CATL consigue el nuevo certificado de seguridad para sus baterías

China exigirá un estándar de seguridad para las baterías denominado “Sin fuego, sin explosión” y CATL ya ha conseguido la certificación.

En un movimiento que redefine los estándares de seguridad en la industria de los vehículos eléctricos, CATL se ha convertido oficialmente en la primera empresa en cumplir con el exigente nuevo estándar nacional chino GB 38031-2025.

Este reglamento, conocido informalmente como el estándar “Sin fuego, sin explosión”, marca un antes y un después en la carrera por fabricar baterías no solo más eficientes, sino también mucho más seguras.

Lo sorprendente no es solo el cumplimiento del nuevo estándar, sino el hecho de que CATL lo haya conseguido más de un año antes de que entre en vigor oficialmente, el 1 de julio de 2026.

En un sector donde la presión por innovar muchas veces pone en jaque la fiabilidad y la seguridad, este nuevo estándar de seguridad dará sin duda alguna confianza a la sociedad sobre la movilidad eléctrica.

El nuevo estándar GB 38031-2025 no es una actualización más. Es una ruptura total con el modelo anterior, que exigía simplemente señales de advertencia antes de que se produjeran eventos peligrosos como incendios o explosiones.

Ahora, las reglas son claras: la batería debe resistir situaciones críticas sin incendiarse ni explotar, incluso después de una fuga interna de calor. La batería tiene que sobrevivir al problema y proteger a los ocupantes del vehículo.

Este cambio de paradigma se centra en lo que se conoce como “difusión térmica”, el proceso por el cual una celda defectuosa o sobrecalentada puede provocar una reacción en cadena que afecte al resto de la batería. El nuevo reglamento exige que esa reacción en cadena no se traduzca en una amenaza real para los usuarios.

CATL ha logrado cumplir con las pruebas impuestas por la norma, y no son precisamente sencillas. La primera es la prueba de impacto inferior, una simulación que evalúa si la batería puede proteger su integridad ante golpes desde la parte baja del vehículo, como los que podrían provocarse al pasar sobre un obstáculo o durante un accidente.

La segunda es todavía más exigente: se requiere que la batería supere 300 ciclos de carga rápida sin provocar incendios ni explosiones, incluso cuando se le somete después a pruebas de cortocircuito. Esto, en una época donde la carga rápida es casi obligatoria para convencer al usuario final, es un desafío técnico considerable.

A día de hoy, ningún otro fabricante ha anunciado que haya conseguido lo mismo que CATL, por tanto, se adelanta con claridad y lanza un mensaje directo: si se quiere liderar el mercado, no basta con ofrecer autonomía, hay que ofrecer seguridad.

El éxito de CATL se ha construido sobre la batería Qilin, presentada en junio de 2022 como la tercera generación de su tecnología CTP (cell-to-pack). Con una eficiencia de utilización de volumen del 72% y una densidad energética que llega a los 255 Wh/kg, esta batería ya era vista como un avance técnico. Pero ahora, con la validación del nuevo estándar, se confirma también como una referencia en seguridad.

CATL asegura que su estructura interna incorpora una protección térmica mejorada, capaz de evitar que un fallo en una celda se traduzca en un incendio. Además, incorpora un sistema de soporte estructural que distribuye mejor las tensiones y mejora la estabilidad de carga.

El informe que certifica su cumplimiento con la normativa ha sido emitido por el China Automotive Technology & Research Center (CATARC), una institución de referencia que también se encarga de las pruebas C-NCAP en China, equivalentes a las pruebas Euro NCAP en Europa.

La noticia de que CATL ya ha cumplido con el nuevo estándar plantea una serie de implicaciones directas para el resto del sector.

Primero, pone en evidencia que la seguridad no es algo que se pueda posponer. Si CATL ha logrado cumplir con el reglamento más de un año antes de su entrada en vigor, ¿por qué no lo han hecho los demás?

Segundo, obliga a fabricantes de vehículos a repensar sus decisiones. En un mercado donde la seguridad se va a convertir en un criterio obligatorio a partir de 2026, marcas como Aito, Zeekr, Li Auto, Xiaomi, Neta, Avatr y Lotus, todas ellas ya clientes de CATL, tienen una ventaja estratégica.

Tercero, esta jugada puede generar presión internacional. Es muy probable que otras regiones, como la Unión Europea o Estados Unidos, terminen adoptando estándares similares, especialmente si los consumidores empiezan a exigir el mismo nivel de seguridad. En ese escenario, los fabricantes que hoy no cumplen podrían quedarse fuera del juego.

La industria china del vehículo eléctrico ya lidera muchos rankings de producción, desarrollo y ventas. Ahora, se posiciona también como líder en seguridad. Al igual que en su momento lo hicieron marcas alemanas con la seguridad pasiva o marcas japonesas con la eficiencia de consumo, China parece decidida a convertirse en la referencia mundial en baterías.

El hecho de que CATL haya cumplido de forma tan anticipada con el estándar GB 38031-2025 no es una anécdota. Sin duda alguna el liderazgo en movilidad eléctrica no se construye solo con autonomía o diseño, también se construye con seguridad. Y sobre todo, con la capacidad de anticiparse a los problemas antes de que se conviertan en titulares.