El Omoda 2 será el tercer coche eléctrico del fabricante chino y pasará a ser el modelo más económico.

Omoda no puede perder el tiempo ante la noticia de la unión europea de prohibir la importación de coches híbridos fabricados en China.
Esto ha acelerado la puesta en marcha del nuevo Omoda 2, que podría convertirse en su tercer coche eléctrico para Europa, después de la presentación del Omoda 4.
El fabricante chino prepara un SUV urbano con 450 kilómetros de autonomía que llegaría al mercado en 2028 bajo el nombre provisional de Omoda 2, con baterías LFP, propulsión trasera y dimensiones compactas pensadas para conquistar el segmento más competido del mercado europeo.
Si estás pensando en comprar un coche eléctrico:
El Grupo Chery ha mostrado una maqueta a tamaño real del proyecto durante su International User Summit, coincidiendo con la presentación del OMODA X.
Aunque las condiciones de confidencialidad impedían fotografiar el vehículo, los asistentes pudieron comprobar el nivel de desarrollo que ya ha alcanzado este modelo.
La intención es clara: atacar el segmento de coches eléctricos compactos con precios asequibles, donde el aprovechamiento del espacio, la autonomía real y el precio serán más determinantes que las prestaciones deportivas.
Un territorio en el que las marcas europeas están empezando a aterrizar con propuestas como el Renault 4 eléctrico o el Volkswagen ID. Cross.
La presentación oficial del Omoda 2 está prevista para finales de 2027, mientras que su llegada comercial a Europa se retrasaría hasta 2028.
El nuevo SUV medirá 4,16 metros de longitud, con una altura de 1,56 metros y una distancia entre ejes de 2,60 metros. Son dimensiones similares a las del Peugeot 2008 de primera generación, un tamaño ideal para moverse por ciudad sin renunciar a espacio interior.
Chery ha evitado convertirlo en un todoterreno en miniatura recargado. Los pasos de rueda marcan el carácter SUV, pero el diseño busca la sencillez y el aprovechamiento máximo del espacio disponible.
El frontal presenta una estética sobria con cierta inspiración europea. Los faros se conectan visualmente mediante una franja horizontal, mientras que dos nervaduras recorren el capó en busca de dinamismo.
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El techo flotante y las llantas de 18 pulgadas completan una imagen que huye tanto del exceso de ornamentación como de la anonimia extrema.
En la zona posterior, un cambio de superficie sobre las aletas aporta volumen adicional a la carrocería.
Algunos elementos como el grueso pilar trasero todavía podrían modificarse antes de la producción definitiva, ya que estamos ante una maqueta de desarrollo y no ante un vehículo finalizado.
Lo más destacable son las cifras de habitabilidad. A pesar de medir 4,16 metros, el espacio interior ha dejado buenas impresiones entre quienes pudieron acceder a la maqueta durante la presentación.
La altura de la carrocería facilita el acceso y las plazas posteriores ofrecen un espacio para las piernas notable teniendo en cuenta las dimensiones exteriores. El maletero alcanza los 360 litros de capacidad, una cifra suficiente para ir más allá del uso urbano.
El salpicadero está dominado por una pantalla central situada sobre una consola elevada, donde también se integra una superficie de carga inalámbrica para el móvil. Pero Omoda mantiene una decisión inteligente: conserva mandos físicos para funciones esenciales de climatización y calefacción.
Evitar el traslado masivo de controles a la pantalla táctil es una tendencia que muchos conductores están reclamando después de años de digitalización forzosa en los habitáculos.
El conductor dispondrá de una instrumentación digital compacta con la información esencial y un volante de diámetro contenido. La maqueta mostrada incluye una combinación de colores para el habitáculo y un techo panorámico acristalado fijo.
Las primeras impresiones sobre los materiales han sido positivas, aunque habrá que esperar al vehículo de producción para confirmar qué acabados serán de serie y cuáles quedarán reservados para las versiones superiores.
La parte técnica es donde el Omoda 2 muestra sus cartas más interesantes. Utilizará la plataforma T1FT del Grupo Chery, desarrollada específicamente para modelos urbanos eléctricos.
La versión eléctrica contará con propulsión trasera, una solución poco habitual en SUV compactos y que permitirá diferenciarlo de alternativas con tracción delantera. Esta configuración también beneficia el reparto de pesos y el comportamiento dinámico.
No se conocen aún cifras de potencia, aceleración o velocidad máxima. Sí hay información sobre las baterías, que utilizarán química LFP, más económica y con mayor durabilidad que las baterías NMC.
La versión con mayor autonomía montará una batería de 56 kWh con la que Chery anuncia hasta 450 kilómetros de autonomía. También habrá una variante más asequible con alrededor de 320 kilómetros de alcance, aunque no se ha especificado su capacidad.
Existe una incógnita importante: no se ha aclarado si estas cifras corresponden al ciclo WLTP o a otro estándar de medición. Por tanto, los 450 kilómetros no pueden considerarse todavía una autonomía WLTP confirmada.
Tampoco se conoce la potencia de carga rápida, un dato fundamental en un coche de estas características. La combinación entre consumo eficiente y velocidad de recarga determinará si la versión de 56 kWh puede desenvolverse con soltura fuera de entornos urbanos.
Por planteamiento y dimensiones, el futuro Omoda competirá directamente con el Volkswagen ID. Cross, el Renault 4 eléctrico o el Omoda 3 que la propia marca ya comercializa, en una categoría que será considerablemente más competitiva en 2028.
La ubicación de la fábrica todavía no está decidida y puede condicionar el calendario de lanzamiento. Chery estudia fabricar el Omoda 2 en Europa y mantiene conversaciones con fabricantes que disponen de capacidad industrial disponible.
Entre las opciones se encuentran instalaciones situadas en Francia, aunque no existe una decisión definitiva. El grupo chino ya tiene actividad industrial vinculada a Barcelona, pero esto no garantiza que el nuevo SUV salga de estas instalaciones.
Producirlo dentro de la Unión Europea permitiría a Chery reducir la exposición del modelo a los aranceles aplicados a los coches eléctricos importados desde China. También facilitaría el acceso a determinados incentivos, siempre que el vehículo cumpla las condiciones exigidas por cada mercado.
Queda por despejar la incógnita más importante: el precio del Omoda 2 eléctrico. Chery todavía no ha comunicado una tarifa oficial para este modelo.
La referencia disponible es que la versión híbrida del Omoda 2 rondará los 20.000 euros. Eso abre la posibilidad de que el eléctrico pueda situarse por debajo de los 25.000 euros, aunque se trata únicamente de una estimación sin confirmación oficial.
Si Omoda consigue acercarse a esa cifra con la versión eléctrica, el resultado sería especialmente atractivo: 4,16 metros de largo, hasta 450 kilómetros de autonomía anunciada, batería LFP, propulsión trasera y un habitáculo diseñado para aprovechar bien el espacio disponible.
El Omoda 2 muestra hacia dónde quiere llevar Chery su oferta europea. Los híbridos pueden servir para ganar volumen durante la transición, pero el fabricante chino prepara una gama donde los eléctricos tendrán protagonismo creciente.
Este pequeño SUV será una de las piezas clave para conseguirlo en un segmento donde el precio y la autonomía real marcarán la diferencia entre el éxito y el olvido.









