BYD consigue en Chile un nuevo contrato de 2,6 GWh para baterías de almacenamiento

Chile apuesta por la mejor combinación para ahorro energético: baterías de almacenamiento con energías renovables.

BYD ha logrado uno de los mayores contratos de almacenamiento energético de Latinoamérica con la firma de un acuerdo para suministrar 2,6 GWh en baterías a la plataforma Central Oasis de Grenergy, en Chile.

El fabricante chino proporcionará 468 unidades de su sistema MC Cube T, equipado con tecnología Blade, para varias de las fases de uno de los proyectos renovables más ambiciosos del país.

La operación refuerza la posición de BYD como uno de los principales proveedores mundiales de baterías para grandes instalaciones eléctricas.

Aunque la compañía es conocida sobre todo por sus coches eléctricos e híbridos enchufables, en los últimos años ha ampliado con fuerza su presencia en el negocio del almacenamiento estacionario, un mercado que crece rápidamente a medida que las redes eléctricas incorporan más energía solar y eólica.

El contrato firmado con Grenergy se desarrollará en la zona central de Chile, donde la empresa española está levantando Central Oasis, una plataforma que combinará 1,1 GW de energía solar con 4 GWh de almacenamiento.

La inversión prevista alcanza los 900 millones de dólares y la entrada en funcionamiento de las distintas fases está prevista entre 2026 y 2027.

Para BYD, este acuerdo supone además consolidar una alianza estratégica con Grenergy. La relación entre ambas empresas no es nueva.

En mayo de 2025, Grenergy ya había encargado a BYD 624 baterías con una capacidad conjunta de 3,5 GWh para la fase VI de Oasis de Atacama, denominada Elena.

Aquella operación fue presentada como el mayor contrato de suministro de baterías firmado hasta ese momento en Latinoamérica y el segundo más importante del mundo durante ese año.

Con este nuevo pedido, el volumen conjunto contratado entre Grenergy y BYD supera ya los 6 GWh. Se trata de una cifra especialmente significativa en un momento en el que el almacenamiento energético se ha convertido en uno de los pilares de la transición eléctrica.

Las redes eléctricas necesitan cada vez más capacidad para almacenar la energía generada por plantas solares y eólicas durante las horas de máxima producción y liberarla cuando la demanda aumenta o la generación renovable cae.

Central Oasis es precisamente uno de los proyectos más ambiciosos concebidos en esa dirección. La plataforma estará situada en la zona central de Chile y contará con una capacidad solar de 1,1 GW, acompañada por 4 GWh de almacenamiento mediante baterías.

La inversión prevista ronda los 900 millones de dólares, mientras que la entrada en operación de las diferentes fases está prevista entre 2026 y 2027.

El proyecto busca replicar el modelo desarrollado por Grenergy en Oasis de Atacama, al norte del país. Allí, la compañía española ha impulsado una de las mayores plataformas de baterías del mundo y la primera de gran escala en Latinoamérica, combinando plantas solares con grandes sistemas de almacenamiento para aprovechar al máximo la enorme radiación solar del desierto chileno.

La diferencia es que ahora Grenergy pretende trasladar esa estrategia al centro de Chile, una zona con una demanda eléctrica más elevada y una mayor proximidad a los principales centros de consumo del país.

La compañía considera que la hibridación entre generación fotovoltaica y almacenamiento será clave para reducir los vertidos de energía renovable, estabilizar la red y ofrecer electricidad durante más horas del día.

Las 468 baterías contratadas a BYD se repartirán entre las cuatro primeras fases de Central Oasis. La instalación de mayor tamaño será Monte Águila, que contará con 340 MW de potencia solar y 1,1 GWh de almacenamiento.

A ella se sumará Gran Teno, con 241 MW solares y 939 MWh de capacidad en baterías. Por detrás quedarán Planchón, con 108 MW de generación fotovoltaica y 402 MWh de almacenamiento, y Tamango, que incorporará 49 MW solares y 168 MWh.

En conjunto, estas cifras permiten entender la dimensión del proyecto. Solo la capacidad de almacenamiento prevista para las cuatro primeras fases equivale a varios de los mayores sistemas de baterías actualmente en operación en Europa.

Además, el uso de grandes baterías permitirá a Grenergy desplazar parte de la producción solar desde las horas centrales del día, cuando la oferta es abundante y los precios caen, hacia la tarde y la noche, cuando la electricidad es más demandada y adquiere un mayor valor económico.

Ese factor resulta especialmente relevante en Chile. El país ha experimentado en los últimos años un rápido crecimiento de la energía solar, sobre todo en el norte, hasta el punto de registrar frecuentes episodios de sobreproducción durante el día.

En algunos momentos, una parte de esa electricidad debe ser desaprovechada porque la red no puede absorberla.

Las baterías aparecen así como una solución imprescindible. En lugar de perder esa energía, los sistemas de almacenamiento permiten conservarla durante varias horas y utilizarla más tarde.

Esto mejora la rentabilidad de las plantas renovables y, al mismo tiempo, reduce la dependencia de centrales térmicas convencionales en los momentos de mayor demanda.

La tecnología elegida por Grenergy será la MC Cube T de BYD, una solución modular para almacenamiento estacionario basada en las baterías Blade.

Este diseño utiliza celdas de litio-ferrofosfato, una química que se ha convertido en una de las favoritas del sector por su elevada seguridad, larga vida útil y menor coste frente a otras alternativas con mayor contenido en níquel o cobalto.

Las baterías Blade de BYD se hicieron conocidas inicialmente en el sector del automóvil, donde el fabricante chino las ha utilizado en modelos eléctricos e híbridos enchufables.

Sin embargo, la empresa ha ido trasladando esta misma tecnología al almacenamiento estacionario, aprovechando sus ventajas en términos de resistencia térmica y durabilidad.

Uno de los aspectos que más valora el sector en este tipo de instalaciones es precisamente la seguridad. Las grandes plantas de almacenamiento deben operar durante años, soportar miles de ciclos de carga y descarga y mantener un riesgo mínimo de incendio o degradación.

La química LFP utilizada por BYD se considera especialmente adecuada para este tipo de aplicaciones porque ofrece una estabilidad térmica superior a la de otras tecnologías de ion-litio.

El avance de Central Oasis ya ha comenzado sobre el terreno. Según la información facilitada por Grenergy, el buque Star Loen ha partido desde Dachan con las primeras 168 baterías destinadas a la planta de Gran Teno.

La llegada de este envío a Chile está prevista para mediados de abril. Mientras tanto, las obras de cimentación continúan para permitir que esta primera fase pueda conectarse a la red durante el segundo trimestre del año.

El calendario es especialmente exigente, ya que la compañía pretende que las distintas instalaciones entren en funcionamiento de forma escalonada entre 2026 y 2027.

El desarrollo del proyecto ha requerido además una importante estructura financiera. Grenergy anunció recientemente el cierre de una financiación sénior sin recurso por valor de 355 millones de dólares destinada a las plantas Teno, Tamango y Planchón.

El préstamo ha sido firmado con un sindicato internacional de entidades liderado por BNP Paribas, en el que también participan Banco Santander y Rabobank.

La entrada de estos bancos refleja hasta qué punto los grandes sistemas de almacenamiento han dejado de ser una tecnología experimental para convertirse en activos cada vez más atractivos para los inversores.

Hace apenas unos años, la financiación de proyectos basados en baterías era compleja debido a la incertidumbre sobre sus ingresos y su vida útil.

Sin embargo, la rápida caída de los costes y el aumento de la demanda de flexibilidad en las redes eléctricas han cambiado por completo esa percepción.

Para BYD, el acuerdo con Grenergy también representa una oportunidad estratégica. El grupo chino se ha convertido en uno de los mayores fabricantes mundiales de baterías, tanto para automóviles como para almacenamiento estacionario, y busca reforzar su presencia en Latinoamérica.

La región aparece como uno de los mercados con mayor potencial de crecimiento. Países como Chile, Brasil o México están impulsando grandes proyectos solares y eólicos, pero al mismo tiempo necesitan sistemas de almacenamiento capaces de garantizar la estabilidad de sus redes eléctricas.

En ese contexto, compañías como BYD encuentran un terreno ideal para expandir sus soluciones.

El consejero delegado de Grenergy, David Ruiz de Andrés, ha subrayado que la relación con BYD se ha convertido en un elemento esencial para la estrategia de la compañía.

Según explicó, el fabricante chino está acompañando a Grenergy “en su camino para construir redes más flexibles y eficientes gracias al almacenamiento energético”.

Ruiz de Andrés también señaló que Central Oasis es una continuación natural de la experiencia acumulada en Oasis de Atacama. La intención de la empresa no es limitar este modelo a Chile, sino replicarlo en otros mercados donde la combinación de energía solar y baterías pueda tener sentido económico.

Entre esos futuros destinos aparece España, donde la compañía considera que el almacenamiento será igualmente necesario para integrar el creciente volumen de renovables.

Por parte de BYD, Yin Xueqin, directora general de la división de baterías de almacenamiento energético y nuevas aplicaciones, aseguró sentirse “verdaderamente honrada” de seguir avanzando junto a Grenergy en Oasis de Atacama y Central Oasis.

La directiva destacó que las tecnologías de almacenamiento de la empresa pretenden contribuir “de manera significativa a un futuro más sostenible” y agradeció la confianza mantenida por la compañía española.

La nueva compra de 2,6 GWh confirma que el mercado latinoamericano del almacenamiento energético ha entrado en una nueva fase.

Hasta hace poco, los grandes anuncios de baterías se concentraban casi exclusivamente en Estados Unidos, China o Australia. Ahora Chile se está convirtiendo en uno de los principales laboratorios mundiales para esta tecnología.

La razón es sencilla. El país cuenta con algunas de las mejores condiciones solares del planeta, una red eléctrica extensa y una necesidad creciente de gestionar la variabilidad de las renovables.

En ese escenario, proyectos como Central Oasis permiten comprobar hasta qué punto las baterías pueden transformar el funcionamiento de un sistema eléctrico entero.

Para Grenergy, la operación refuerza su posición como uno de los actores más activos en el desarrollo de almacenamiento a gran escala.

Para BYD, supone consolidar su papel como proveedor de referencia en un sector que no deja de crecer. Y para Chile, representa un nuevo paso hacia un sistema eléctrico en el que la energía solar ya no dependa únicamente de que el sol esté brillando.