Xiaomi consigue fabricar 600.000 coches eléctricos en apenas 22 meses

Tras consolidar su producción en China, Xiaomi perfila su salto a mercados internacionales.

La división de vehículos eléctricos de Xiaomi ha alcanzado los 600.000 vehículos entregados en solo 22 meses desde que realizó su primera entrega el 3 de abril de 2024.

El dato no destaca únicamente por el volumen alcanzado, sino por la rapidez con la que la compañía ha transformado una marca asociada exclusivamente a la electrónica de consumo en un fabricante con peso propio en el mercado del coche eléctrico.

Cuando la compañía anunció oficialmente su entrada en la fabricación de automóviles el 30 de marzo de 2021, lo hizo en un momento en el que el mercado chino de vehículos eléctricos ya contaba con actores consolidados y con una competencia feroz en precios, tecnología y escala industrial.

Xiaomi llegaba tarde a la fiesta. Pero lo que ha ocurrido desde entonces no encaja en la narrativa habitual de “nuevo fabricante que aprende lentamente”.

El lanzamiento del Xiaomi SU7 el 28 de marzo de 2024 marcó el verdadero inicio comercial. Se trataba de un sedán eléctrico que competía de forma directa con el Tesla Model 3, tanto en planteamiento técnico como en posicionamiento de mercado.

Aquel primer año, 2024, cerró con 139.471 unidades entregadas, una cifra notable para una marca sin trayectoria previa en automoción.

Sin embargo, fue en 2025 cuando la maquinaria industrial alcanzó velocidad de crucero. Xiaomi EV entregó 411.837 vehículos en ese ejercicio, superando con amplitud sus propios objetivos internos.

Diciembre de 2025 se convirtió en un punto de inflexión simbólico al superar las 50.000 unidades en un solo mes, el mejor registro mensual desde su entrada en el mercado.

En el reparto interno de volúmenes, el SU7 mantuvo el protagonismo durante buena parte del año, con 258.164 unidades entregadas en 2025.

Pero el equilibrio cambió tras la llegada del Xiaomi YU7 el 26 de junio de 2025. Este SUV eléctrico de tamaño mediano, concebido para competir directamente con el Tesla Model Y, alteró el centro de gravedad comercial de la marca.

En apenas seis meses desde su lanzamiento, el YU7 superó las 150.000 entregas, más del doble del ritmo inicial que logró el SU7 en un periodo comparable.

El dato no es menor en un mercado como el chino, donde el segmento SUV mantiene una demanda estructuralmente más robusta que el de las berlinas medias.

La fotografía de enero de 2026 es especialmente reveladora. Xiaomi reportó 39.002 entregas ese mes. De ellas, 37.869 correspondieron al YU7, es decir, el 97,10 % del total.

En términos prácticos, el SUV no solo se convirtió en el modelo dominante dentro de la gama, sino que fue el vehículo eléctrico individual más vendido en China por ventas minoristas durante ese mes.

Esto ocurrió en un contexto de enfriamiento estacional del mercado de NEV, lo que refuerza la lectura de que la demanda del YU7 no responde únicamente a un pico coyuntural.

Mientras tanto, el SU7 entraba en la fase final de su primera generación. La producción cesó a comienzos de febrero de 2026 y la marca abrió pedidos anticipados del modelo actualizado el 7 de enero, con lanzamiento oficial previsto para abril.

Esta transición no es meramente estética: marca el paso de una etapa fundacional a otra en la que Xiaomi ya no compite como debutante, sino como fabricante con escala consolidada.

En paralelo, la compañía presentó en febrero de 2025 el Xiaomi SU7 Ultra, una variante de mayores prestaciones que amplía el posicionamiento tecnológico de la marca.

Aunque su volumen no se ha detallado con la misma profundidad que el de los modelos principales, su existencia apunta a una estrategia que no se limita al crecimiento cuantitativo, sino también a la construcción de imagen y margen.

El acumulado de 600.000 unidades entregadas en 22 meses adquiere mayor dimensión cuando se observa la progresión anual. En 2024, la compañía aún estaba desplegando capacidad industrial y ajustando procesos.

En 2025, la escala ya permitió cuadruplicar prácticamente el ritmo inicial. Y ahora, para 2026, el fundador, presidente y consejero delegado Lei Jun ha fijado un nuevo objetivo: 550.000 entregas en un solo año.

Si se cumple, supondrá un incremento aproximado del 34 % respecto al desempeño de 2025. Pero más allá del porcentaje, el reto es estructural.

Mantener el crecimiento requerirá sostener la cadencia productiva, evitar cuellos de botella y gestionar la transición del SU7 a su versión renovada sin generar vacíos comerciales.

También se abre un capítulo estratégico adicional. Diversos informes apuntan a que Xiaomi está validando condiciones para una posible entrada en el mercado europeo en 2027.

Aunque no existe un calendario oficial detallado para 2026 en materia de exportación, la hipótesis de expansión internacional encaja con la lógica de un fabricante que ya ha consolidado una base doméstica significativa.

En menos de dos años, Xiaomi EV ha pasado de ser una promesa industrial a convertirse en un actor con cifras propias de fabricante establecido.

El cambio de liderazgo interno del SU7 al YU7 ilustra una capacidad de adaptación rápida a las preferencias del mercado. La actualización del sedán y la posible ampliación de gama en 2026 indican que la compañía no concibe el crecimiento como un fenómeno puntual, sino como un proceso continuo.

La pregunta que queda en el aire no es si Xiaomi puede fabricar coches eléctricos en volumen, porque las 600.000 entregas ya responden a eso.

La cuestión es si podrá sostener esa curva cuando la novedad haya dejado de ser un factor diferencial y cuando la competencia reaccione.

El objetivo de 550.000 unidades en 2026 será la primera gran prueba de madurez para una marca que, en apenas 22 meses, ha dejado de ser una recién llegada para convertirse en uno de los nombres que más rápido están escribiendo su propia historia dentro del sector eléctrico chino.