Limitado a solo 1.980 unidades, el Renault 5 Turbo 3E busca convertirse en un coche de colección.

Renault ha decidido romper todas las reglas con el lanzamiento del coche más caro de su historia: el Renault 5 Turbo 3E. La reinterpretación eléctrica y descomunal de un icono de los años 80 no ha dejado a nadie indiferente, ni lo va a hacer.
La marca francesa acaba de abrir el proceso de reservas para un vehículo que podría cambiar la percepción del coche eléctrico como algo aburrido o limitado.
Pero la gran pregunta que flota en el ambiente es simple: ¿merece la pena pagar más de 155.000 euros por un Renault, por muy especial que sea?.
El Renault 5 Turbo 3E tiene una potencia de 540 CV desarrollada por dos motores eléctricos independientes, un par de 4.800 Nm y un peso contenido en 1.450 kilos.
Este pequeño monstruo acelera de 0 a 100 km/h en apenas 3,5 segundos y puede alcanzar los 270 km/h. Sus cifras son de superdeportivo, pero su inspiración sigue siendo aquella «pelotilla» de rallys que en los años 80 hizo soñar a toda una generación.
Y es precisamente en esa nostalgia donde Renault ha encontrado el filón. El diseño del R5 Turbo 3E rinde un homenaje descarado al modelo original, aunque actualizado a los nuevos tiempos con una carrocería de cuatro metros de largo y una anchura bestial de 2,03 metros.
La batería de iones de litio de 70 kWh promete hasta 400 kilómetros de autonomía, una cifra razonable si tenemos en cuenta las prestaciones que ofrece.
Además, gracias a su arquitectura de 800 voltios, puede recargarse del 15% al 80% en solo 15 minutos usando un cargador de 350 kW. Todo en este coche ha sido pensado para maximizar la experiencia de conducción… y la atención mediática.
Sin embargo, lo que de verdad ha puesto a hervir los foros y redes sociales es su precio. Renault ha confirmado que el R5 Turbo 3E costará 155.000 euros para las primeras 500 reservas, aunque advierten que esa cifra podría incrementarse para el resto de las 1.980 unidades que se fabricarán.
Una cantidad que, comparativamente, coloca al pequeño eléctrico en el terreno de superdeportivos consagrados como el Porsche 911 Carrera, que parte de 157.835 euros en España.
Aquí es donde empieza la gran polémica. ¿Es razonable pagar más por un Renault que por un Porsche? Para muchos, la respuesta automática sería un rotundo no. Pero Renault parece tener otra idea en mente: vender emociones, exclusividad y un pedazo de historia renovada, no simplemente un coche rápido. El Renault 5 Turbo 3E no pretende competir en cifras, sino en sensaciones.
El proceso de compra también refuerza esa sensación de exclusividad. Primero, los interesados deben rellenar un formulario en la web oficial de Renault, elegir su concesionario y esperar ser contactados.
Después, deberán abonar un depósito de 50.000 euros, lo que les dará derecho a reservar un número concreto de unidad (previo pago de un extra, claro está).
Más tarde, en 2026, podrán configurar a su gusto su Turbo 3E con un catálogo de opciones casi infinito, incluidas decoraciones inspiradas en los Renault 5 Turbo de competición más legendarios.
La entrega final está prevista para 2027, tras un proceso de personalización que promete hacer de cada unidad un modelo único.
Este enfoque a la carta refuerza aún más la idea de que no estamos ante un coche para cualquiera. Renault no solo quiere vender un vehículo eléctrico deportivo, quiere vender una pieza de colección.
El número de unidades fabricadas, 1.980 no es casual: es un homenaje al año en que se lanzó el primer Renault 5 Turbo. Cada detalle ha sido cuidadosamente pensado para construir un relato potente y emocional que justifique el precio.
Lo que está claro es que Renault no ha querido hacer un eléctrico más. Ha querido demostrar que en la era de las baterías también se puede hacer un coche pasional, extremo y, por qué no decirlo, provocador.
En una época donde la transición ecológica a menudo parece sinónimo de coches homogéneos y grises, el R5 Turbo 3E es un golpe en la mesa. Una declaración de intenciones que muchos aplaudirán y otros tantos criticarán.
¿Tiene sentido pagar más de 155.000 euros por un Renault eléctrico, cuando por ese dinero se puede acceder a un Porsche 911, un Audi R8 de ocasión o incluso un Lotus Emira de combustión?.
Eso dependerá de cuánto valor le dé cada comprador a la exclusividad, la nostalgia y el carisma. Y es ahí donde Renault parece haber entendido algo muy importante: la compra de un coche como este no se decide con la cabeza, sino con el corazón.
Puede que para algunos el R5 Turbo 3E sea una aberración elitista, para otros será la encarnación moderna de un mito. Lo único seguro es que, como su antecesor de los 80, este Renault no va a pasar desapercibido.
Y quizás, en un futuro no tan lejano, veremos cómo los 155.000 euros de hoy parecen una ganga para un coche que ya empieza a dibujarse como una futura joya de colección.
¿Pagarías 155.000 euros por un Renault Turbo 3E eléctrico?