La energía eólica ya aporta el 19% de toda la electricidad europea

Informe de estadísticas de 2025 y perspectivas a 2030 de la energía eólica en Europa.

Europa volvió a acelerar con fuerza el despliegue de energía eólica en 2025. Según los datos publicados por WindEurope, el continente instaló 19,1 GW de nueva potencia durante el año pasado, frente a los 16,4 GW de 2024.

El crecimiento consolida la recuperación del sector y anticipa una segunda mitad de la década mucho más dinámica, impulsada por turbinas más potentes, una mayor actividad en Alemania y el despegue del repowering.

La mayor parte del crecimiento siguió llegando desde tierra firme. De los 19,1 GW instalados, 17,2 GW correspondieron a parques eólicos terrestres, mientras que solo 2 GW procedieron de instalaciones marinas. Esto significa que el 90% de toda la nueva capacidad conectada en Europa en 2025 fue onshore.

Alemania volvió a ejercer como motor absoluto del mercado europeo. El país añadió 5.232 MW de nueva capacidad terrestre y otros 503 MW en eólica marina, hasta alcanzar 5,7 GW en total. Por sí sola, Alemania representó cerca del 30% de toda la nueva potencia instalada en Europa.

La distancia con el resto de países fue muy notable. Turquía ocupó la segunda posición con 2.142 MW, seguida de Suecia con 1.767 MW.

España recuperó parte del terreno perdido en ejercicios anteriores y cerró el año con 1.563 MW instalados, una cifra superior a la de 2024 y que vuelve a situarla entre los mercados más activos del continente.

Francia sumó 1.006 MW de nueva potencia terrestre y 408 MW offshore, mientras que Reino Unido volvió a apoyarse principalmente en la eólica marina, con apenas 201 MW onshore y 1.049 MW offshore. Finlandia, Polonia, Lituania e Italia completaron el grupo de países más activos.

Con estas cifras, la potencia eólica acumulada en Europa ya alcanza los 304 GW. Alemania continúa liderando con 77,7 GW, muy por delante de España, que mantiene la segunda posición con 33,2 GW, y de Reino Unido, con 32,9 GW.

La gran decepción del año volvió a ser la eólica marina. Los 2 GW conectados en 2025 representan el peor dato desde 2016. Solo Alemania, Francia y Reino Unido pusieron en marcha nuevos parques offshore durante el año.

La explicación está en los retrasos acumulados en los proyectos, el aumento de costes y los largos plazos de construcción, que siguen penalizando a una tecnología llamada a jugar un papel clave en la transición energética europea.

Mientras la offshore se atasca, la eólica terrestre continúa creciendo de forma más constante y, sobre todo, con turbinas cada vez más grandes.

La potencia media de los aerogeneradores instalados en tierra alcanzó los 5,2 MW en 2025, frente a los 4,6 MW del año anterior. Se trata del mayor salto registrado en los últimos años y confirma que las máquinas de entre 6 y 7 MW ya están empezando a convertirse en el nuevo estándar.

Rumanía fue el país que instaló los aerogeneradores terrestres más potentes, con una media de 6,6 MW por turbina. Finlandia se situó muy cerca, con 6,5 MW, seguida de Suecia, con 6,4 MW. Lituania también destacó con una media de 6,2 MW.

España se colocó ligeramente por encima de la media europea, con 5,7 MW por aerogenerador. Francia, en cambio, volvió a quedar muy por detrás, con solo 3,5 MW de media.

El motivo principal no es tecnológico, sino administrativo: las restricciones y retrasos en la concesión de permisos siguen dificultando la instalación de turbinas de mayor tamaño.

En la eólica marina también continúa creciendo la potencia unitaria de los aerogeneradores. Las turbinas conectadas a red en 2025 tuvieron una media de 10,7 MW, frente a los 10,1 MW de 2024. Alemania volvió a situarse a la cabeza, con una media de 12,3 MW por máquina, mientras que Reino Unido alcanzó los 11,4 MW.

La tendencia apunta a que esta evolución continuará durante los próximos años. Los pedidos firmados en 2025 para futuros parques offshore ya alcanzan una media de 14,6 MW por turbina, lo que anticipa un nuevo salto en capacidad y reducción de costes por megavatio instalado.

La energía eólica produjo 465 TWh en la Unión Europea durante 2025 y mantuvo una cuota del 19% sobre toda la demanda eléctrica.

Esto la consolida como una de las grandes fuentes de generación del continente, muy por delante del carbón y acercándose cada vez más al gas. Solo la energía nuclear y la hidráulica aportaron más electricidad en el conjunto de la UE.

La cifra de generación fue ligeramente inferior a los 475 TWh de 2024, no por una menor capacidad instalada, sino por unas condiciones de viento menos favorables durante buena parte del año.

La razón de este retroceso no fue la falta de capacidad, sino unas condiciones de viento menos favorables. El primer trimestre del año estuvo marcado por una menor intensidad del viento en buena parte del continente.

A esto se sumaron mayores restricciones de vertido de energía en varios mercados, provocadas por la saturación de las redes eléctricas.

Dinamarca volvió a ser el país europeo con mayor dependencia de la energía eólica. Durante 2025, el 50% de toda su electricidad procedió del viento. Lituania e Irlanda ocuparon la segunda posición, ambas con un 33%.

Por detrás aparecieron Reino Unido, con un 31%; Suecia, con un 30%; Países Bajos, con un 29%; y Alemania, con un 28%. Finlandia y Portugal alcanzaron el 25%, mientras que España se quedó en el 23%, todavía con una aportación muy relevante, pero ya fuera del grupo de países que supera el 25%.

El comportamiento de la generación eólica volvió a mostrar hasta qué punto el sistema eléctrico europeo depende cada vez más de esta tecnología.

El récord de producción diaria se registró el 6 de enero, cuando los parques eólicos europeos generaron alrededor de 2.800 GWh. Equivale a una potencia media cercana a los 119 GW funcionando de forma continua durante todo un día.

En el extremo contrario, el 18 de julio marcó el mínimo anual, con solo 470 GWh producidos, suficientes para cubrir apenas el 7% de la demanda eléctrica europea en esa jornada.

Otro de los mensajes más relevantes del informe es el creciente peso del repowering. La renovación de parques antiguos ha dejado de ser una opción secundaria para convertirse en una necesidad industrial.

En 2025 Europa desmanteló 0,9 GW de capacidad eólica antigua, pero puso en marcha 2 GW de nueva capacidad procedente de proyectos de repotenciación. La diferencia muestra que esta práctica empieza a ganar velocidad.

El contexto explica por qué será cada vez más importante. Actualmente, 34 GW de la flota eólica europea tienen más de 20 años.

Para 2030 esa cifra ascenderá hasta 65 GW. Dinamarca, España y Portugal figuran entre los países con parques más envejecidos, mientras que Alemania y España concentran el mayor volumen de capacidad susceptible de ser renovada, con 22 GW y 20 GW respectivamente que ya superan los 15 años de antigüedad.

La principal ventaja del repowering es que permite multiplicar la producción sin necesidad de ocupar nuevos emplazamientos. Según WindEurope, la sustitución de turbinas antiguas por modelos modernos puede triplicar la generación eléctrica y, al mismo tiempo, reducir el número total de aerogeneradores.

Además, estos proyectos aprovechan infraestructuras ya existentes, conexiones a red disponibles y terrenos donde la operación eólica ya ha sido validada.

De cara al futuro, WindEurope prevé que Europa instale otros 151 GW entre 2026 y 2030. Si se cumple esa previsión, el continente alcanzará los 439 GW de potencia eólica acumulada al final de la década. De ellos, 366 GW corresponderían a parques terrestres y 73 GW a instalaciones marinas.

Para 2026 se esperan 25 GW de nueva capacidad, repartidos entre 19 GW onshore y 6 GW offshore. Aun así, el propio sector reconoce que el principal obstáculo sigue siendo el mismo: los permisos y las redes eléctricas.

Alemania vuelve a destacar como excepción dentro del panorama europeo. Durante 2025 autorizó 20,8 GW de nueva capacidad eólica terrestre y logró reducir el plazo medio de concesión de permisos hasta 17 meses. Ningún otro gran mercado europeo se acerca todavía a ese ritmo.

La conclusión del informe es clara. Aunque la eólica marina seguirá siendo estratégica y concentrará buena parte de la inversión futura, el verdadero crecimiento de Europa continuará apoyándose sobre la eólica terrestre.

Hasta 2030, el 77% de todas las nuevas instalaciones previstas en el continente estarán en tierra. En la Unión Europea, esa proporción será todavía mayor, alcanzando el 83%.

Europa entra en una nueva etapa para la energía eólica. Alemania acelera, España recupera impulso, las turbinas son cada vez más potentes y el repowering empieza a abrir una nueva fase de crecimiento.

La eólica terrestre se consolida como el gran motor de la transición energética europea y, si continúan mejorando los permisos y las redes, la segunda mitad de la década puede marcar el mayor salto de toda su historia.

Fuente de Datos: Wind Europe.