Los coches eléctricos de Volkswagen fabricados en España arrasan en Europa

El Volkswagen ID. Polo, CUPRA Raval, Volkswagen ID. Cross y Skoda Epiq acumulan cerca de 150.000 pedidos desde su lanzamiento.

La nueva familia eléctrica producida en Martorell y Pamplona se está convirtiendo en uno de los grandes motores de Volkswagen en Europa.

Los nuevos coches eléctricos que el Grupo Volkswagen fabrica en España han comenzado su andadura comercial con unas cifras que superan incluso las expectativas del fabricante.

Una cifra especialmente importante para las fábricas españolas de Martorell y Pamplona, encargadas de producir una familia de modelos con la que Volkswagen quiere llevar el coche eléctrico a segmentos de mayor volumen.

Pero el éxito tiene una particularidad. España es el centro industrial de esta nueva ofensiva eléctrica, pero no es precisamente el mercado donde más unidades se están entregando.

Son otros países europeos, y especialmente Alemania, donde se están entregando los pedidos.

Además, los datos del Grupo Volkswagen muestran hasta qué punto ha cambiado la situación en pocos meses.

Los pedidos de coches eléctricos de sus marcas de volumen aumentaron más de un 60% durante el tercer trimestre de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior.

Una parte importante de este crecimiento procede precisamente de los cuatro nuevos modelos producidos en nuestro país.

El Volkswagen ID. Polo ya suma 50.000 pedidos, mientras que el CUPRA Raval alcanza otros 50.000. En el caso de CUPRA, Volkswagen asegura que se trata del mejor lanzamiento realizado hasta ahora por la marca.

Entre ambos acumulan ya 100.000 unidades, mientras que el Volkswagen ID. Cross y el Skoda Epiq completan una cartera conjunta que se aproxima a los 150.000 pedidos.

La importancia de estas cifras va bastante más allá del éxito comercial de cuatro modelos.

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Volkswagen ha concentrado en España la fabricación de su nueva generación de coches eléctricos urbanos.

El ID. Polo y el CUPRA Raval se producen en Martorell, Barcelona, desde el pasado mes de junio, mientras que el ID. Cross y el Skoda Epiq han comenzado recientemente su producción en Pamplona.

La apuesta consiste en compartir tecnología, componentes y capacidad industrial entre diferentes marcas para reducir costes y conseguir llevar los eléctricos a precios inferiores a los de anteriores generaciones.

Es precisamente el precio uno de los factores que Volkswagen considera fundamentales para explicar la respuesta inicial del mercado.

Los cuatro modelos se sitúan entre los coches eléctricos más asequibles de sus respectivas marcas, con versiones que rondan los 25.000 euros antes de campañas comerciales y ayudas públicas.

La compañía también relaciona el crecimiento de los pedidos con el encarecimiento de los combustibles provocado por el conflicto entre Estados Unidos e Irán.

Martin Sander, responsable de ventas, marketing y posventa de Volkswagen, ha calificado la acogida de la nueva familia como un “éxito enorme”, destacando que los cuatro modelos han conseguido una fuerte aceptación entre los compradores poco después de su lanzamiento.

El cambio resulta especialmente visible en Alemania. Allí los coches eléctricos representan ya más de un tercio de las nuevas matriculaciones, y la demanda ha avanzado a mayor velocidad que en otros mercados europeos donde el eléctrico todavía mantiene una cuota menor.

La situación ha llegado hasta el punto de provocar un fenómeno que habría resultado difícil de imaginar para Volkswagen hace apenas unos años: en Alemania, la cartera de pedidos de coches eléctricos de la marca ya supera a la de sus modelos de gasolina y diésel.

El éxito de los eléctricos está teniendo incluso consecuencias industriales.

Volkswagen ha cancelado turnos adicionales que había previsto en Wolfsburg para aumentar la fabricación de modelos de combustión como el Golf, Tiguan y Tayron.

La producción prevista para la histórica factoría alemana quedará alrededor de las 580.000 unidades, en lugar de superar las 600.000.

Mientras tanto, otras fábricas dedicadas al coche eléctrico están experimentando el movimiento contrario.

Volkswagen tiene previsto incorporar turnos adicionales en Emden para incrementar la producción del ID.7, mientras que Zwickau se está beneficiando de la demanda del renovado ID.3 Neo.

A esta transformación se incorporan ahora Martorell y Pamplona, que tienen la responsabilidad de fabricar los modelos eléctricos destinados a los segmentos de mayor volumen.

Y la cartera de pedidos indica que su peso puede aumentar rápidamente.

Uno de cada cinco vehículos vendidos por el Grupo Volkswagen en Europa durante los nueve primeros meses de 2026 ha sido completamente eléctrico.

Sin embargo, cuando se observa la cartera de pedidos, la proporción aumenta hasta casi dos de cada cinco vehículos.

Esto significa que las matriculaciones todavía no reflejan completamente el cambio que se está produciendo en los pedidos.

Volkswagen espera que una parte importante se transforme en entregas durante los últimos meses de 2026 y, especialmente, durante el primer semestre de 2027, cuando las plantas españolas puedan alcanzar mayores ritmos de producción.

La paradoja es que España se ha convertido en una pieza fundamental de esta nueva estrategia industrial al mismo tiempo que su mercado doméstico continúa mostrando un comportamiento diferente al de los países europeos donde el coche eléctrico está creciendo con mayor intensidad.

Las diferencias no se limitan a la cuota de eléctricos. También afectan a los modelos elegidos por los compradores.

En el mercado español están consiguiendo un importante protagonismo fabricantes chinos como BYD, Leapmotor, Deepal o XPeng, mientras que en el conjunto europeo marcas del Grupo Volkswagen tienen una presencia mucho mayor entre los coches eléctricos más vendidos.

La nueva familia fabricada en España puede ayudar a reducir parte de esa diferencia gracias a su posicionamiento más asequible, pero por ahora la gran demanda que está llenando las carteras de pedidos procede de un mercado europeo que avanza más rápidamente.

El propio balance de Volkswagen lo refleja. Entre enero y septiembre, el grupo entregó 678.700 coches eléctricos en todo el mundo, un 5,4% menos que el año anterior.

Sin embargo, el descenso está condicionado por el retroceso del 42,5% registrado en China y del 78,4% en Estados Unidos.

En Europa sucede exactamente lo contrario: las entregas de coches eléctricos de Volkswagen han aumentado un 12,1%.

Es un dato especialmente relevante porque Europa concentra el 44% de las ventas mundiales del grupo.

Volkswagen espera que el ID. Polo, CUPRA Raval, ID. Cross y Skoda Epiq terminen convirtiéndose en los coches eléctricos más vendidos del grupo durante 2027.

Hasta ahora ese puesto corresponde al Skoda Elroq, que suma 92.200 matriculaciones durante los nueve primeros meses de 2026. Por detrás aparecen los Volkswagen ID.4 e ID.5, con 81.900 unidades, y el Skoda Enyaq, con 72.700.

Los casi 150.000 pedidos acumulados por los cuatro nuevos modelos españoles permiten entender por qué Volkswagen espera un relevo tan rápido.

Después de varios años en los que la compañía tuvo dificultades para conseguir que algunos de sus eléctricos alcanzasen los volúmenes inicialmente previstos, ahora se encuentra ante una situación diferente: sus nuevos modelos más pequeños y asequibles están recibiendo pedidos a un ritmo capaz de modificar sus planes industriales.

Y España está en el centro de ese cambio. Martorell y Pamplona fabrican cuatro de los modelos llamados a sostener la siguiente fase de crecimiento eléctrico del mayor fabricante europeo.

La particularidad es que buena parte de esos coches saldrán de fábricas españolas para encontrar a sus principales compradores fuera de nuestras fronteras.

Por ahora, España se está convirtiendo antes en una potencia industrial del coche eléctrico que en uno de sus grandes mercados.