El 25% de los coches vendidos en febrero en Reino Unido fueron 100% eléctricos

La movilidad eléctrica consolida su crecimiento en turismos y vehículos comerciales ligeros en 2026.

Uno de cada cuatro conductores que compró un coche nuevo en el Reino Unido en febrero de 2026 optó por un modelo 100% eléctrico, consolidando el liderazgo del país en la transición hacia la movilidad de cero emisiones.

Según el último boletín Electric Car Count de la organización independiente New AutoMotive, los vehículos eléctricos de batería (BEV) alcanzaron el 25% de cuota de mercado y más de un tercio de todas las nuevas matriculaciones correspondieron a vehículos con enchufe, sumando BEV e híbridos enchufables (PHEV).

El giro del mercado se explica, en buena medida, por el desplome de los combustibles tradicionales. Las matriculaciones de coches diésel cayeron en febrero un 10,5% respecto al mismo mes del año anterior, mientras que las de gasolina retrocedieron un 8%.

Frente a esta caída, los híbridos convencionales (HEV) y los PHEV se dispararon un 15,2% y un 20,6% respectivamente, hasta el punto de situar a los HEV como la tecnología con mayor cuota en el mes, con un 34,9% de las compras.

En el acumulado del año, los HEV representan ya el 34,3% del mercado, la gasolina el 27,4%, los BEV el 22,3% y los PHEV el 11,2%, mientras el diésel queda relegado al 4,9%.

Este salto en las tecnologías electrificadas se produce en paralelo a la aplicación del ZEV Mandate, el sistema británico que obliga a los fabricantes a alcanzar cada año un porcentaje mínimo de ventas de vehículos de cero emisiones.

Aunque el objetivo nominal para turismos en 2026 se sitúa en el 33% de ventas ZEV, las numerosas flexibilidades del sistema y los créditos asociados a las mejoras de CO₂ en los vehículos de combustión han rebajado el “objetivo real” de mercado al 19,4%.

El crecimiento de los híbridos, que ayudan a mejorar las cifras oficiales de emisiones, ha permitido a las marcas generar más créditos y reducir la presión regulatoria, hasta el punto de que el mercado ya supera el objetivo efectivo, con un 22% de cuota BEV en el acumulado del año.

Los analistas de New AutoMotive advierten de que esta arquitectura regulatoria entraña riesgos para los objetivos climáticos del país.

El mayor protagonismo de los PHEV, cuya huella real de emisiones suele ser significativamente superior a la que reflejan las cifras oficiales, puede inflar sobre el papel la reducción de CO₂ sin trasladarla plenamente a la carretera.

Una estrategia basada en explotar al máximo la flexibilidad de los créditos, en lugar de acelerar de forma decidida la venta de eléctricos puros, podría ralentizar el ritmo de descarbonización del parque.

En el segmento de las furgonetas, la fotografía es similar, aunque con un punto de partida más atrasado. Febrero registró un repunte del mercado y una cuota récord para las furgonetas eléctricas, en un crecimiento impulsado exclusivamente por los modelos enchufables.

Los PHEV más que duplicaron sus ventas y superaron el 5% de cuota mensual, mientras que las BEV se quedaron cerca del 14% del mercado, en un contexto de descensos en el resto de combustibles.

En el acumulado del año, las furgonetas eléctricas de batería suman ya el 11,95% de las matriculaciones, frente a un 79,3% que todavía siguen siendo diésel y un 5,3% de PHEV.

El contraste más llamativo llega, sin embargo, en los segmentos de camiones pesados y motocicletas, donde la electrificación avanza a un ritmo muy inferior. En los últimos doce meses, el 99,4% de las nuevas matriculaciones de vehículos pesados correspondió a modelos diésel, con solo un 0,61% de camiones eléctricos.

En el mes más reciente analizado, apenas nueve camiones de cero emisiones entraron en servicio, en un mercado además en retroceso.

Las motos no presentan un panorama mucho mejor: en el acumulado del año, las eléctricas apenas representan el 2,7% de las matriculaciones y, además, retroceden más de un 20% respecto al año anterior, mientras las motocicletas de gasolina siguen creciendo.

Pese a que, sobre el papel, las motos y ciertos usos urbanos de camiones ligeros deberían ser de los segmentos más fáciles de electrificar, con recorridos más cortos, patrones de uso predecibles y arquitecturas más simples, la realidad apunta a una transición muy desigual entre categorías.

Este desfase refuerza, según el informe, la necesidad de marcos regulatorios claros y específicos para cada tipo de vehículo, capaces de acelerar la adopción de tecnologías de cero emisiones allí donde el mercado, por sí solo, no termina de reaccionar.

Fuente de Datos: New Aumotive.