La empresa china Hithium Energy Storage Technology ha confirmado su intención de instalar en Navarra una gran planta dedicada a la fabricación de baterías para almacenamiento energético.

Un proyecto industrial que podría suponer una inversión de alrededor de 400 millones de euros y la creación de entre 700 y 1.000 puestos de trabajo.
La iniciativa, que todavía debe completar diferentes fases administrativas y de planificación, sitúa a la comunidad foral en el radar europeo de una industria que está creciendo con rapidez al calor de la expansión de las energías renovables y la electrificación del sistema energético.
El anuncio llega tras meses de negociaciones entre el Gobierno de Navarra y la compañía asiática, especializada en sistemas de almacenamiento energético a gran escala.
La presidenta de la comunidad, María Chivite, ha explicado que ambas partes firmarán en las próximas semanas un acuerdo para impulsar el proyecto mediante fórmulas de colaboración público-privada, previsiblemente a través de una empresa conjunta.
El objetivo es levantar una gigafactoría orientada a la producción de celdas y al ensamblaje de sistemas completos de almacenamiento energético, conocidos como BESS (Battery Energy Storage Systems), una tecnología clave para gestionar la generación intermitente de las energías renovables.
En términos industriales, la operación podría marcar un punto de inflexión para la estrategia energética de Navarra.
El Ejecutivo foral considera que la llegada de Hithium permitiría reforzar el posicionamiento de la comunidad en la cadena de valor europea de las tecnologías de almacenamiento, un segmento que se está consolidando como una pieza esencial del nuevo sistema eléctrico basado en fuentes renovables.
La producción de baterías estacionarias no solo permite almacenar electricidad generada por parques solares o eólicos, sino también estabilizar la red y gestionar picos de demanda, algo cada vez más relevante en un contexto de electrificación acelerada.
Hithium es una empresa relativamente joven dentro del ecosistema global de baterías, pero ha logrado escalar con rapidez en el mercado internacional.
Fundada en 2019 y con sede en Xiamen, en China, la compañía se ha especializado desde su origen en soluciones de almacenamiento energético a gran escala.
Actualmente cuenta con centros de investigación y producción en varias ciudades chinas y también dispone de instalaciones en Dallas, en Estados Unidos.
Según los datos disponibles en los contenidos analizados, la empresa se ha convertido en uno de los actores más relevantes del segmento de almacenamiento estacionario, siendo líder en su categoría en China y situándose entre los principales proveedores a nivel global.
El proyecto navarro representaría, además, uno de los primeros pasos relevantes de la compañía para consolidar su presencia industrial en Europa.
Según ha señalado el director de inversiones de Hithium, Hao Wang, la implantación en Navarra debe entenderse como el inicio de una relación a largo plazo con la región.
La empresa continúa evaluando diferentes aspectos del desarrollo de la planta junto al Gobierno foral y con la colaboración de Sodena, la sociedad pública encargada de atraer inversión y fomentar proyectos empresariales en la comunidad.
La planta que se estudia construir en Navarra estaría dedicada tanto a la producción de celdas como al ensamblaje de sistemas completos de almacenamiento.
Esto significa que no se trataría únicamente de una instalación de integración o montaje final, sino de una infraestructura industrial con capacidad para desarrollar componentes clave de las baterías.
En términos tecnológicos e industriales, este tipo de instalaciones son comparables a las denominadas gigafactorías que han proliferado en Europa durante los últimos años, impulsadas por la creciente demanda de baterías tanto para movilidad eléctrica como para almacenamiento energético.
Uno de los aspectos que todavía no está completamente definido es la ubicación exacta de la futura planta.
Las autoridades navarras han señalado que el proyecto se encuentra en fase de evaluación y que todavía deben completarse diferentes trámites administrativos antes de que la inversión pueda materializarse definitivamente.
Entre las localizaciones que se han analizado se encuentran antiguas instalaciones industriales en el municipio de Galar, cerca de Esquíroz y al sur de Pamplona, donde se encontraban las instalaciones de BSH.
No obstante, la decisión final sobre el emplazamiento aún no está cerrada.
La posible implantación de Hithium también ha generado cierto debate político e industrial en el norte de España.
Durante el último año, el Gobierno vasco había anunciado un memorando de entendimiento con la empresa china para explorar la posibilidad de desarrollar proyectos de almacenamiento energético en Euskadi.
En aquel momento se planteó la posibilidad de que la compañía eligiera esa comunidad como base para su expansión en el sur de Europa, aunque el acuerdo no incluía cifras concretas de inversión ni un calendario definido.
Finalmente, la empresa ha optado por Navarra como destino prioritario para su proyecto industrial, lo que ha provocado interpretaciones diferentes desde los distintos gobiernos autonómicos.
Fuentes del Ejecutivo vasco han señalado que uno de los factores determinantes podría haber sido el margen de ayudas públicas permitido por la normativa europea en determinadas zonas.
En el caso de Navarra, algunos de los emplazamientos industriales analizados están catalogados como zonas asistidas, lo que permitiría acceder a subvenciones de hasta el 20% de la inversión, frente al límite del 15% que se aplicaría en Euskadi.
Desde el Gobierno navarro, sin embargo, se ha puesto el acento en el trabajo de negociación desarrollado durante los últimos meses y en las características del ecosistema industrial de la comunidad.
El consejero de Industria y Transición Ecológica y Digital Empresarial, Mikel Irujo, ha subrayado que Navarra cuenta con una larga trayectoria vinculada a las energías renovables y con una red de empresas, centros tecnológicos y entidades de investigación que pueden facilitar el desarrollo de proyectos industriales avanzados.
En este sentido, uno de los elementos que el Ejecutivo foral considera especialmente relevante es la posible colaboración entre Hithium y centros de investigación como el Centro Nacional de Energías Renovables (CENER).
Este tipo de alianzas permitiría desarrollar programas de innovación tecnológica, formación especializada y transferencia de conocimiento que refuercen la competitividad del proyecto a largo plazo.
Irujo también ha señalado que la aspiración del Gobierno navarro es que las baterías producidas en la futura planta puedan llevar el sello de “Made in Navarra”, una expresión que refleja la intención de integrar el proyecto dentro del tejido industrial local.
Esto implicaría la participación de proveedores regionales, empresas auxiliares y centros de formación en la cadena de valor del proyecto, generando un efecto tractor más allá del empleo directo que pueda generar la gigafactoría.
En términos de empleo, las estimaciones varían según las fuentes. Algunos de los contenidos analizados sitúan la creación de puestos de trabajo en torno a los 700 empleos directos, mientras que otras informaciones elevan esa cifra hasta aproximadamente 1.000 trabajadores.
En cualquier caso, se trataría de uno de los proyectos industriales más relevantes en la comunidad en los últimos años, tanto por volumen de inversión como por impacto en el empleo cualificado.
La decisión de Hithium se ha comunicado además en un contexto político significativo.
La presidenta navarra y los responsables de la empresa mantuvieron un encuentro con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, en el Palacio de La Moncloa, donde trasladaron el interés de la compañía por instalarse en la comunidad foral.
El respaldo institucional del Gobierno central puede resultar relevante en proyectos de esta escala, especialmente en lo que se refiere a financiación, apoyo regulatorio o programas vinculados a la transición energética.
Más allá del impacto regional, la posible gigafactoría de Hithium refleja una tendencia más amplia en la industria energética europea.
La creciente penetración de energías renovables está impulsando una demanda cada vez mayor de soluciones de almacenamiento capaces de equilibrar la producción eléctrica y garantizar la estabilidad de la red.
En ese contexto, las baterías estacionarias se están convirtiendo en una infraestructura estratégica para el sistema energético del futuro.
Europa, que durante años ha dependido en gran medida de proveedores asiáticos para las baterías, está intentando reforzar su capacidad industrial en este ámbito.
Aunque gran parte del debate se ha centrado en las baterías para vehículos eléctricos, el almacenamiento estacionario está experimentando una expansión paralela que podría alcanzar dimensiones comparables en la próxima década.
Si el proyecto de Hithium llega finalmente a materializarse, Navarra podría posicionarse como uno de los polos emergentes de esta industria en el continente.
La inversión prevista, el potencial impacto en el empleo y la integración con el ecosistema tecnológico regional convertirían a la gigafactoría en un elemento clave dentro de la estrategia de reindustrialización ligada a la transición energética.
En última instancia, el interés de Hithium por establecerse en Navarra ilustra cómo el almacenamiento energético está dejando de ser un segmento marginal para convertirse en una pieza central del nuevo modelo energético.
Para regiones con tradición industrial y fuerte presencia de renovables, como es el caso navarro, atraer este tipo de inversiones no solo implica actividad económica inmediata, sino también la oportunidad de participar en una de las cadenas de valor tecnológicas más relevantes de la transición energética global.






