte pesado.
Una situación que quedará atrás gracias a este vehículo desarrollado por Ford Otosan, la histórica alianza entre Ford Motor Company y el conglomerado turco Koç Holding.
Será precisamente en Turquía donde se fabriquen estos camiones eléctricos, en las mismas plantas donde ya se produce la gama F-Line diésel.
De hecho, en Solutrans se expusieron ambas variantes, reforzando la estrategia dual de la marca: mantener la oferta tradicional mientras se impulsa una transición eléctrica efectiva.
El Ford F-Line E estará disponible en dos variantes principales: una versión 6×2 de 26 toneladas y otra 4×2 de 19 toneladas, cubriendo así una buena parte de las necesidades del transporte regional y de media distancia en Europa.
El corazón de estos camiones eléctricos es un sistema de propulsión completamente eléctrico desarrollado por ZF, que entrega una potencia continua de 310 kW (equivalente a 421 CV) y un par motor máximo de 2.470 Nm, lo que garantiza empuje incluso en condiciones exigentes como cuestas pronunciadas o cargas extremas.
La versión 4×2 cuenta con un motor algo más compacto, de 235 kW continuos, pero sigue ofreciendo cifras suficientes para tareas urbanas o rutas más cortas, con un pico de 290 kW.
Ambas versiones destacan por su capacidad de entrega instantánea de par, una de las ventajas más notables de la propulsión eléctrica, y por contar con una transmisión automática de tres velocidades que mejora la gestión energética y la respuesta dinámica.
En cuanto al sistema energético, el Ford F-Line E monta baterías NMC (níquel, manganeso y cobalto), una química muy utilizada en vehículos eléctricos de gran capacidad por su densidad energética.
La versión 6×2 incluye cuatro paquetes de 98 kWh, lo que suma un total de 392 kWh brutos (314 kWh útiles). Esto se traduce en una autonomía máxima de hasta 300 kilómetros, según el fabricante.
La cifra, como siempre, dependerá de variables como el estilo de conducción, el tipo de carga, la orografía del terreno y la temperatura exterior.
Para la versión más ligera, el 4×2, el paquete energético es más pequeño: 294 kWh brutos (235 kWh útiles). Aun así, promete hasta 250 kilómetros de autonomía, una cifra adecuada para repartos interurbanos o logísticas de última milla en zonas metropolitanas amplias.
Un aspecto clave del F-Line E es su capacidad de carga rápida. El modelo 6×2 admite potencias de hasta 285 kW en corriente continua, mientras que el 4×2 puede cargar hasta 213 kW.
Esto permite recuperar del 20% al 80% de carga en menos de 45 minutos, lo que facilita su uso intensivo con paradas planificadas. Las baterías están montadas en los largueros laterales del chasis, optimizando el espacio y rebajando el centro de gravedad.
Más allá del sistema eléctrico, el F-Line E ha sido concebido desde el principio como un camión adaptado a las condiciones reales del transporte europeo.
El modelo mostrado en Lyon montaba suspensión mecánica en el eje delantero y neumática en el trasero, con una capacidad de carga por eje de 8 toneladas delante y 11,5 toneladas detrás.
Las llantas de aluminio de 22,5 pulgadas y el chasis diseñado para aceptar todo tipo de carrozados lo convierten en una base versátil para distintas aplicaciones.
El diseño modular del vehículo permite adaptarlo a configuraciones específicas de refrigeración, construcción o distribución. En el caso del modelo 6×2 mostrado, se montó una carrocería frigorífica de la firma Lamberet, reforzando su uso como camión de media distancia para productos perecederos.
La fabricación de toda la gama F-Line E correrá a cargo de Ford Otosan, en Turquía, que también produce la gama F-Max. Esto garantiza economías de escala y un control más eficiente de la cadena de suministro.
En mercados como Alemania, la distribución la gestionará F-Trucks Deutschland GmbH, el importador oficial desde 2021 y parte del grupo Stegmaier.
El lanzamiento del F-Line E no es solo una novedad tecnológica. Es un mensaje directo al mercado: Ford Trucks quiere ocupar un lugar relevante en la carrera por descarbonizar el transporte profesional.
Y lo hace con una oferta que, si bien llega más tarde que la de otros competidores, se presenta con especificaciones competitivas, autonomía realista y una infraestructura de producción sólida.
Este movimiento llega en un momento en que las regulaciones medioambientales en Europa se endurecen y los operadores logísticos buscan alternativas que reduzcan su huella de carbono sin comprometer la eficiencia ni los costes operativos.
Con el F-Line E, Ford Trucks se coloca en la parrilla de salida para competir con marcas como Volvo, Mercedes-Benz o Scania, que ya han desplegado sus soluciones eléctricas.
Etiqueta: camiones eléctricos.





