El 32% de los coches vendidos en la provincia de Navarra en Abril fueron eléctricos

Lugo, Tarragona y Baleares superan el 20% mientras Madrid y Barcelona se quedan en la media nacional del 14%.

El coche eléctrico sigue avanzando en España, pero lo hace a diferentes velocidades según el territorio. Los últimos datos de matriculaciones a particulares en abril de 2026 muestran un mapa claramente desigual, donde algunas provincias ya están plenamente inmersas en la transición, mientras otras aún permanecen rezagadas.

En lo más alto destaca con claridad Navarra, que alcanza un impresionante 32% de cuota de eléctricos en las compras de particulares.

Es decir, prácticamente uno de cada tres coches vendidos en esta comunidad fue 100% eléctrico, una cifra que marca el ritmo a nivel nacional.

Junto a Navarra aparece un grupo de provincias que consolidan esta tendencia al alza. Lugo (24%), Tarragona (22%) y Baleares (20%) se sitúan también muy por encima de la media, confirmando que tanto el norte como los territorios insulares están empujando con fuerza la electrificación del parque automovilístico.

En un segundo escalón encontramos mercados ya bastante maduros, con cifras cercanas o superiores al 18%, como Lleida, Guadalajara, Valencia o A Coruña. En todos estos casos, el coche eléctrico ha dejado de ser una opción minoritaria para convertirse en una alternativa real dentro del proceso de compra.

Mientras tanto, grandes mercados como Madrid se sitúan en torno al 15%, en línea con otras provincias como Pontevedra, Murcia o Valladolid. Son cifras que reflejan un crecimiento sostenido, aunque todavía con margen para acercarse a los líderes.

La media nacional se sitúa en el 14%, lo que evidencia que España avanza, pero aún con importantes diferencias internas. Barcelona, Alicante o Asturias se mueven en ese entorno, consolidando una base cada vez más amplia de usuarios particulares que optan por el vehículo eléctrico.

Pero hay un elemento especialmente llamativo en estos datos: desmontan uno de los grandes mitos del sector. Aunque se pueda pensar que el coche eléctrico destaca sobre todo en las grandes ciudades, la realidad es bien distinta.

De igual modo, muchos podrían esperar que Madrid y Barcelona liderasen este ranking por tamaño, renta o infraestructura, pero los datos dicen justo lo contrario.

Son provincias de menor tamaño o con características específicas, como Navarra, Lugo o Baleares, las que están tirando del mercado.

Esto sugiere que factores como la movilidad diaria más predecible, una mayor facilidad para instalar puntos de carga domésticos o incluso una menor dependencia del vehículo de empresa están jugando un papel clave en la adopción.

Sin embargo, el contraste aparece con claridad en la parte baja de la tabla. Provincias como Sevilla, Gipuzkoa o Ciudad Real apenas alcanzan el 10%, mientras que otras como Cádiz, La Rioja o Huelva caen incluso por debajo de ese nivel.

En el otro extremo, territorios como Cuenca, Ceuta o Melilla registran cifras testimoniales, con cuotas del 5% o inferiores.

Este mapa refleja no solo el distinto ritmo de adopción tecnológica, sino también factores clave como la renta, la disponibilidad de infraestructura de recarga o el acceso a ayudas e incentivos.

Donde estas variables están alineadas, el coche eléctrico avanza con rapidez. Donde no, la transición sigue siendo más lenta.

A pesar de estas diferencias, la tendencia es clara: el canal particular está acelerando su apuesta por el coche eléctrico en España.

Y aunque todavía lejos de los niveles de los países más avanzados de Europa, algunas provincias ya empiezan a marcar el camino hacia un cambio que, poco a poco, se consolida en todo el país.