Nueva planta de reciclaje de litio: ¿el diésel que quemas con tu coche se puede reciclar?

R3 Lithium ya produce carbonato de litio a partir de materiales recuperados de baterías de coches eléctricos.

La planta de Covington, con capacidad para producir 2.500 toneladas anuales, representa el primer proyecto comercialmente viable de este tipo en Norteamérica y marca un hito en los esfuerzos del país por reducir su dependencia de las importaciones de litio procesado, dominadas actualmente por China.

La instalación, que ocupa aproximadamente 14.300 metros cuadrados, fue adquirida por R3 Lithium en julio de 2024 tras la insolvencia de Ascend Elements, la empresa que había invertido alrededor de 150 millones de dólares en su desarrollo.

Antes del cambio de propiedad, la planta ya había logrado producir carbonato de litio con una pureza del 99% utilizando exclusivamente materia prima reciclada, validando la viabilidad técnica del proceso que ahora R3 busca escalar comercialmente.

El proceso implementado en Covington integra varias etapas de reciclaje de forma vertical. Las trituradoras disponen de una capacidad anual de 30.000 toneladas y procesan tanto desechos de producción como baterías al final de su vida útil, transformándolos en masa negra, el material intermedio que contiene los metales valiosos de las celdas.

A partir de esta masa, R3 recupera el litio mediante un proceso de cristalización por calcinación y precipitación acuosa desarrollado internamente.

El concentrado restante de níquel, cobalto, manganeso y grafito se comercializa por separado, maximizando el aprovechamiento de todos los materiales contenidos en las baterías.

La capacidad actual de 2.500 toneladas de carbonato de litio al año representa solo el comienzo de las ambiciones de R3.

La empresa ha diseñado la planta con espacio previsto para una segunda línea de producción del mismo tamaño, aunque no ha especificado un calendario concreto para esta posible duplicación de capacidad.

De momento, la prioridad es completar la transición hacia operaciones comerciales continuas, para lo cual R3 destinará 15 millones de dólares procedentes de una ronda de financiación Serie A a modernizar las instalaciones existentes.

En el frente comercial, R3 ha anunciado la firma de acuerdos de compra por un valor aproximado de mil millones de dólares, incluyendo un contrato con la comercializadora de materias primas Trafigura.

Sin embargo, la compañía no ha revelado detalles sobre cantidades específicas, plazos de entrega ni precios, lo que dificulta evaluar el alcance real de estos compromisos y su distribución temporal.

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Esta falta de transparencia es habitual en acuerdos comerciales de este tipo, pero deja interrogantes sobre los volúmenes que efectivamente se entregarán en los próximos años.

Las proyecciones de R3 para 2027 resultan tan ambiciosas como reveladoras. La empresa aspira a representar más de la mitad del carbonato de litio producido en Estados Unidos para ese año.

Dado que su capacidad actual es de apenas 2.500 toneladas anuales, esta previsión pone en evidencia la escasa producción doméstica estadounidense hasta la fecha, un reflejo de la dependencia del país de las importaciones asiáticas de materiales procesados para baterías.

Otros proyectos estadounidenses aún están en fase de desarrollo. LG Energy Solution ha asegurado 8.000 toneladas anuales de carbonato de litio del proyecto Smackover Lithium en el suroeste de Arkansas, aunque su entrada en operación no está prevista hasta 2029.

Trafigura también ha comprometido la adquisición del mismo volumen anual a largo plazo de este proyecto, que aspira a alcanzar inicialmente una producción de 22.500 toneladas anuales.

A diferencia de R3, Smackover Lithium planea extraer litio nuevo de salmuera, siguiendo un modelo de explotación minera convencional.

El enfoque de R3 Lithium contrasta significativamente con estos proyectos extractivos al centrarse en el material ya existente en la cadena de suministro de baterías.

Esta estrategia se alinea con la tendencia global hacia la economía circular que impulsa nuevas plantas de reciclaje en Europa y otras regiones. Sin embargo, el reciclaje de baterías plantea desafíos técnicos específicos que no existen en la extracción primaria.

El principal reto para R3 reside en la operación continua con materiales de entrada variables.

La masa negra puede diferir significativamente según la química de las celdas, la antigüedad de las baterías y su procedencia. Baterías con química NMC, LFP o NCA generan composiciones distintas, y el grado de degradación también afecta al proceso.

R3 debe demostrar que su tecnología puede procesar de manera confiable estos materiales heterogéneos manteniendo la pureza especificada del 99% en el carbonato de litio resultante.

A largo plazo, R3 planea construir instalaciones adicionales en Norteamérica y Europa, siguiendo el modelo de expansión internacional que caracteriza al sector.

No obstante, en Covington la prioridad inmediata es consolidar la producción comercial continua.

Aunque ya se ha validado que el carbonato de litio puede producirse a partir de material reciclado, queda por demostrar que el proceso funciona de forma continua y económica a escala comercial.

R3 todavía no ha proporcionado datos sobre el rendimiento de extracción ni sobre los costos de producción, variables críticas para evaluar la competitividad frente al litio extraído de forma convencional.

Esta iniciativa importa porque Estados Unidos busca construir una cadena de suministro doméstica de baterías menos vulnerable a disrupciones geopolíticas.

El reciclaje de litio no solo reduce la dependencia de nuevas explotaciones mineras, sino que disminuye la huella ambiental y cierra el ciclo de vida de las baterías.

Si R3 logra escalar su producción de manera económicamente viable, podría convertirse en un modelo replicable que fortalezca la autonomía estratégica estadounidense en materiales críticos para la transición energética.