La planta de Hungría debía estar en marcha a finales de 2025 pero todavía no hay fecha para ver el primer Dolphin Surf hecho en Europa.

Los planes de BYD para fabricar coches en Europa están avanzando con más dificultades de las inicialmente previstas.
La compañía china acumula cerca de un año de retraso en la puesta en marcha de su nueva fábrica de Szeged, en Hungría, una instalación especialmente importante para su estrategia de crecimiento en el mercado europeo.
El calendario original contemplaba el comienzo de la producción a finales de 2025. Sin embargo, esos plazos no se han podido cumplir y el inicio de la fabricación comercial se ha desplazado hasta el cuarto trimestre de 2026.
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Esto supone aproximadamente un año de demora para un proyecto que tiene una importancia especial para BYD. La planta de Szeged será su primera fábrica de turismos dentro de la Unión Europea y permitirá a la compañía producir localmente algunos de los vehículos destinados al mercado europeo.
Pese a los retrasos, BYD no ha cambiado públicamente su apuesta por Hungría. Stella Li, vicepresidenta ejecutiva de la compañía, ha asegurado recientemente que el país continúa siendo la «prioridad número uno» de BYD en Europa.
La construcción y puesta en marcha de una fábrica de automóviles de estas dimensiones es un proceso complejo, pero en el caso de Szeged el calendario se ha alejado considerablemente de las previsiones originales.
Cuando BYD trazó sus planes industriales para Hungría, esperaba comenzar a fabricar vehículos a finales de 2025. Ese objetivo quedó atrás y ahora la compañía trabaja con una fecha situada en el cuarto trimestre de 2026.
El retraso resulta especialmente relevante porque Szeged debe convertirse en uno de los pilares de la expansión europea del fabricante chino.
Hasta ahora, una parte fundamental de la estrategia comercial de BYD en Europa ha dependido de vehículos producidos fuera de la Unión Europea. Disponer de una fábrica comunitaria cambia sustancialmente esa situación.
Producir directamente dentro de la UE permite a BYD acercar la fabricación a uno de sus principales mercados internacionales y desarrollar una estructura industrial propia en Europa.
Por eso, cada retraso en Szeged va más allá de una simple modificación del calendario de una nueva instalación. También aplaza el momento en el que BYD podrá apoyarse plenamente en producción europea para acompañar su crecimiento comercial.
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La compañía, en cualquier caso, mantiene el proyecto y espera comenzar a fabricar antes de que termine 2026. El retraso del calendario no ha sido el único contratiempo que BYD ha encontrado en Hungría.
La construcción de la fábrica de Szeged también ha provocado la intervención de las autoridades húngaras después de detectarse irregularidades relacionadas con la gestión de tierras retiradas durante las obras.
El Gobierno regional abrió un procedimiento al comprobar que BYD había trasladado tierra procedente de la construcción sin efectuar previamente los análisis y comunicaciones contemplados en su autorización ambiental.
Las comprobaciones realizadas encontraron además concentraciones de determinados alquilbencenos superiores al límite permitido en parte del terreno trasladado.
El máximo establecido era de 0,5 mg/kg, mientras que las mediciones efectuadas arrojaron valores situados entre 0,7 y 4,16 mg/kg.
La situación llevó a las autoridades a adoptar medidas sobre algunas de las parcelas afectadas. Entre ellas estuvo la orden de destruir los cultivos presentes en determinados terrenos.
BYD recibió posteriormente una multa ambiental de 10 millones de florines húngaros por los incumplimientos detectados.
El episodio terminó, sin embargo, sin que se detectase un problema ambiental permanente. Los análisis posteriores realizados en 101 puntos determinaron que en mayo ya no existían concentraciones por encima del límite establecido.
Esas mismas comprobaciones concluyeron también que no existía riesgo para la salud. Tras obtener estos resultados, el procedimiento ambiental terminó cerrándose.
A pesar de los problemas encontrados durante el desarrollo del proyecto, BYD mantiene su apuesta por la fábrica húngara.
Las declaraciones de Stella Li son especialmente significativas en este contexto. Que la vicepresidenta ejecutiva de la compañía siga definiendo Hungría como su «prioridad número uno» en Europa indica que los contratiempos administrativos y el retraso acumulado no han alterado el papel estratégico asignado a Szeged.
La cuestión principal está ahora en cuándo podrá pasar el proyecto definitivamente de la fase de construcción y puesta a punto a una producción comercial estable.
El objetivo actual sitúa ese momento durante los últimos tres meses de 2026. De cumplirse este nuevo calendario, BYD habrá necesitado aproximadamente un año más de lo inicialmente previsto para comenzar a fabricar coches en su primera planta de turismos dentro de la Unión Europea.
El retraso llega además en un momento en el que la producción local ocupa un lugar cada vez más importante dentro de la estrategia europea de BYD.
La compañía quiere desarrollar una presencia industrial que acompañe su expansión comercial y reduzca su dependencia de los automóviles fabricados fuera de Europa.
Los problemas detectados no han provocado la cancelación del proyecto y el procedimiento ambiental relacionado con las tierras retiradas durante la construcción ya se ha cerrado después de los análisis posteriores.
Pero la combinación de ese incidente y, sobre todo, el importante retraso del calendario muestra que el desembarco industrial de BYD en Europa está siendo más lento de lo previsto inicialmente.
La referencia continúa siendo ahora el cuarto trimestre de 2026. Si BYD consigue cumplir este nuevo objetivo, la fábrica comenzará finalmente a producir coches aproximadamente un año después de la fecha anunciada originalmente.
Para BYD, cumplir este nuevo calendario será especialmente importante. La instalación está llamada a convertirse en su primera fábrica de turismos dentro de la Unión Europea y en una de las piezas fundamentales de su estrategia industrial en el continente.
La compañía mantiene su apuesta por Hungría, pero su gran proyecto europeo afronta una realidad diferente a la planteada inicialmente: en lugar de comenzar a producir a finales de 2025, tendrá que esperar previsiblemente hasta los últimos meses de 2026 para iniciar la fabricación.









