El parque eléctrico se ha multiplicado por cinco en tres años impulsado por la bajada de precios y la expansión de la recarga.

El parque eléctrico del país se ha multiplicado por cinco en solo tres años y el sector cree posible superar las 600.000 unidades antes de terminar 2026. Bélgica acaba de superar una cifra que refleja el cambio acelerado que vive el mercado del automóvil europeo.
Esta semana se ha matriculado el vehículo eléctrico número 500.000 del país, un hito que llega apenas tres años después de alcanzar las primeras 100.000 unidades y que confirma la rápida expansión de la movilidad de cero emisiones.
La celebración tuvo lugar en Zaventem, donde EV Belgium y Polestar realizaron una entrega simbólica de llaves para conmemorar el momento.
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Más allá del acto institucional, el dato evidencia cómo el coche eléctrico ha pasado de ocupar un espacio minoritario a convertirse en una alternativa cada vez más presente en el mercado belga.
A comienzos de 2023, Bélgica celebraba la llegada a las 100.000 matriculaciones de vehículos eléctricos de batería. Desde entonces, el crecimiento ha sido constante hasta multiplicar por cinco esa cifra en solo tres años.
Para EV Belgium, este avance representa algo más que un aumento de ventas. La federación considera que el crecimiento empieza a apoyarse cada vez menos en obligaciones regulatorias y más en una aceptación progresiva por parte del consumidor.
Philippe Vangeel, director de EV Belgium, señala que empiezan a aparecer señales de un cambio real en la percepción del público hacia el coche eléctrico, más allá del efecto que han tenido medidas como la electrificación de las flotas corporativas.
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Uno de los argumentos que, según el sector, explica esta aceleración es el cambio producido en el precio de acceso. Durante años, el coste inicial fue uno de los principales obstáculos para la adopción masiva del vehículo eléctrico.
Sin embargo, EV Belgium considera que en 2026 se ha alcanzado un punto de equilibrio esperado desde hace tiempo. La reducción de precios y la madurez tecnológica han permitido que numerosos modelos se sitúen en niveles comparables a los de sus equivalentes de combustión o híbridos.
Además, cuando se tiene en cuenta el coste total de propiedad incluyendo compra, mantenimiento, impuestos y consumo energético el coche eléctrico mantiene una ventaja económica que ya era visible anteriormente y que ahora empieza a trasladarse también al precio inicial.
Desde Polestar comparten esa lectura del mercado. Lies Eeckman, CEO de Polestar Benelux, afirma que actualmente coinciden varios factores que reducen las barreras para los compradores: una red de carga extensa, una oferta amplia de modelos y una evolución favorable de los precios.
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Otro elemento que aparece como decisivo es la infraestructura. Bélgica asegura disponer actualmente de más de 120.000 puntos de recarga (semi)públicos, una cifra que sitúa al país entre los mercados europeos con una red más desarrollada.
Según EV Belgium, esta expansión ha permitido reducir uno de los temores más habituales entre quienes valoraban cambiar de tecnología: la llamada ansiedad por la recarga.
La organización sostiene que el crecimiento de la infraestructura ha acompañado el aumento del parque móvil eléctrico y ha permitido mantener el ritmo sin generar limitaciones operativas para los usuarios.
También el contexto energético habría tenido un papel importante. La volatilidad de los combustibles fósiles en los últimos años ha llevado tanto a particulares como a empresas a revisar sus costes energéticos y a buscar alternativas más previsibles.
En este escenario, la electricidad aparece como una opción especialmente competitiva cuando se combina con energías renovables y sistemas de carga inteligente.
Desde el sector consideran que este cambio de enfoque está transformando el coche eléctrico en una decisión que ya no se limita únicamente al plano medioambiental, sino que incorpora criterios económicos y estratégicos.
A este escenario se suma otro fenómeno que puede acelerar todavía más la adopción: el crecimiento del mercado de ocasión. Los primeros contratos de renting y alquiler de largo plazo firmados durante los primeros años del despegue eléctrico están comenzando a finalizar.
Esto está introduciendo en el mercado una nueva oferta de vehículos eléctricos usados que, según EV Belgium, será clave para ampliar el acceso a esta tecnología.
La disponibilidad de coches eléctricos de segunda mano reduce aún más la barrera económica y permite que nuevos perfiles de compradores puedan acceder a modelos relativamente recientes con menores costes de funcionamiento.
Philippe Vangeel resume esta idea señalando que cuando un comprador puede elegir entre vehículos equivalentes por un precio similar y descubre que el eléctrico mantiene costes de uso inferiores, la decisión se vuelve cada vez más sencilla.
A pesar del buen momento del coche eléctrico de pasajeros, EV Belgium considera que todavía quedan segmentos donde la electrificación avanza con más lentitud.
La federación menciona especialmente las furgonetas y los camiones, donde cree que aún existe margen para acelerar la transición utilizando una estrategia similar a la aplicada en turismos y autobuses.
Con una red de recarga consolidada, precios más competitivos, un mercado de segunda mano que empieza a ganar volumen y una mayor estabilidad energética, el sector mira ahora hacia un nuevo objetivo.
EV Belgium considera factible que Bélgica alcance los 600.000 coches eléctricos antes de que termine 2026, una meta que confirmaría que el crecimiento de los últimos años no ha sido un fenómeno puntual, sino el inicio de una nueva etapa para el automóvil eléctrico en el país.
Fuente:ev.be










